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Diferencias entre tarjetas de crédito y tarjetas de débito

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Tarjeta

Las tarjetas de débito o de crédito han inundado nuestras vidas, prácticamente todos tenemos tarjetas, de hecho no es raro encontrar adolescentes con tarjetas de débito a su nombre, como fue el caso del que escribe esto hace unos años. No obstante, a pesar de lo habitual que es el dinero de plástico en nuestra vida, mucha gente sigue teniendo dudas sobre las diferencias entre los distintos tipos de tarjetas.

Una tarjeta es un medio de pago, que puede ser de débito o de crédito, según la forma en la que abonemos la cantidad adeudada. En una tarjeta se refleja el nombre del beneficiario o titular, el número de la tarjeta, la fecha de caducidad, la red de pago y el banco que la emite; en el otro lado, nos encontramos la banda magnética, la firma y un código de seguridad. En algunos casos podemos ver que incluye el nombre de alguna otra entidad, una ONG a la que un porcentaje de las compras les es ingresado, un club u otra organización a la que pertenezcamos o incluso una universidad, que además las utiliza como carnet de estudiante. Últimamente a la banda magnética se le está añadiendo un chip que incrementa la seguridad del pago.

El sistema funciona en una especie de régimen de franquicia, en el que las compañías de tarjetas de crédito dejan a las entidades financieras (bancos, cajas y otras entidades financieras de crédito al consumo) comercializar sus servicios de pago.

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Una tarjeta de crédito o débito tiene un titular y un beneficiario, que pueden ser la misma persona. El titular es aquel que se hace responsable de los pagos, mientras que el beneficiario es aquel cuyo nombre aparece en la tarjeta. Por tanto, podemos dar una tarjeta de crédito a una persona de confianza, como nuestro cónyuge, nuestro hijo o a un empleado.

Una tarjeta de débito es una tarjeta cuya forma de pago se realiza cargándose directamente el importe en nuestra cuenta, ya sea una libreta de ahorros, una cuenta corriente o incluso una póliza de crédito. Por consiguiente, tenemos que tener saldo (o crédito en la póliza) para poder realizar el pago con esa tarjeta.

Una tarjeta de crédito es una tarjeta cuya forma de pago es aplazada, por lo que podemos hacer compras sin tener dinero en nuestra cuenta. Al hacer un pago contraemos una deuda con la entidad financiera, por lo que la entidad financiera querrá asegurarse de que tenemos ingresos o capacidad de devolverla antes de concedernos una tarjeta de crédito.

Todas las tarjetas tiene un límite de crédito que lo establece la entidad emisora. Estos límites pueden oscilar entre unos centenares a decenas de miles de euros, habiendo algunas con crédito millonario para grandes fortunas. La forma de pago puede ser de tres tipos, fin de mes, un porcentaje o cuota fija (también conocido como revolving). Cada forma de pago es distinta, por lo que la elección de la forma de pago va a determinar los intereses que paguemos.


  • El pago a fin de mes, significa que el día establecido del mes siguiente pagaremos el total de la cantidad adeudada, sin tener que pagar intereses por ello, este modo de pago suele ser bastante habitual.

El pago de un porcentaje significa que todos los meses reembolsamos una parte de la deuda que hemos establecido. Es decir, si debemos 1000 euros cada mes devolveremos 100 euros más los intereses.


  • El pago de cuota fija o revolving significa que todos los meses pagamos una cantidad que hemos establecido, independientemente de lo que compremos, sin sobrepasar el límite de crédito. Suele ser el sistema que nos hace pagar más intereses por nuestras compras.

  • Por último también existen lo que se han denominando tarjetas virtuales, para realizar pagos por Internet. Esto suele ser debido a que hay quien no confía en los pagos por Internet y prefieren hacer sus compras online con este tipo de tarjetas. Hay dos tipos de tarjetas virtuales, las que se generan instantáneamente y las que se recargan. Las que se generan instantáneamente sólo sirven para un uso, y tienen que ser generadas en la web de nuestra entidad bancaria.

    En la web del banco introducimos nuestras claves y obtenemos un número para usar en ese pago. La otra opción son tarjetas que se recargan como la tarjeta de un teléfono móvil, con la diferencia de que pueden descargarse. Aunque la mayor parte del comercio electrónico es seguro, estas tarjetas se pueden utilizar para cuando no confiemos mucho en el vendedor.

    En Actibva | Usos alternativos de la tarjeta de crédito, Pagos online con tarjetas de débito: cuidado con las retenciones de saldo
    Imagen | Claran McGuiggan

    Javier Navarro, editor de El Blog Salmón

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