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Los comparadores de productos en internet, como ya hemos visto en varias ocasiones, son una herramienta muy útil si sabemos manejarla. Si estamos comparando productos complejos y no homogéneos, como ocurre al comparar hipotecas por internet, las cautelas deben ser mayores.
Intentaremos dar unas sencillas pistas a los lectores para buscar en la Red la hipoteca que mejor se adapte a sus necesidades y perfil económico, incidiendo el las ventajas de esta búsqueda y en los peligros que subyacen en los resultados ofrecidos por los comparadores de hipotecas.
Para que nos resulte útil un comparador de hipotecas on-line deberíamos tener unas nociones suficientes sobre las características básicas que debemos comparar entre los préstamos. Básicamente, como ya hemos explicado en
anteriores entradas, que a modo de resumen son:
Tipo de interés inicial
Referencial (euribor, IRPH,etc) + diferencial
Porcentaje que financian respecto a la tasación o al precio de compra-venta
Comisiones
Cláusulas de suelo y similares
Seguros y demás productos que deberíamos contratar
Plazos
En cuanto al plazo, no hay mucho problema en comparar hipotecas. Si bien lo ideal sería poder contratar hipotecas a unos 12 años como máximo, como se hacía antaño, esto es una quimera para la inmensa mayoría de economías domésticas actuales. Por esta razón, a fin de reducir la cuota mensual, los consumidores solemos alargar el plazo. Por norma general, las entidades financieras conceden como límite entre 30 y 40 años.
En una comparativa superficial, podríamos pensar que una entidad que llega a los 40 años de plazo es mejor que una que llega a los 30 solamente. Y eso depende. Será mejor si por este alargamiento de la hipoteca nos la conceden y a 30 años no, por que en otro caso seguramente la que nos hace un favor es la que nos da 30 años. Hagamos números con una calculadora financiera:
Una hipoteca de 200.000 €, a un tipo fijo del 3% (por poner un ejemplo para poder comparar), nos sale a una cuota mensual, según el plazo de:
- 853,21 euros mensuales a 30 años.
715,97 euros a 40 años.
Bajo el artificial pero necesario supuesto de que los tipos de interés no variasen, al final de la vida (o de la penitencia) del préstamo hipotecario habríamos pagado 307.155 euros al final de los 30 años y 343.666 en 40, por lo que financiar una vivienda 10 años adicionales nos cuesta 36.511 euros más. ¿Cuál es la mejor hipoteca ahora? Depende.
Tipos de interés
Con el
tipo de interés inicial tampoco hay problemas de comparación. Todas las hipotecas a interés variable tienen un periodo inicial en que pagamos un tipo fijo, de 6 meses o un año, normalmente. Lo más importante no es este tránsito temporal, sino el resto de periodos, en los que se nos aplicará un referencial hipotecario (en la gran mayoría de casos el euribor, pero también podría aplicarse otro, como por ejemplo el
IRPH) más un diferencial (que suele rondar el 1 de media). Si comparamos los mismos referenciales, no hay duda:
Es mejor un euribor+0,45 que un euribor + 1,25 ceteris paribus (que no quiere decir los que van a morir te saludan).
Las limitaciones de los comparadores on-line empiezan ahora, con el porcentaje de financiación. Veamos un caso práctico. Necesitamos financiación para una casa que vale 180.000 euros y no tenemos ahorrados más que 6.000. Por tanto, nos falta, más o menos, 199.800 euros; la tasación sale por 200.000, por lo que buscamos una hipoteca que financie el 100% de la tasación.
Bankimia, en su apartado hipotecas 100%, nos da 29 resultados. Un profano interpretaría que hay 29 hipotecas en el mercado que financian generosamente la compra de un inmueble. Cojamos un ejemplo que conozco en la práctica: La Hipoteca Jove de una entidad de mi comunidad. Si clickamos sobre ella y leemos la letra pequeña en el propio comparador, veremos que financian el menor de el 100% de la compra o de la tasación. Por tanto, realmente hay que acudir a esta entidad con los gastos ahorrados, como mínimo. Nos informa bien, pero hay que leerse la letra pequeña o nos puede inducir a error.
Nos dice Hipolisto que tenemos que introducir nuestra edad y el valor de la vivienda a financiar (que he deducido se refieren al valor de tasación, por qué no lo explicitan); ponemos 200.000 euros y nuestra edad de 35 años, por poner mi ejemplo. El resultado preliminar nos dice que el préstamos que podemos solicitar es de 160.000 euros a 30 años; pero necesitamos 199.800 euros. Corregimos la cantidad a 195.000 y el resultado es que hay un buen número de entidades financieras sugeridas. Entre ellas la Hipoteca Jove comentada antes. Hacemos click en ella y en la ficha lo que nos dice es que financian el 100%. Y el usuario debe descubrir a que magnitud hace referencia, ¿tasación o compra-venta?
Con estos dos ejemplos ya hemos tocado con las manos la principal carencia de los comparadores: la falta de un asesoramiento profesional que amplié y descifre la información que nos dan y que, sin una formación previa, puede inducir a errores.
La realidad del mercado actual es que se financia el 80% del valor de tasación, las entidades más generosas, y un 80% del valor de compra-venta las más tacañas. Por tanto, no vale la pena perder el tiempo si no tenemos ahorros para pagar los gastos o posibilidad de hipotecar otra vivienda adicional. Si sabemos este hecho los comparadores nos serán de utilidad, pero si no tenemos nociones del tema, lo que haremos es perder el tiempo.
Comisiones
El apartado de comisiones, en principio, también es fácilmente comparable. Pero pocas veces sabremos mediante un comparador si se incluyen cláusulas de suelo u otras en la minuta del préstamo hipotecario. Hay que pedirla unos días antes de la firma y repasarla concienzudamente.
Lo de los seguros y demás productos que la entidad financiera nos quiere vender con la hipoteca si que es un tema aparte. Diga lo que nos diga el comparador o la propia web del banco, al final dependerá de nuestra negociación con el director de sucursal.
Los comparadores on-line de préstamos hipotecarios son un útil instrumento de comparación a priori de las diferentes opciones que hay en el mercado y han llegado para quedarse. Pero no hay que caer en el error de pensar que nos resolverán todos nuestros problemas que van apareciendo en el proceso hipotecario. Para esto están las personas.
En Actibva | La web 2.0 y la contratación de una hipoteca
Imagen | nDevilTV, Flickr
Pau A. Monserrat, editor de Futur Finances
Comentarios
interesante
Nunca me han terminado de convencer este tipo de productos. Como primera aproximación ok, pero siempre he desconfiado de la promoción encubierta o falta de objetividad en la comparación
interesante
En un préstamo hipotecario existen muchos elementos a tener en cuenta. Una cosa es calcular cómodamente cuánto pagaremos por 180.000 € durante 30 años a un tipo de interés determinado (aunque hay que tener en cuenta que a un plazo tan elevado las oscilaciones pueden ser importantes), y otra bien distinta que nos recomienden en qué entidad podemos contratar dicha hipoteca. Como dice remo, es difícil que haya objetividad, y si la hay no podremos comprobarlo. Además, tal y como están las cosas hoy día, uno de los principales elementos diferenciadores es la vinculación que nos pida la entidad. Si nos ofrecen un Euribor + 0,5 pero luego nos piden nómina, seguro de hogar con ellos, seguro de vida, plan de pensiones, plan de ahorro, consumo mínimo en tarjeta de crédito, una bicicleta o un juego de maletas de una promoción, etc. es evidente que podemos salir peor parados que otro que tenga un Euribor + 0,75 sin vinculación. En definitiva, mucho ojo con la letra pequeña y con lo que nos piden a cambio.
interesante
Completamente de acuerdo con Remo… como primera aproximación vale pero no mucho más por la promoción encubierta y falta de objetividad en consecuencia.
Hugo da la clave también, la cesta adicional que nos exijan que nada tiene que ver con la propia hipoteca o que no aparece en el comparador
Los comparadores sin asesoramiento pre y post venta de profesionales es una mera herramienta orientativa, sin duda. Pero útil, si el comparador es independiente y tiene un departamento que analice las condiciones hipotecarias que las entidades financieras les comunica.