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Las 3 virtudes teologales y las virtudes financieras

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Virtudes Teologales

Son 3 las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Estas disposiciones del hombre infundidas por Dios (según los cristianos católicos) se perfeccionan con el ejercicio consciente y libre en nuestra vida que nos lleva a la perfección o al bien.

Evidentemente este no es el sitio para disquisiciones teóricas sobre religión, si bien en su vertiente de conocimiento humano nos permitirá relacionar las virtudes teologales con las virtudes financieras que todos debemos seguir en aras a conseguir el ansiado bienestar mental y material.

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Si hay una fuente ancestral de sabiduría humana (y para los creyentes divina) ésta está en los diferentes escritos de las diversas religiones. En el caso que nos ocupa, veremos qué nos dice la religión católica respecto a las virtudes teologales, emanadas directamente de Dios según esta religión.

Las virtudes teologales se definen del siguiente modo:

  • Fe: Virtud por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado. Para vivir con fe no basta con tenerla, hay que practicarla y difundirla entre los demás. La fe financiera está en nuestra capacidad de gestionar nuestros ingresos, nuestro patrimonio y nuestros negocios y emprendimientos de una forma óptima, la práctica de este conocimiento en nuestra vida real y compartir con los demás esta ilusión financiera. Los emprendedores, los hombres de negocio, los directivos, los funcionarios inquietos y con metas, los y las cabezas de familia que buscan en su día a día la forma de ahorrar en sus gastos, obtener ingresos extras e invertirlos para sacarles rentabilidad adicional tienen fe en sus finanzas personales.
  • Esperanza: Virtud que nos hace aspirar al Reino de los cielos y a la vida eterna. La esperanza financiera es ese pálpito que muchos tenemos de que con el esfuerzo, dedicación, estudio y apoyo mutuo con los demás llegaremos algún día a que nuestros sueños se hagan realidad y alcancemos un estado de bienestar económico que nos permita centrarnos en lo más importante: la felicidad de los nuestros.
  • Caridad: virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. Y cierra el círculo la caridad financiera. Una vida rica en dinero y pobre en afecto de los semejantes es un fracaso mayúsculo. Enriquecerse sin compartir los frutos no es una virtud, es un vicio, al menos a mi modo de ver.

Me quedo con las palabras de San Basilio Magno que resumen el sentido de las virtudes:

O nos apartamos del mal por temor del castigo y estamos en la disposición del esclavo, o buscamos el incentivo de la recompensa y nos parecemos a mercenarios, o finalmente obedecemos por el bien mismo del amor del que manda [...] y entonces estamos en la disposición de hijos.

¿Eres un virtuoso en el ámbito humano, en pos de la trascendencia y en tus finanzas? La respuesta siempre será no, ya que la virtud no se alcanza jamás en su perfección plena, si bien se debe buscar en cada una de nuestras decisiones cómo el ansiado vellocino de oro.

Más Información | Catecismo de la Iglesia Católica
En Actibva | Los 5 últimos secretos de la riqueza abundante
Imagen | Mataparda, Flickr

Pau A. Monserrat, editor de Futur Finances

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