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El auge por la captación de depósitos por parte de todas la entidades financieras es una realidad comprobable sólo con echar un vistazo a los medios de comunicación y a toda la publicidad que nos ofrecen, tanto en rentabilidad como en flexibilidad. Pero no todos los depósitos ofrecidos son imposiciones a plazo simples, dado que se comercializan muchos tipos de imposiciones combinadas con todo tipo de productos.
Una combinación interesante es el depósito combinado con una opción contractual de inversión en renta variable, normalmente en acciones cotizadas con mucha liquidez. El mecanismo de este depósito es simple:
- Se realiza una imposición a plazo fijo con una cantidad relativamente importante de dinero, normalmente a un año.
- Conjuntamente con el depósito, se realiza la suscripción de un contrato de compra de acciones de un determinado valor cotizado en bolsa, con la salvedad que sobre esas acciones no recibimos dividendos ni podemos venderlas hasta que no finalice la imposición.
Para que entendamos mejor el mecanismo, imaginemos que realizamos una imposición de 20.000 euros a doce meses a un tipo de interés del 10%. Conjuntamente, hemos materializado la opción de compra de 2.000 acciones de la empresa X, que el día de suscripción cotizan a 10 euros por acción.
Una vez transcurrido el año, la imposición a plazo vence, por lo que en nuestra cuenta corriente nos van a abonar 2.000 euros de intereses(*). Pero además, se tiene que materializar la entrega de las 2.000 acciones de la empresa X.
Si las acciones de esa empresa cotizan, por encima de 10 euros, que era el valor de adquisición fijado en nuestro contrato, podremos venderlas y obtener unas ganancias adicionales a la cantidad depositada en un principio. Imaginemos que cotizan a 12 euros, nosotros no tendremos 20.000 euros, como depositamos en un principio, sino 2.000 acciones valoradas en 24.000 euros.
El inconveniente lo tenemos si las acciones cotizan por debajo de 10 euros. Imaginemos que cotizasen a 8 euros, en ese caso, tendríamos 2.000 acciones también, pero valoradas a 16.000 euros, con lo que si las vendemos generamos una pérdida de 4.000 euros.
El margen máximo de bajada en el valor de las acciones corresponde con los beneficios que obtengamos con el depósito combinado. Este tipo de productos son adecuados para imposiciones a muy largo plazo, por ejemplo tres años y siempre que la acción que fijemos, tenga un importante recorrido al alza en los años de duración del depósito.
Aún así, no es un producto recomendado para el ahorro, sino para la inversión, dado que estamos sometiendo la cantidad destinada al depósito a plazo fijo a las fluctuaciones de la renta variable. Para economías diversificiadas, es un producto acorde con las expectativas de inversión, pero aún así, es muy importante tener muy claro en qué valores se realiza nuestra inversión.
(*) Cálculo bruto, sin tener en cuenta la retención por el IRPF o impuesto de sociedades.
En Actibva | Depósitos bancarios que se mejoran al contratar otros productos
Imagen | Rodrigo Rodrigo
Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Comentarios
Vale, en el último párrafo se despeja ya mi duda… es un producto a medio camino entre el ahorro y la inversión, aunque más cercano a este último si cabe.
Parece un producto interesante para aquellos que desean invertir en un marco de riesgo "controlado".
A pesar de ser sumamente interesante, no perdamos de vista que hablamos de renta variable y las oscilaciones en el mercado
Sí, ya digo, "controlado" ;)