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En la anterior entrada sobre la relación entre artistas marciales e inversores hemos tratado los adictos a la adrenalina y a las endorfinas que libera el riesgo. Un riesgo controlado, sin duda. Hay otros perfiles de inversores según su grado de aversión al riesgo. Veamos el arte marcial que se identifica con los inversores moderados y los conservadores.
Las artes marciales surgieron, en su mayoría, para defenderse, no como medio de ataque. Aprovechar el cuerpo y transformarlo en una verdadera arma de combate es su finalidad principal. Invertir y combatir tienen en común que la persona debe elegir el arte o la
estrategia inversora acorde a sus habilidades, psicología y forma de ser (seleccionando el nivel de riesgo que se quiere asumir para alcanzar la victoria).
La MIFID, directiva europea que busca armonizar las legislaciones europeas en materia de servicios financieros, obliga a las entidades financieras a hacer a sus clientes un cuestionario para evaluar su perfil de inversión. El problema que tiene perfilar un cliente en base a unas preguntas es la misma que tiene saber que tipo de artista marcial se puede ser. No se sabe hasta que el cliente inversor aprende a invertir o el practicante de una arte marcial lleva un tiempo entrenando.
La normativa MIFID primero obliga a las empresas que presten servicios de inversión a diferenciar entre clientes profesionales (entidades financieras, Administraciones Públicas, empresarios con unas determinadas cifras de balance, entre otros) y clientes minoristas. Nosotros tratamos de ver el perfil de riesgo de los inversores minoristas, no de los cinturones negro. La normativa busca perfilar el cliente y evaluar la idoneidad del producto financiero que se le ofrece en base a:
- Qué el producto financiero responde a los objetivos del cliente, en función de su horizonte temporal de inversión deseado, sus preferencias en relación a asumir riesgos y la finalidad de la inversión. En materia de artes marciales, el maestro o Sensei debe averiguar si el temperamento del alumno es idóneo para un tipo de disciplina basada en el ataque o en la defensa, por ejemplo.
- Qué pueda asumir la pérdida potencial que le puede reportar la inversión, evaluando sus ingresos y compromisos financieros y sus activos. Si un alumno no quiere recibir golpes, no se le debería aconsejar artes marciales de contacto y derivarlo a otras más introspectivas.
- Qué el cliente cuenta con la experiencia y los conocimientos necesarios para comprender los riesgos que implica la transacción o la gestión de su cartera de inversión. Sería una barbaridad animar a un aprendiz a competir si no tiene aún la base técnica y la experiencia suficientes.
Cuando no se obtenga la información señalada, la entidad no podrá recomendar servicios de inversión o instrumentos financieros al cliente.
Concretando los diferentes perfiles inversores según el riesgo , diferenciamos entre:
- Clientes con un perfil de riesgo muy conservador: Inversor cuyo objetivo principal es la preservación del importe invertido, prefiriendo inversiones de riesgo bajo, asumiendo por ello una expectativa de rentabilidad más limitada. El producto estrella para este tipo de inversores en la cuenta corriente remunerada y el plazo fijo, productos en el que no hay riesgo de perder capital.
- Conservador: cliente dispuesto a asumir un nivel de riesgo entre medio y bajo, con el fin de tener como perspectiva una mayor rentabilidad a medio y largo plazo. Podríamos recomendarle un fondo de inversión asegurado, con lo que el riesgo máximo que asume es no ganar, pero no pierde lo invertido.
- Moderado: Asumen un riesgo considerable en las inversiones para poder obtener rentabilidades altas. Serían inversores en acciones, fondos de inversión, ETFs o bonos estructurados.
- Dinámico: El inversor más atraído por el riesgo. Asume un riesgo alto a cambio de poder ganar mucho. Inversiones en derivados, Forex, y demás productos con riesgo de perder toda o casi toda la inversión y rentabilidades esperadas muy altas son interesantes para estos clientes.
Artes marciales suaves y el inversor muy conservador
Ya vimos que las artes marciales de los perfiles más arriesgados son el Muay Thai, Taekwondo y Karate Do, entre otros. Veamos las artes marciales de los que prefieren mejorar y tonificar su cuerpo y mente antes que entrar en una confrontación.
El arte marcial del muy conservador más conocida es el Tai Chi Chuan, que en un principio se practica con movimientos suaves y tranquilos, si bien con el tiempo el alumno puede aplicarlos con la fuerza y velocidad necesarias para repeler un ataque y aprovecharse de la energía mal dirigida del adversario. Se puede traducir como “puño de suprema importancia“ y es de origen chino. Con mas de 1500 años, es una de las artes marciales documentadas mas antiguas del mundo.
El Tai Chi Chuan es conocido por las secuencias de movimientos que realizan sus practicantes y que se caracterizan por la unión de la conciencia y el movimiento corporal, la lentitud, la flexibilidad, la circularidad, la continuidad, la suavidad, la firmeza, y el sentimiento de armonía que transmiten. Al igual que el inversor conservador persigue conservar su capital sacrificando rentabilidad, el practicante de Tai Chi busca mejorar su estado físico sin con ello arriesgarse a sufrir lesiones.
Artes marciales suaves y el inversor conservador y moderado
El
Judo y el
Aikido son artes marciales enfocadas a usar la fuerza de su adversario para derrotarle. Ambas disciplinas provienen de Japón, el Judo o “camino gentil” fue fundado por Jigoro Kano en 1882 y el Aikido por Morihei Ueshiba en 1942.
El Judo proviene del Jujitsu y tiene como objetivo fundamental derribar al oponente usando su fuerza. En competición se puede ganar derribando al oponente sobre su espalda, o luchando en el suelo mediante la aplicación de estrangulamientos, torsiones a la articulación del codo (luxaciones), o inmovilizaciones para mantener controlado al oponente en el suelo con la espalda pegada al tatami (colchoneta sobre la que se practica el deporte).
El Aikido enfatiza la evasión y la redirección circular o espiral de la fuerza de agresión del atacante, generando caídas, lanzamientos, inmovilizaciones y palancas como estrategia primaria, más que golpes y patadas (si bien este tipo de técnicas se usan también). Probablemente el maestro más conocido en este arte sea el actor de artes marciales Steven Seagal, cinturón negro séptimo Dan.
Podríamos decir que el entrenamiento es al deportista lo que la inversión en escenarios de mercados estables es al inversor. Cuando empieza la batalla, la técnica de defensa y ataque varían según sea el arte marcial practicado, lo mismo que ocurre con la técnica del inversor cuando los mercados empiezan a volverse inestables y la volatilidad impera en el parqué. No sólo es importante ganar, también lo es cómo se gana y la situación del deportista-inversor después de la lucha.
Más Información | Enciclopedia Shotokai
En Actibva | Artes marciales y perfil de riesgo del inversor (I)
Imagen | RodrigoFavera, Flickr
Pau A. Monserrat, editor de Futur Finances