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Protege tu patrimonio: activos físicos y ninguna obligación

2 comentarios

a prueba de balas

Dentro de proteger el patrimonio, los activos físicos serían ya el máximo nivel que podemos obtener de protección del mismo. Cuanto todo lo demás falla, los activos físicos deberían de permanecer. De modo que estos seguirían siendo útiles. No estamos hablando de un apocalipsis zombi, sino de una crisis muy fuerte, como algunas de las que se han vivido a lo largo de la historia.

Un ejemplo de un buen activo físico es una vivienda. Tiene una utilidad que es alojarse en la misma, existe un buen sistema de protección de la propiedad, etc. En cambio un mal activo físico en el que invertir es un ordenador, puesto que la obsolescencia lo hace cada vez más inútil a medida que salen mejores modelos de la competencia.

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Entre los activos físicos que se pueden utilizar como inversión no están solo las propiedades inmobiliarias, sino también metales preciosos, gemas, obras de arte, joyas, etc. No obstante, suele ser difícil saber cuando estamos pagando un buen precio y la revalorización potencial de estos activos, aparte de que no son tan líquidos como el dinero.

Un defecto que tienen los activos físicos es la posibilidad de que nos pueden ser sustraídos fácilmente irrumpiendo en el lugar en el que los tenemos alojados. En ese sentido es más difícil que suceda con una propiedad inmobiliaria a que suceda con un lingote, una moneda o un cuadro. Por tanto no todo nuestro patrimonio debe estar en este tipo de activos.

No tener obligaciones

La última forma que hay que tener en cuenta para la protección de nuestro patrimonio de un colapso es tener el mínimo de obligaciones. Muchos activos no proporcionan ingresos, sino que causan gastos. Esto es el ejemplo de las propiedades inmobiliarias. Como mínimo tendremos que pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, pero también puede que tengamos la obligación de pagar a una comunidad de vecinos, reparaciones a las que nos veamos obligados, contribuciones especiales si así se decide por parte de la administración, etc.

En caso de querer proteger en extremo nuestro patrimonio tendríamos que ser conscientes de la posibilidad de que las obligaciones que hemos tomado fueran requeridas por nuestros acreedores y las obligaciones que los demás tienen para con nosotros no fueran ejecutadas o tuvieran retraso en serlo. Esta situación en las empresas puede suponer la suspensión de pagos, en el caso de nuestras finanzas personales, es mejor evitarlas.

Obviamente eliminar las obligaciones es prácticamente imposible, entre otras cosas porque en el peor de los casos tenemos obligaciones para con nosotros y nuestros seres queridos. Pero evitar endeudarse en exceso es una forma bastante buena de evitar la situación en la que tengamos que malvender parte de nuestro patrimonio para hacer frente a las mismas.

La combinación de los activos físicos con la falta de obligaciones, junto con lo que hemos hablado anteriormente, puede hacer que nuestro patrimonio esté blindado. Sea a prueba de balas, no obstante, por ello pagaremos una peor rentabilidad a lo largo del tiempo. También hay que asumir que a veces cubrirse de unos riesgos conlleva asumir otros. ¿Estamos dispuestos a pagar el precio?

En Actibva | Protege tu patrimonio: diversificación y ¿Cómo proteger tu patrimonio de un colapso?
Imagen | uberzombie

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Comentarios

  • 1

    Avatar de grudiz !

    Yo últimamente intento alejarme del riesgo, confiando en mi capacidad de ahorro e ingresos (que gracias a dios algo entra jeje). Reduzco la rentabilidad que podría obtener de mi dinero, pero de momento va bastante bien gracias a tener muy pocas obligaciones.

  • Respondiendo a #1:
  • 2

    Avatar de yonderboy !

    Desde luego no alegra mucho la idea de arriesgarse, no.

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