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Esta pregunta nos la hacemos muchos padres desde hoy hasta que pase el día de Reyes. Las vacaciones de Navidad, quizá sean de las más complicadas para atender nuestros compromisos laborales y familiares de forma simultánea. Todos los que tenemos hijos, tenemos un verdadero problema para compatibilizar nuestra vida familiar, y es una cuestión que no tiene una solución a corto ni medio plazo por más vueltas que le demos.
La conciliación de nuestra faceta laboral con el núcleo familiar es un problema real que antes o después todos los que formamos una pareja estable tenemos que afrontar. En nuestro funcionamiento social, desde comienzos de los ochenta y con la integración masiva de la mujer al mercado laboral, la tónica general de cualquier pareja es que trabajen los dos miembros.
Además, si tenemos en cuenta el nivel de gasto que tenemos la mayoría de familias y los niveles de deuda que tenemos que adquirir para conseguir cualquier bien duradero, dígase una casa o un coche por ejemplo, se nos hace imposible vivir con una sola nómina. Este problema, es un problema que mina las relaciones de pareja, perjudica la educación de nuestros hijos y mina nuestra economía personal, en donde a día de hoy, sólo se aplican parches por parte de las distintas administraciones.
Los abuelos y familia, el recurso típico
Normalmente, casi todos recurrimos a nuestra propia familia para cubrir estas carencias. Pero no todo el mundo tiene esta disposición, porque bien viven en otras ciudades, bien los familiares que tenemos cerca también tienen sus ocupaciones o directamente no queremos recurrir a esta opción por diversos motivos de índole familiar.
No obstante, mi consejo es intentar siempre este recurso, puesto que además de ser el más económico, es el más flexible de todos, dado que nos permite mayor tolerancia horaria y presuponemos mejor atención a nuestros hijos, que la que vamos a tener con extraños.
El uso de guarderías o ludotecas
La mayoría de ciudades españolas de tamaño medio cuentan con guarderías limitando el acceso de los críos hasta la edad de los tres años. A partir de esta edad, nuestros hijos comienzan su labor educativa en los centros con sus estudios de educación infantil. Sólo en las grandes ciudades tenemos centros privados que acogen a nuestros hijos durante las vacaciones escolares, con horario flexible y adaptado al horario de los padres.
Por otra parte, muy pocos ayuntamientos proveen sus ciudades de guarderías públicas o ludotecas que nos cubran determinadas franjas horarias en los periodos de vacaciones. Al tratarse de servicios puntuales, en donde la duración es corta (imaginemos tres semanas aproximadamente) el coste es muy elevado, pudiendo llegar a alcanzar la friolera de 600 euros por chaval que tengamos en estos centros.
Contratar a niñeras
Cuando no disponemos de los centros adecuados en nuestra ciudad, la última opción que nos queda es contratar a alguna persona que nos cuide y atienda a nuestros hijos en sus periodos de vacaciones. Este punto quizá sea el más complicado por diversos motivos:
- Normalmente, esta persona se tiene que quedar en nuestra casa, en donde la confianza, honradez y honestidad de la persona contratada tienen que primar frente cualquier factor de índole económico.
Realizar esta contratación acorde con la legislación vigente es un verdadero calvario. Es decir, formalizar un contrato laboral de empleada de hogar, cubrir el coste que ello conlleva, cercano a 140 euros mensuales además del propio salario que le paguemos a la persona contratada unido a la propia negativa de cotización por parte de muchos trabajadores que encontremos, genera muchos quebraderos de cabeza que no se solucionan rápidamente.
Además, ésta es la solución mas cara de todas las expuestas, puesto que recurrir a esta fórmula puede generar que casi una nómina íntegra del nucleo familiar la destinemos a cubrir este gasto.
En definitiva, las distintas administraciones tienen que implicarse proactivamente en conseguir una verdadera conciliación laboral, que vaya más allá de las propias leyes que tenemos al respecto, sino que se consigan puntos positivos para todos los que tenemos estos problemas.
La primera solución a adoptar es la racionalización de los horarios laborales, eliminando las jornadas partidas y permitiendo ciertas flexibilidades de adaptación horaria. No debemos olvidar tampoco, que la educación de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, y con ninguna de las fórmulas expuestas, llevamos nuestra principal misión a cabo. Delegar la educación de los críos en manos de terceros tienen peligrosas consecuencias que no tienen remedio en el futuro de nuestros hijos.
Imagen | Daquella Manera
Remo, editor de Pymes y Autónomos y Ahorro Diario.