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Durante años, sucesivos gobiernos han intentado reformar una y otra vez el mercado laboral. Sin embargo, la última crisis ha convertido España en el país con mayor desempleo de Europa, muy por delante de países que, en términos reales, están peor que nosotros. La reforma laboral ha dejado un regusto amargo para mucha gente que esperaba más.
La nueva reforma laboral ha visto la luz en tiempos dramáticos. A diferencia de lo que ha sucedido en otros países, donde la flexibilidad del mercado laboral ha permitido realizar ajustes en las condiciones laborales en lugar de despedir, en nuestro país la destrucción de empleo ha sido continua. Esta destrucción se ha cebado especialmente con los contratos temporales y la mano de obra poco o nada cualificada.
Reforma laboral: objetivos
Si os preguntan: ¿cuál debería ser el objetivo de la reforma laboral? Obviamente, la mayoría responderíais con algo parecido a
“frenar y reducir el desempleo”. Los/las que hayáis pensado eso, estáis en lo cierto, pero hay más, mucho más:
- Frenar en el corto plazo la sangría de destrucción de empleo
- Poner las bases para la creación de empleo estable cuanto antes
- Apostar por el empleo de calidad que rompa la dualidad del mercado de trabajo
- Poner en marcha mecanismos efectivos de flexibilidad interna en las empresas para promover el mantenimiento del empleo
- Modernizar la negociación colectiva para acercarla a las necesidades específicas de empresas y trabajadores
- Reconocer un nuevo derecho individual de los trabajadores a la formación
- Elevar las oportunidades de las personas desempleadas, con particular atención a los jóvenes y los parados de larga duración
- Sumar los esfuerzos de todos aquellos que pueden colaborar en la búsqueda de un puesto de trabajo
- Apoyar a los autónomos y pymes, proporcionando mayor flexibilidad y capacidad de adaptación
- Reforzar los mecanismos de control y prevención del fraude en el cobro de prestaciones por desempleo
- Combatir el absentismo laboral injustificado
En principio, parece una declaración de objetivos sólida y acertada, si bien, personalmente, hecho en falta alguna referencia a los sindicatos y a la economía sumergida generada por parte del empresario.
Reforma laboral: principales medidas
Como ya he mencionado, la declaración de objetivos suena bien, como una carta a los Reyes Magos, pero
¿será posible convertirla en realidad?, ¿cómo enderezar un mercado laboral con más de cinco millones de parados y aumentando?
- El gobierno autorizará a las agencias de trabajo temporal (ETT) a actuar como agencias privadas de colocación.
- Se creará un contrato de “formación y aprendizaje” previsto, inicialmente, para desempleados menores de 30 años. No en vano, el desempleo juvenil es muy preocupante en España.
- Se creará un nuevo contrato indefinido dirigido a pymes con 50 o menos trabajadores. Este contrato tendrá un período de prueba de un año y conllevará una deducción fiscal de 3.000 euros para las
empresas/autónomos que contraten a su primer trabajador si éste es menor de 30 años. Además, también conllevará una deducción fiscal del 50% de la prestación por desempleo de los trabajadores contratados durante un año.
- Se realizarán bonificaciones a las empresas que realicen contratos indefinidos de jóvenes parados de entre 16 y 30 años. Dichas bonificaciones alcanzarán un máximo de 3.600 euros. En caso de que el contratado sea un parado de larga duración mayor de 45 años, la bonificación alcanzará un máximo de 4.500 euros. Siempre y cuando, claro, el contrato sea indefinido.
- Se limitará el encadenamiento de contratos temporales a 24 meses a partir del año que viene.
- Por primera vez se regula el teletrabajo.
- En lo que a despido se refiere, se generaliza la indemnización por despido en un contrato indefinido a 33 días por año trabajado en caso de despido improcedente, con un máximo de 24 mensualidades. Además, la extinción del contrato indefinido será de 20 días por año trabajado en caso de despido procedente por causas objetivas, con un máximo de 12 mensualidades.
- Para que el despido sea la última opción, se simplifican los trámites y se establecen incentivos para la reducción de jornada laboral o la suspensión temporal del contrato, ante situaciones de disminución de la demanda. Además, se podrán modificar las funciones de los empleados dependiendo de las necesidades de la empresa.
Como podéis observar, las medidas son bastante variadas. Personalmente pienso que un empresario contrata si necesita mano de obra, de modo que, tal vez, habrá que plantearse, de paso, como impulsar el crecimiento y economía de modo que el empresario contrate no porque el despido le resulte barato, sino porque necesite factor trabajo.
Conclusión
Creo que la reforma resulta bastante descafeinada, que se ha centrado en lo fácil, abaratar el despido, pero que no se moja en los aspectos más peliagudos del mercado laboral español. Se echa en falta una reforma de un sindicalismo que ha demostrado su inoperancia en esta crisis, tampoco se han tocado las cotizaciones sociales, algo muy demandado por los colectivos de empresarios. Y, desde luego, no se ha simplificado el inmenso catálogo de contratos disponibles en el mercado laboral.
Más que una reforma en profundidad, lo que se ha aprobado hoy suena a un mix de reformas anteriores que intenta más contentar a todos que resolver el problema del desempleo… inevitablemente, nos deja un regusto amargo para algo tan esperado. No olvidemos que las leyes laborales no crean empleo, el empresario contrata si necesita contratar.
Actibva | Las claves del debate sobre la reforma laboral, Situación España 2011: evaluación de la reforma laboral, pensiones y sistema financiero
Imagen | Eurostat
Comentarios
Buen análisis.