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Si la economía es una disciplina árida para el público en general, no quisiera ni imaginar lo que sería explicada por el Doctor House. Si ya se me hace complicado pensar en tener que descifrar los enigmas de la macro y micro economía a este cernícalo de bata blanca, temo evocar un House de profesor de economía improvisado.
La magia de la imaginación y el infortunio de quién la posee provocarán en este post y en los que vendrán, cual plaga bíblica, una ataque a las consciencias económicas adormiladas por parte del jinete de la apocalipsis House. Un nuevo género ha nacido: la economía descarada. Abstenerse timoratos y pusilánimes.
El personaje del Dr. Gregory House, interpretado por el excelente actor británico Hugh Laurie, es un antipático y cascarrabias médico, a la par que genial diagnosticador de extrañas enfermedades y dolencias. En un mundo donde aparentemente priman las apariencias a las cualidades profesionales, no deja de ser paradójico que nos fascine House.
¿Quién es House?
House, en el fondo, es un niño adulto extremadamente inteligente que ha tenido una infancia inadecuada para madurar sus aptitudes sociales. Si tenemos en mente esta definición de Gregory, nos será mucho más fácil tratarlo y comprenderlo; no es una mala persona, yo diría que todo lo contrario, pero tiene en su comportamiento lo Freud denominaba perversos polimorfos en relación a la forma de actuar de los niños.
El Doctor es insolente, arrogante, cruel, desafiante, atormentado, inadaptado social, muy exigente con los demás e indulgente con sus propios vicios,con enormes dificultades para acatar la autoridad. En un proceso de selección gestionado por expertos en recursos humanos, seguramente jamás pasaría ni de la entrevista inicial. Los procesos de selección de algunas grandes empresas, que buscan filtrar a los candidatos por su capacidad de adaptarse a los valores de la empresa, no tolerarían díscolos como nuestro impertinente profesional.
House es un profesional del diagnóstico clínico excepcional, un apasionado de su trabajo, inteligente e intuitivo, capaz, exigente consigo mismo en cuanto a su trabajo, incansable, abnegado y sacrificado. Si el proceso de selección no buscase mediocres, como al final hacen muchos de estos filtros supuestamente profesionalizados, Gregory sería el candidato estrella. Lo que pasa es que preferimos la comodidad de empleados obedientes al caos de mediar con genios de su oficio. Eso y que muchos jefes temen que un subordinado más capaz les quite su puesto. Las empresas mediocres, a largo plazo, acaban mal.
¿Qué aporta la visión de House a la economía?
Este adulto perverso polimorfo va a aportar luz a el análisis económico. Luz cegadora y calor abrasivo, tal vez, pero luz al fin y al cabo. Este particular Man of the Vara foráneo nos ayudará a interpretar conceptos como el paro, la estanflación o el déficit público sin las tonterías de los economistas rancios que invaden los medios. Estos conceptos son una putada, y hay que explicarlas en base a ello.
Decía el sabio taoísta Lao Tse:
Las palabras verdaderas no son agradables, y las agradables no son verdaderas.
La tasa del paro sería vista por House como una enfermedad similar al lupus, trastorno autoinmune crónico que afecta a los músculos y las articulaciones, aunque puede dañar también la piel y casi todos los órganos del cuerpo. Al ser una patología multisistémica, el lupus produce diversos síntomas en función de las partes del cuerpo que afecta. Los generales son cansancio, pérdida de peso inexplicable y fiebre prolongada no causada por ningún proceso infeccioso.
El paro es una enfermedad del propio sistema económico, nos diría el diagnosticador estrella, que no se trata con analgésicos y antipiréticos de andar por casa. En España el paro es una enfermedad auto-inmune y deberá ser atacada con tratamientos que incidan en todos los órganos de la economía:
- Regulación jurídica del mercado laboral que estimule la movilidad interprofesional.
- Políticas activas de empleo eficaces; los cursitos para aprender inglés para tontos son eso, para tontos.
- Fiscalidad que incentive los emprendedores.
- Cambio de mentalidad del estudiante a funcionario (ya está bien de ser unos pasmados, el riesgo nos hace vivos, aceptar un trabajo de cutre-escribano a cambio de un sueldo para toda la vida es de soplagaitas).
- Inversión en un sistema educativo moderno y una potenciación de la función investigadora de la Universidad y de su vinculación con el mundo de la empresa.
- Cambio de mentalidad de buena parte del empresariado español; la función del empresario en el sistema económico es fundamental, pero a los casposos de Cuéntame ya les toca jubilarse. Y un largo etcétera de medidas que deben ser enriquecidas con las aportaciones de todos los interlocutores sociales.
Hay que espabilar, que el mundo no está hecho para países haraganes y acomodados.
Sin duda las desagradables palabras con que House nos castigara los oídos en materia económica no serán placenteras, mas verdaderas sonarán. Espero que los lectores disfruten en entradas venideras del fondo de la sabiduría de Gregory, obviando su gutural forma.
En Actibva | Lo qué nos puede enseñar Maquiavelo de finanzas
Imagen | ostrometsky, Flickr
Comentarios
Discrepo sobre los casposos de Cuentame. Ayer mismo Artero hacia un post apelando a este espíritu como vía para salir de la crisis
Cuando House habla de los empresarios casposos de Cuéntame, según me ha comunicado en un email en el que te llamaba de todo, se refiere al empresario déspota o demasiado condescendiente que se cree que sus empleados deben hacer todo lo que el diga, esté bien o sea una gansada, porque les paga un sueldo. En la nueva era esta visión casposa provoca empresas enmohecidas. Y el moho es compañero de la podredumbre.