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Cuando miramos en la sección económica de cualquier periódico, nos solemos encontrar con una sección sobre información bursátil. Para muchos de vosotros, puede ser que toda esta información sea incomprensible, pero hoy vamos a echar un vistazo a algunos de los datos que aparecen para intentar comprender de que se trata.
En algún lugar de la sección aparecerán unas tablas con los precios de las cotizaciones de las acciones del día anterior. Normalmente aparecen listadas todas las acciones del IBEX 35, así como las del mercado continuo español y algunas de las más importantes a nivel internacional.
Vemos que entre los datos que aparecen suele estar el precio de la acción, el porcentaje de variación sufrido en la sesión anterior, la cantidad que ha variado el precio de la acción, el volumen y el PER.
De entre toda esta información, para el recién iniciado en el mundo de las inversiones, el menos claro suele ser el
PER.
La palabra PER viene del inglés (Price Earnings Ratio). Traducido significa el ratio precio-beneficios. La fórmula matemática sería la siguiente:
Precio dividido por Beneficios = PER
El precio que se utiliza en la fórmula es el precio de cada acción del día anterior, mientras que el dato del beneficio corresponde al beneficio por acción. Hay que tener en cuenta que hay dos tipos de PER, los que se calculan con la información conocida (es decir con los datos de beneficios correspondientes al año anterior y que la empresa haya dado oficialmente a conocer), y aquellos que se calculan para el año siguiente, para el cual se toman estimaciones de los beneficios que va a generar la empresa.
¿Porqué es importante esta información y para qué nos sirve? En general el ratio PER es utilizado para calibrar si una empresa está cara o barata. Si observamos la relación matemática, nos damos cuenta de que a un PER más alto, estaremos pagando más por una cantidad de beneficios, mientras que a un PER bajo, estamos pagando menos por una cantidad de beneficios. Lógicamente, como inversor se trata de pagar lo menos posible a cambio de unos beneficios futuros lo más altos posible.
Sin embargo, el PER está lejos de ser la panacea que muchos inversores creen. Plantea una serie de problemas y en algunas ocasiones puede ser letal para el inversor que se deja guiar sólo por este dato. El principal problema viene cuando la empresa no genera beneficios, sino que produce pérdidas. Entonces por definición matemática, es imposible calcular el PER. Por otro lado en empresas cíclicas, el dato del PER puede ser muy engañoso ya que justo antes de entrar en pérdidas, la empresa suele tener un PER muy bajo y por tanto nos podría dar la impresión de que sería un buen momento para invertir.
Como en todo, lo más importante es entender el concepto, gastarlo con prudencia y que pase a formar parte de un elemento más a la hora de tomar decisiones de inversión.
Imagen | pfala (Flickr)
Autor: Nairan, editor de El Blog del Inversor
Comentarios
Muy buen artículo que define alguna cosa que es más importante de la que la gente se piensa.