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Si algo nos ha quedado meridianamente claro a los economistas y demás analistas del mundo económico después del ocaso de las economías occidentales es que el ser humano no siempre toma decisiones racionales. Sin ánimo de crear escuela y con un objetivo eminentemente práctico vamos a ver como las personalidades disfuncionales (problemáticas sin llegar al nivel de enfermedad mental) de los que toman las decisiones económicas pueden explicar determinadas situaciones críticas que las teorías basadas en las expectativas racionales jamás podrían explicar.
Ni los Estados ni las empresas ni los mercados toman decisiones; son las personas las que lo hacen y sus actos configuran la realidad económica. Parece obvio, pero no lo es tanto si atendemos a los problemas que se han producido por creer que la mano invisible de
Adam Smith lo arreglaba todo. Y sin reglas claras y castigos expresos los dirigentes cuya personalidad no es sana tienden a dejarse llevar por sus demonios interiores.
También nuestras decisiones financieras dependen de nuestra salud mental personal. Veamos como define el Catedrático de Psiquiatría Enrique Rojas una personalidad sana:
Es aquella que ha logrado un buen equilibrio entre sus distintos componentes, un grado de madurez suficiente en relación con la edad, lo que supone un buen conocimiento de uno mismo, la propia aceptación, el diseño de un proyecto de vida y la capacidad de tener una conducta coherente, adaptada a la realidad, con metas y objetivos realistas y concretos.
Una persona mentalmente equilibrada tomará decisiones basadas en la realidad que percibe adecuadamente y sin distorsionar. Eso no significa que no se equivoque, ya que el miedo, por ejemplo, puede desequilibrar temporalmente a cualquiera. Y si no que se lo pregunten a los inversores de Wall Street ayer, que vieron caer la cotización hasta un 9%. Y todo parece ser debido a un error de un trader al dar una orden.
Podemos clasificar los trastornos de personalidad en:
- Personalidades excéntricas: Paranoide, esquizoide y esquizotípica. Un inversor que se pasa el día encerrado en su despacho mirando las cotizaciones bajar y subir absorto por el color verde o rojo, es muy probable que tenga rasgos esquizoides de personalidad
Personalidades inestables: Personalidad psicópata, límite o borderline, histriónica y narcisista. Jamás podría ser broker un borderline (concepto que nada tiene que ver con Forrest Gump); estas personas tienen una conducta movediza, voluble, sometida a cambios repentinos y rápidos ante los más mínimos estímulos. No quiero pensar lo que le pasaría a un inversor con esta personalidad al ver las fluctuaciones actuales de los mercados.
Personalidades ansiosas: Por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsiva. Un individuo con personalidad ansiosa por dependencia jamás toma decisiones, hace lo que le dicen los demás. Si hay que invertir su dinero no será él que decida ponerlo en un plazo fijo o comprar participaciones en fondos de inversión. Buscará a su figura de autoridad, su asesor vital, para que le diga lo que tiene que hacer.
Otras: Personalidad depresiva, pasiva agresiva, etc.
No vamos a definir todas y cada una de ellas y nos centraremos en alguna. A los interesados en el tema les recomiendo el libro de Enrique Rojas
¿Quién eres? De la personalidad a la autoestima.
Tener una personalidad disfuncional no implica estar enfermo; hay muchos grados y casi todo el mundo tiene, en cierta medida, personalidades desequilibradas. Conocer nuestras debilidades es el primer paso para corregirlas.
Las personalidades depresivas se centran en una visión pesimista de uno mismo y del entorno, con tendencia a sentir displacer y cuyo ánimo es una mezcla de pesimismo, tristeza, aburrimiento y apatía. Estas personas son un problema grave para las organizaciones en las que trabajan, ya que es complicado decidir cuando todo se ve gris. Un jefe así puede inocular el virus de la derrota en todos sus compañeros.
El tipo desconfiado que cualquier empresa alberga probablemente tiene una personalidad paranoide. En las Bolsas deben haber bastantes traders con esta forma de ver las cosas. Atribuyen a los demás dobles intenciones en sus palabras, gestos e incluso silencios. También es característica su incapacidad para perdonar cualquier agravio por pequeño que sea. Es fácil comprender lo complicado que se hace decidir cuando todo el mundo está contra nosotros. Esta gente no aprende de sus errores, ya que siempre encuentra a otros que tienen la culpa del resultado de sus acciones.
Finalicemos con un tipo de personas que suelen estar bien consideradas en la empresa pese a lo dañinas que son para sus equipos: Los narcisistas. Tienen un amor desmedido hacia ellos mismos y una autoestima grandiosa. Se sienten importantes y necesitan el reconocimiento de los que le rodean. Su falta de empatía aleja a los demás de él. Con el paso del tiempo, este tipo de directivos se rodea de empleados sometidos y aduladores. Y no hay que ser un experto para entender la mediocre productividad de estos coros de mamelucos.
Con este breve recorrido por los confines de la psique humana pretendemos haber hecho reflexionar al lector sobre la importancia de la estabilidad personal y mental para elegir bien. Vemos la realidad a través del velo de nuestra mente y deberíamos hacer todo lo posible para que fuera lo más trasparente posible.
En Actibva | La psicología de la economía
Imagen | Fiona Saiman, Flickr
Pau A. Monserrat, editor de Futur Finances
Comentarios
Interesantes perfiles los que expones si señor
gracias Remo. Dedicado a tus yos ;)
No sé cual de ellos será :)
Unos cuantos ;) Pero en el fondo es un trozo de pan
grgrgrgrgrgrgr
Me la apunto