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Una de las posibilidades laborales que siempre podemos tener en cuenta es la de buscar trabajo en otro país. Las motivaciones pueden ser varias. Desde el estudiante que conoce varios idiomas y desea empezar directamente su andadura profesional fuera de su país de origen, a la persona que por circustancias del mercado no le queda más remedio que emigrar para poder seguir con su actividad. También hay quien se plantea una estancia en el extranjero para hacer de trampolín y mejorar de trabajo al volver, generalmente dentro de la misma empresa.
En el caso del estudiante que desea iniciarse en el extranjero nos encontramos, creo yo, con la persona persona que le va a sacar el mayor provecho: se une el ímpetu que todos tenemos en nuestro primer trabajo siempre se quiere demostrar que se es capaz de comerse al mundo entero si es necesario con la facilidad para cambiar de residencia por no tener ninguna carga familiar ni económica. Es cuando más se puede progresar, sin duda.
Muchos estudiantes piensan en esta posibilidad tras haber pasado algún verano en el extranjero principalmente para mejorar su conocimiento de lenguas extranjeras, y para ello es necesario Una buena referencia saber qué te hace falta según a dónde decidas ir. En el caso de estudiantes que comienzan su carrera fuera de su país es más fácil encontrarse con personas que han pasado un largo periodo fuera de su país e incluso hay muchos que ya nunca vuelven.
Si miramos los otros casos citados al principio, los que quieren mejorar al volver o los que no les queda más remedio, suele ser lo contrario. Es decir, se quiere ir al extranjero por el periodo más corto posible, justo lo necesario para conseguir la promoción deseada o lo suficiente para que mejore el escenario laboral en el sector dentro del propio país.
Para optar a un trabajo legalmente en el extranjero deberemos tener el permiso de trabajo correspondiente. En el caso de la Comunidad Europea, ser nacional de uno de sus estados da derecho a vivir y a trabajar en cualquier país comunitario. Una ventaja en este caso es que no necesitas permiso de residencia. Eso sí, tienes un plazo de entre 3 y 6 meses para encontrar un trabajo o demostrar que lo buscas activamente o disponer de recursos para sobrevivir. Al cabo de 5 años de residir en otro país comunitario adquieres derecho de residencia son condiciones.
Si te vas a un país no comunitario necesitarás más papeleo. Aunque depende de cada país y lo mejor es consultar en su embajada, lo que se suele pedir es:
- Pasaporte y visado.
- Estar inscrito en la oficina consular.
- Solicitud de permiso de trabajo y residencia.
- Demostrar que se tiene trabajo en ese país o dinero para tu manutención.
Como norma para el que opta a una promoción al emigrar, trata de cerrar las condiciones del viaje y de tu regreso para que una estancia temporal no se convierta en un exilio forzado. Esto dependerá en gran parte de cómo se ha producido la necesidad para la empresa de tu estancia en el extranjero. Lo mejor es evitar ir forzado, salvo que no quede más remedio, y tratar de plantearlo como esa mejora que buscas a cambio de ayudar a la empresa en ese nuevo mercado que quieren explorar.
El tercer caso citado es el peor. Dijimos que nos referimos al que emigra por necesidad al no haber actividad en su sector. Esto lo estamos viviendo ahora en España en el sector de la construcción donde se han registrado casos de despidos de personal por no querer ir a otro país en donde si hay actividad. Si es este el caso, lo que hay que hacer es comenzar una campaña activa de búsqueda de empleo en el propio país en otro sector, evidentemente.
Foto | Drusbi
Autor: Enrique Brito. Editor de El Blog Salmón
Comentarios
Si la estancia en el país de destino va a ser corta (unas prácticas de apenas tres o seis meses) no suele haber problemas burocrátivos. Los mayores inconvenientes llegan del lado fiscal.