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Al igual que el alumno tiene que encontrar el arte marcial y al maestro que se adapte a él, el inversor no-profesional debe acudir a un asesor que le aconseje y elegir unos productos financieros acordes con su nivel de aversión al riesgo. ¿Se tiene un perfil de riesgo agresivo, estando dispuesto a arriesgar mucho para poder conseguir una alta rentabilidad o se prefiere la seguridad de los ahorros sacrificando ganancias futuras? o en otras palabras, ¿se prefiere golpear con el riesgo de ser herido ,se elige esperar a que se nos intente golpear para aprovechar la fuerza del enemigo en su contra o se rehuye el combate sistemáticamente?
Las artes marciales se diferencian de la lucha callejera en bastantes aspectos, del que podríamos destacar la codificación de sus técnicas y métodos de entrenamiento y que van más allá de lo físico, entrando de lleno en la psicología y filosofía del practicante. Son, en su vertiente más tradicional, auténticas formas de vida. La misma diferencia podría aplicarse al que invierte sin formación y por olfato del inversor que se asesora, se forma y se empapa del saber de los verdaderos profesionales.
Quién busca en las artes marciales una forma de dominar a los demás, descubre muy pronto que lo que enseñan es a
dominarse a uno mismo. Y en este viaje a
nuestra mente mediante en entrenamiento del cuerpo, los dominadores fracasan y abandonan el camino o
Do.
Al igual que pasa con la mente de un inversor y los productos en que invierte, el practicante de una arte marcial debe escoger la disciplina qué más se adapte a su estilo personal. Las hay de contacto extremo, las que aprovechan la fuerza del adversario para usarla en su contra y las más centradas en mejorar el cuerpo del practicante que en el combate. Veamos los 3 tipos de artes marciales y los 3 tipos de inversores según su aversión al riesgo:
Artes marciales de ataque y el inversor adicto al riesgo
Muay Thai, Taekwondo o el Karate Do son ejemplo de artes marciales cuyo componente de ataque está muy desarrollado. El más extremo es el Muay Thai, cuyo origen es Tailandia que permite golpear con todas las partes del cuerpo contra prácticamente todas las partes del cuerpo.
El Taekwondo, practicado originariamente en Corea, bebe de las fuentes del antiguo arte coreanos Taek Kyon y del Karate de la escuela Shotokan. Usa puños y brazos de forma similar al Karate, si bien en competición se permite el contacto a la cabeza (usando protecciones) a diferencia del Karate que penaliza el contacto no controlado en esa área. El Karate Do, o camino de la mano vacía, ha evolucionado y se ha extendido a medio mundo desde las islas de Okinawa.
El inversor adicto al riesgo aprende y aplica técnicas de inversión arriesgadas, que a cambio de rentabilidades esperadas altas, asumen un riesgos de perder dinero elevado. Al igual que en las artes marciales con un claro componente ofensivo, no se trata de ser agresivo por que si, se trata de ganar golpeando, con el riesgo que ello conlleva.
Ejemplo de productos para inversores arriesgados podrían ser los derivados (futuros y opciones), la inversión en divisas en FOREX, los fondos de inversión en renta variable y los ETFs, la compra de bonos cuya calificación de riesgo es mala y un largo etcétera de productos comercializados por la banca y por otros canales.
Al igual que el que entrena Karate Do no busca la agresión, ya que a pesar de su amplia variedad de técnicas ofensivas se busca acabar el combate lo antes posible, incluso alejando al adversario sólo con la primera técnica de bloqueo (una defensa dura puede acabar con las ganas de pelea sin necesidad de atacar), un inversor arriesgado que no busque arruinarse sabe cuando arriesgar y cuando no, minimiza las pérdidas e invierte después de exhaustivos análisis del mercado. Ser un inversor arriesgado no es sinónimo de jugador de ruleta, estos se arruinan antes o después y los buenos inversores perduran.
En la próxima ocasión veremos los perfiles de riesgo de los inversores moderados y conservadores y su analogía con las artes marciales correspondientes. Espero que el entrenamiento no os haya dejado ni agotados ni aburridos. Pretendemos tonificar cuerpo y mente, no consumirlos.
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Imagen | wrex, Flickr
Pau A. Monserrat, editor de Futur Finances