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Hace tan sólo un año muchos de nosotros hablábamos de el refinanciamiento de nuestra hipoteca como una solución bastante factible ante la increíble subida de los tipos de interés. Es decir, nuestro sueldo no subía del mismo modo que el nivel de precios y que nuestra cuota hipotecaria y lo mejor era antes de tener un impago con nuestro banco llegar a un acuerdo para renegociar nuestra hipoteca.
Actualmente no se ha producido un encarecimiento de nuestra hipoteca, todo lo contrario, con la bajada de los tipos de interés la gran mayoría de las hipotecas en España han descendido de forma clara; pero si hemos sufrido una bajada de los ingresos familiares, sobre todo en aquellas familias en los que alguno de sus miembros han pasado a engrosar las listas del paro, por lo que realmente nos ha ocurrido casi lo mismo, indirectamente hemos pasado a pagar con muchas dificultades nuestra cuota mensual hipotecaria.
Todos sabemos que en la actualidad puede que si pasáramos, como casi los dos millones de parados más que hay, a las listas de paro tendríamos llegar a tener que efectuar una renegociación o cambio en alguno de los términos de lo que en un principio tenemos suscrito con nuestra entidad financiera, ya que no podríamos acometer del mismo modo dichos pagos.
Ante esto suele haber dos soluciones bastante frecuentes, la llamada unificación de deudas y la renegociación de nuestro crédito hipotecario. Nosotros vamos a hablar del segundo, que desde un punto de vista financiero es más interesante ya que suele ser de por sí de mucho más cuantía que el resto de las letras que tenemos; por lo que nos centraremos en su coste como único y fundamental.
La forma más sencilla a priori para renegociar nuestra hipoteca es acudir a nuestra entidad financiera, a la sucursal donde tenemos suscrita la misma y con toda la confianza con la que vamos habitualmente comentar nuestra situación; es fundamental no tener miedo a este paso, como decíamos antes un banco prefiere renegociar a tener un nuevo moroso y una casa embargada que no sabe cuando podrá hacer dinero cash para suscribir dicha deuda.
Las dos formas más habituales son:
- El aplazamiento hipotecario: negocias con tu entidad que durante una cantidad de meses X (normalmente un período inferior a un año) puedas dejar de pagar tu hipoteca, es lo que habitualmente se puede llamar subrogación hipotecaria. Durante este período de tiempo se da aplazamiento real, cuyos únicos intereses son un 2% mensual del nominal a deber, aunque esto no siempre es así ya que en gran medida depende de nuestra negociación con la entidad.
- Rebaja de la cuota: es la solución más habitual, aunque en ocasiones la que más “nos duele”. Se nos rebaja la cuota mensual a pagar a cambio de que si por ejemplo nos quedan antes de renegociar 10 años de nuestro crédito hipotecario pasamos a tener que pagar la nueva cantidad y sus correspondientes intereses durante 18 (8 años más).
Esta segunda opción no es sólo la más habitual sino que es la que los bancos también prefieren, ya que lo que realmente se hace es ver la cuantía del principal que falta por pagar y constituir como una nueva hipoteca al nivel de cuota que pueda suscribir la persona y dependiendo de eso se sabrá la cantidad de mensualidades que deberá realizar. Es evidente que será un número mayor que en su hipoteca anterior.
Gracias a esto podemos rebajar drásticamente nuestros pagos mensuales hipotecarios y conseguir no tener un ahogamiento financiero que en gran medida es uno de los graves problemas que están surgiendo en muchas familias españolas.
Por último matizar que no sólo en nuestra entidad habitual podemos obtener un renegociamiento de nuestra hipoteca, podemos hacer los mismo en otras entidades llevando nuestro últimos recibos de la misma y ver en qué entidad nos ofrecen el interés más bajo o la menor cuantía mensual durante el mismo período de tiempo, en definitiva la opción que más nos pueda interesar.
Miguel Lopez, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Imagen | quazie
Comentarios
Bueno, factible quizás (y sólo quizás) sí, pero también muy complicado, y me refiero a renegociarla con tu propia entidad, pues el hacerlo con otra no siempre resulta rentable dependiendo de las condiciones de subrogación y de si lo que te cuesta hacer la operación compensa la mejora que obtienes en la otra entidad.
Eso de que "un banco prefiere renegociar a tener un nuevo moroso" pues no sé yo… tendré que probar a dejar de pagar un par de meses la hipoteca a ver si así me ven como un moroso potencial ;)
interesante
El poder de la negociación, siempre en liza en todos los campos de la vida. El problema base es el poco poder que ostenta el usuario para llevar a cabo esta negociación