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Cómo asegurar nuestra cartera de valores en vacaciones

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Se acerca el periodo estival, justo cuando la gran mayoría de nosotros nos cogemos el grueso de nuestras vacaciones. Desconectamos del trabajo, del quehacer diario, de los mercados…¿y nuestra cartera de valores? Con la que está cayendo es posible que más de uno se quede muy intranquilo ante esta desconexión bursátil. Por ello vamos a recordar brevemente cómo asegurar nuestra cartera de valores en vacaciones.

Pasando por encima de las opciones maximalistas, como venderlo todo antes de irnos o ir atados a un smartphone para operar online, los brokers y mercados nos ofrecen suficientes herramientas para asegurarnos de poner un suelo a las posibles perdidas, de no perdernos un rally alcista, de optar por realizar beneficios a determinado nivel. Hay una solución para cada tipo de inversor, para cada clase de cartera de valores, para cada situación.

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Para empezar distingamos dos grandes grupos de instrumentos que podemos emplear:

  • Las ordenes automáticas de compraventa de valores
  • Los derivados financieros.

Las primeras son quizás las más sencillas de comprender, al menos inicialmente, por un inversor novel, siendo su ejemplo más conocido el famoso stop loss. Se trata de una orden condicionada de venta de valores cuando la cotización de estos títulos alcance un determinado punto. Buscamos de esta manera deshacer (o acumular) posiciones cuando se perfora un determinado nivel en términos de análisis técnico, o, de un modo más profano, limitar las perdidas hasta una determinada cuantía.

Para muchos esto será más que suficiente, pero lo cierto es que las ordenes automáticas dan para mucho más: ordenes automáticas de compra, stop loss dinámicos, etc. La gran ventaja es que la mecanización de estos procesos tiene costes reducidos o nulos. Su desventaja es que es posible que los hechos sucedan tan rápido, con tanta violencia, que nuestras ordenes automáticas se queden estranguladas, no pudiendo realizarse (existen los stop loss garantizados, pero al margen de coste suelen estar limitados a determinado tipo de activos y operadores).

Para llegar donde las ordenes automáticas no llegan tenemos todo el mundo de los derivados financieros: opciones, futuros, warrants, cfds, etfs, etc. Las posibilidades son enormes, son sumamente flexibles (porcentaje de nuestra cartera a cubrir y costes de la cobertura) y recurriremos a unos u otros en función de los importes que manejemos, del tipo de valor que pretendamos cubrir. Quizás el ejemplo más clásico es el de las opciones, concretamente la compra de un put, tal y como vemos en Expansión:

Si Telefónica cotiza a 16,28 euros se puede comprar una put de este valor en 16 euros por la que se paga 1,37 euros. El mínimo de un contrato son 100, por lo que cubrir 100 acciones costará 137 euros, que es la prima. Aunque la cotización caiga muy por debajo de 16 euros el inversor no perderá más que esa prima y lo que ha perdido de 16,28 a 16 euros.

Mi consejo es que nos asesoremos con nuestro operador de bolsa sobre la mejor elección que tengamos para cubrir nuestras posiciones. Debemos explicarle cuales son nuestras expectativas, nuestras lineas rojas en uno u otro sentido, lo que a su vez determinara el derivado financiero o la combinación de los mismos que usemos, así como su coste (o beneficio) que nos puede generar.

Más información | Expansión, Intereconomía
En Actibva | Finanzas en verano ¿también de vacaciones?, Introducción al mercado de derivados (II)
Imagen | anieto2K

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