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Invertir en bolsa desde cero: la teoría de Dow (II)

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La teoría de Dow identifica la existencia de tendencias y considera muy importantes las medias, tal y como comentamos la semana pasada. Además de estos principios se consideran importantes otros puntos para invertir en bolsa con éxito.

Dentro de la tendencia primaria, considerada como la realmente importante, se identifican algunas fases, tanto en movimientos alcistas como bajistas, que se ven complementadas mediante otros fundamentos de la teoría respecto al funcionamiento de las medias, el análisis de los volúmenes y los cambios en las tendencias.

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Las fases de las tendencias


Una vez que Dow identificó las tendencias que conformaban los movimientos del mercado se centró en la más relevante para analizar los flujos bursátiles localizando fases bien diferenciadas entre sí. Las que reconoció como pertenecientes a la tendencia primaria alcista son:

  • Fase de acumulación: se produce cuando los inversores mejor informados o más astutos creen que el mercado tiene potencial de subida y comienzan a acumular posiciones, lo que se traduce en una subida de precios. En esta fase los inversores se adelantan a la mayoría.

  • Fase de tendencia o participación pública: La mayoría de los inversores que siguen tendencias comienzan a participar, lo cual supone que la demanda va creciendo. El público en general comienzan a percibir un cambio en la tendencia primaria mediante un rápido avance de precios y buenas noticias sobre el negocio.

  • Fase de distribución: Cuando los medios empiezan a hablar masivamente de resultados alcistas y las noticias económicas van viento en popa, la participación pública ha aumentado de manera importante. Entonces, los mismos inversores que acumularon en la primera fase comienzan a distribuir antes que nadie empiece a vender. Nuevamente, los más informados se adelantan al comportamiento de los inversores en general.

Estas fases tienen algunos puntos en común con la Teoría de Ondas de Elliot pues de hecho este autor amplió el trabajo de Rhea sobre la Teoría Dow (que comentamos en la anterior entrega). Cuando hablemos de dicho autor podremos reconocer algunas similitudes aunque sin alejarnos de la teoría de la que hablamos, también se reconocieron algunas fases para la tendencia primaria bajista:


  • Fase de distribución: hablamos de la misma fase con la que termina la tendencia primaria alcista.

  • Fase de pánico: sucede cuando se producen grandes caídas de precios en los valores junto a grandes volúmenes de venta. La participación pública entra en un caos vendedor del que los más informados han escapado al vender a tiempo.

  • Fase de desánimo: la caía se ralentiza apareciendo normalmente una tendencia lateral produciendo una falta de interés del mercado sobre el valor.


Las medias deben confirmarse entre ellas

Como dijimos la semana pasada, las medias son muy importantes en la teoría de Dow. En sus editoriales se refirió a la media industrial y a la de Ferrocarriles diciendo que no podía producirse ninguna señal importante de una tendencia alcista o bajista a no ser que ambas medias se confirmara la una a la otra mediante señales análogas.

Con esto no quería decir que las señales tuvieran que producirse de forma sincronizada pero sí que cuanto menor fuera el intervalo entre ellas mayor sería la confirmación de las mismas.

De forma general, aplicando la teoría Dow, solo podremos obtener una confirmación respecto a una tendencia utilizando un mínimo de dos medias.

El volumen se mueve con la tendencia

Para Dow el volumen era un factor secundario pero importante que confirma las señales de cotización. El volumen debería acompañar a la tendencia principal de modo que ante una tendencia ascendente el volumen también se incrementaría junto a la subida de precios.

Los movimientos favorables a la tendencia siempre irían acompañados de un volumen mayor que en el que acompaña a las correcciones de las mismas.

Las tendencias se mantienen hasta que existan señales claras de retroceso

Algunos teóricos hablan de este principio de la teoría Dow mediante una analogía en las leyes de la física: un objeto en movimiento (cambiémoslo por “tendencia” para el caso) tiende a continuar moviéndose hasta que una fuerza externa le haga cambiar de dirección.

Estas fuerzas externas pueden localizarse mediante modelos de precios, medias móviles, líneas de tendencias así como otras herramientas técnicas. Pese a que alguna de estas señales puedan suponer un cambio de tendencia, lo cierto es que no todas pueden considerarse como definitivas.

Resulta muy complicado diferenciar con éxito una señal secundaria de una relevante que nos hable de un cambio real en las cotizaciones. Para ello muchos se fijan en los picos y valles gráficos comparando su evolución a la búsqueda de caídas que puedan suponer una modificación de la tendencia.

En Actibva | Invertir en Bolsa
Imagen | Germán R. Udiz

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