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Las claves del debate sobre la reforma laboral

4 comentarios

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Uno de las patatas calientes del actual Gobierno es la reforma laboral. Tras haber dado un tiempo a las organizaciones empresariales y a los sindicatos para llegar a un acuerdo, y ante los escasos resultados, el Gobierno se ve abocado a cumplir con su compromiso de abordarla unilateralmente. Por ello, por lo inminente del tema y por su importancia, hemos considerado conveniente dar las claves del debate sobre la reforma laboral, fijar el marco del dialogo social.

Cuando hablamos de reforma laboral nos referimos a un cambio en el marco legal de las relaciones laborales. Esto afecta a aspectos individuales, colectivos, institucionales, etc. ¿Qué asuntos en concreto están sobre la mesa?, ¿que posturas defienden los unos y cuáles los otros?, ¿qué podemos esperar a corto plazo?

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Para empezar, despidos y contratos

Uno de los asuntos más polémicos es el del despido. Los empresarios defienden la necesidad de abaratar el coste del despido para superar las tasas de desempleo existentes. Su razonamiento es que los costes que implica hace que los empleadores se lo piensen dos veces antes de contratar a nadie. Parten de la necesidad de unificar los múltiples contratos que hay y fijar una cantidad muy inferior a los 45/33días por año trabajado ordinarios. Se habla de 20 días por año trabajado, aunque para algunos son incluso demasiados.

Los sindicatos sostienen que las reforma laborales no crean empleo, y que concretamente esta medida lo destruye, al temporalizar más el contrato de trabajo, no nominalmente pero si en el fondo. Para ello se basan en que las reformas anteriores en dicho sentido no han solucionado el problema del paro, únicamente enmascarado por el boom inmobiliario.

Entremedias tenemos el debate sobre la posibilidad de incorporar el modelo austriaco como sostén de las indemnizaciones por desempleo. Aquí el problema no son tanto las fricciones entre sindicatos y empresarios como la constatación de los enormes costes que supone ponerlo en marcha, especialmente en un momento como el actual. ¿Quién y cómo financia este cambio radical?

El papel de los convenios colectivos a debate

Hace tiempo que los empresarios vienen defendiendo que los convenios colectivos evitan la flexibilidad necesaria de la empresa. Se les acusa de aplicarse lo mismo a grandes empresas que a las pymes, de no responder con rapidez a los cambios de los mercados, de establecer mecanismos que derivan en una falta de competitividad peligrosa en los mercados exteriores, etc.

Hay quien apuesta por priorizar los acuerdos individuales por empresas, quien cuestiona su vigencia más allá de su vencimiento, o quien llanamente preferiría que primase en todo caso la voluntad individual de la partes.

Los sindicatos y los que los apoyan ven en el cuestionamiento de los convenios un ataque frontal contra su papel, una búsqueda del debilitamiento de las organizaciones de trabajadores. Consideran que esto vuelve a los empleados más débiles, que desequilibra el mercado laboral, que lo desregula. En definitiva, entienden que se busca una mano de obra más barata y sumisa.

Lo cierto es que tanto en la reforma laboral del 2010, como en el último acuerdo alcanzado entre empresarios y sindicatos, se han modificado algunos de los aspectos comentados, pero estos son insuficientes para unos y excesivos para los otros.

El IPC en la actualización salarial

Muy vinculado a los convenios colectivos está la práctica habitual de indexar, de fijar la actualización salarial en función del IPC más un diferencial. Esto ha sido criticado tradicionalmente por los empresarios y otras instituciones al considerar que no responde a una lógica empresarial, que es inflacionario, y que se pierde capacidad competitiva. En su opinión, la moderación salarial es básica, y las actualizaciones deben ir unidas a ganancias en la productividad.

En al otra orilla se ve de un modo muy distinto. Critican por difuso y manipulable el concepto de competitividad, consideran que sus representados han perdido mucha capacidad adquisitiva, y que la moderación salarial no encuentra reflejo equivalente en la moderación en los beneficios empresariales. Se pude discutir sobre los diferenciales pero no tanto sobre hacer pivotar las revisiones salariales alrededor del IPC.

En correlación con este debate estrictamente laboral, está el más general de si este tipo de medidas de austeridad supone una ayuda a nuestra economía por la vía de hacernos más competitivos a través de una devaluación interna, o más bien si la reducción de la capacidad de compra de los trabajadores que son, a la a vez, consumidores, no acarreará un agravamiento de la crisis.

¿Qué podemos esperar?

Antes que nada hay que aclarar que no estamos esperando solos. La UE, el FMI, los operadores financieros internacionales, etc, están aguardando por la reforma laboral, por su contenido y aplicación. En buena medida apoyan los postulados defendidos por los empresarios. Decepcionar sus expectativas puede conllevar un castigo financiero, directo o indirecto.

Mientras tanto lo que se aproxima son meses tensos, calientes, y no en lo meterológico. Si bien a nivel parlamentario tiene la batalla ganada el PP, es de suponer que buscará aliados que le ayuden a consensuar la reforma. Dicho consenso ayudaría ante las inevitables protestas sociales que se van a producir y las cuales, sin duda, van a suponer un test para los sindicatos respecto a su capacidad de movilización.

En Actibva | El Gobierno aprobará la reforma laboral antes del 10 de febrero
Imagen | La Moncloa

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Comentarios

  • 1

    Avatar de antoniogh !

    No entiendo porqué abaratar el despido va a permitir crear más puestos de trabajo. En los actuales contratos temporales el despido es sencillo y muy barato. En todo caso permitirá hacer más contratos fijos, porque las consecuencias de una necesidad de despedir serían menores.

  • Respondiendo a #1:
  • 2

    Avatar de antoniogh !

    Pero se me ocurre un modelo teórico muy interesante. Variar la indemnización en función del nivel de desempleo. Cuando el desempleo es muy bajo, indemnizaciones más bajas. Cuando es alto, indemnizaciones más altas. Así, todos contentos.

    Si bajar la indemnización disminuye el desempleo, como dicen los empresarios, así iría bajando cada vez más y los empresarios estarían contentos y los trabajadores también porque habría trabajo y si son despedidos debería ser fácil encontrar otro.

    Si no baja el nivel de desempleo, pues se van haciendo más altas, ya que se demostraría que los empresarios no llevaban razón y que no era útil bajarlas para disminuir el desempleo.

    ¿Qué opinais? ¿Creeis que sería posible algo parecido?

  • 3

    Avatar de borrom3o !

    Pues no estoy muy seguro de que los trabajadores con unas condiciones X estén dispuestas a rebajarlas, o a dejarlas al arbitrio de que el mercado suba o baje....

  • Respondiendo a #3:
  • 4

    Avatar de yonderboy !

    Como mucho será para los contratos firmados a partir de la reforma, que era lo que propusieron los economistas académicos en su momento.

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