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Manual práctico de productos financieros: La cuenta corriente

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Biblioteca Vasconcelos

Con este post iniciamos una serie de contenidos bajo la denominación de Manual Práctico de Productos Financieros; vamos a ponernos en la piel de un cliente que entra por la puerta de una sucursal bancaria e intentaremos ir descifrando los productos y servicios más usuales que nos ofrecerá el empleado de banca de dicha oficina.

El primer producto financiero sobre el que vamos a tratar es la conocida cuenta corriente; conocida por su existencia, sin duda, pero no tanto en cuanto a la configuración específica de este contrato especial de mandato, que estudiaremos con cierta profundidad práctica.

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Entramos en una sucursal bancaria del banco de nuestra esquina; queremos empezar a trabajar con ellos y llevamos en nuestra cartera un dinero para abrir una cuenta. A primera vista no se necesita una guía práctica para realizar una operación tan sencilla. Vamos a la agradable señora que está sentada detrás de un cartel de atención al cliente y le solicitamos abrir una cuenta corriente en su oficina. Perfecto, pero, ¿sabemos exactamente que tipo de contrato acabamos de solicitar?.

La cuenta corriente bancaria es un contrato mercantil de comisión en virtud del cual el cliente bancario ordena al banco que realice cobros y pagos por cuenta del propio cliente y se configura como el soporte contable de aquellas operaciones bancarias en que los contratantes (el banco y el cliente) acuerdan reflejar los créditos y deudas recíprocos y liquidarlos mediante un sistema de compensación automática y continuada. ¿Vaya, dicho así suena más complicado, verdad?.

La naturaleza de este contrato de cuenta corriente se resume en:

  • Es un contrato consensuado, hay libertad de forma; en la práctica bancaria hay documentos privados redactados de forma unilateralmente por las entidades financieras. Si hay discrepancias con alguna cláusula por parte del cliente, debe acudir primero ante la figura del Defensor del Cliente de la entidad financiera y después acudir al Servicio de Reclamaciones del Banco de España.

  • Contrato gratuito, salvo que en el contrato conste explícitamente la comisión. El problema es encontrar el contrato que firmamos y buscar entre el clausulado escrito con letra minúscula. Pero si no consta la comisión de mantenimiento y demás, el banco no puede cobrarla.
  • Contrato marco. En el seno del contrato de cuenta corriente se ejecutan otros contratos, como las transferencias, las domiciliaciones, los cheques o las tarjetas.
  • De duración indefinida. Dura hasta que una de las partes decide cancelarlo, con preaviso y sin necesidad de esgrimir causa justa. En pocas palabras, que el banco podría exigirte pasar por la oficina y sacar el dinero y cancelar la cuenta, en principio.

  • Vayamos ahora a analizar el contenido del contrato de cuenta corriente, algunos de los derechos y obligaciones de ambas partes:

    • Es un contrato de comisión
      El cliente da un mandato al banco, que se obliga a realizar pagos y cobros a terceros, siempre que haya fondos. En el caso del descubierto en cuenta corriente, la entidad financiera no está obligada a concederlo, si bien puede puede dejar la cuenta en descubierto, como anticipo de provisión de fondos.
      El titular de la cuenta puede actuar mediante apoderados. Se denominan autorizados si tienen un apoderamiento general. Las personas jurídicas actúa mediante el administrador, que puede nombrar a un apoderado (representante especial o autorizado según sea un apoderado especial o general). Los apoderados no pueden generar descubiertos, a no ser que se les apodere específicamente para ello.

  • Pacto de compensación
    Para que entre en juego la compensación, debemos estar ante cuentas del mismo titular en el mismo banco. La entidad financiera no puede, por ejemplo, compensar un descubierto de una cuenta nuestra con la cuenta de la empresa de la que somos administradores; ni tampoco traspasar fondos de una cuenta en que somos el único titular a una cuenta que tenemos con nuestra mujer. Por tanto, el banco puede compensar descubiertos de nuestras cuentas con dinero que tenemos en otras cuentas del mismo, sin necesidad de que nosotros le tengamos que autorizar.
  • Pacto de contabilidad
    Al ser una de las partes (la entidad financiera) la que lleva la contabilidad de la cuenta corriente, se deben instrumentar unos mecanismos para prevenir abusos. La doctrina y la jurisprudencia entienden que el pacto debe funcionar de la siguiente manera:
    El banco debe mandar periódicamente un extracto al cliente, obedeciendo a su deber de información; si en un tiempo prudencial el cliente manifiesta su disconformidad con algún cargo o abono, es el banco quién tiene que probar la naturaleza de este movimiento. Si pasa dicho tiempo prudencial y el cliente no manifiesta su disconformidad, el extracto tiene validez iuris tantum (es el cliente quien debe probar la improcedencia del movimiento de cuenta). En pocas palabras, es muy recomendable revisar los extractos habitualmente y acudir a la sucursal en caso de no saber a que se debe algún movimiento.

  • En la próxima entrega de este manual práctico de servicios financieros acabaremos de repasar el contrato de cuenta corriente, con especial mención a los diferentes tipos de titularidad que pueden darse y sus efectos prácticos.

    Más Información | Ley 44/2006 y Ley 7/1998
    En Actibva | Titulares en cuentas corrientes y cuentas de ahorro
    Imagen | Eneas, Flickr

    Pau A. Monserrat, editor de Futur Finances

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