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El sector asegurador es uno de los más complejos dentro del mundo financiero. Existen infinidad de seguros para cubrir casi cualquier eventualidad, pero sin embargo sólo unos pocos son obligatorios. Los más conocidos en este sentido son el
seguro del automóvil (es necesario asegurarlo por lo menos a terceros) y el del hogar. En este sentido, la ley hipotecaria exige que toda vivienda con un préstamo sobre la misma en el que esta actúe como garantía deba contar por lo menos con un seguro contra incendios por su valor de construcción. Es decir, cubrir el coste de su reconstrucción.
Sin embargo el seguro del hogar cubre muchos más supuestos que el incendio y ofrece una amplia variedad de opciones para proteger desde el continente hasta el contenido. Estas coberturas serán las que determinarán en buena medida el precio de la póliza, aunque también influyen otros factores. Según un estudio realizado por Sigma Dos para Línea Directa Aseguradora la diferencia de precios entre los seguros de hogar puede que ofrecen las compañías puede alcanzar hasta el 60%. Esta variación en los precios hace imprescindible elegir el seguro que mejor se adapte a nuestras necesidades y para lograrlo nada mejor que conocer a fondo su funcionamiento y los diferentes tipos que existen.
Continente y contenido
Una de las particularidades del seguro del hogar es que se asegura tanto el contenido como el continente. El primero se refiere a la construcción y todo lo que forma parte del inmueble como el suelo, las paredes y los techos. Además, también incluye los elementos decorativos fijos en el edificio como personas y las instalaciones que forman parte de la construcción como sistemas eléctricos o cañerías.
El contenido lo forma todo lo que hay dentro de la casa, desde los muebles, hasta electrodomésticos, ropa, libros, objetos decorativos… De hecho, a efectos prácticos suele dividirse entre el mobiliario normal (que incluye la mayoría de pertenencias), joyas y dinero y bienes con valor especial, que son los que superan un valor máximo estipulado por la compañía de seguros. En términos generales el riesgo básico estima que las joyas y objetos de valor son aquellos que unitariamente superan los 1.202,2 euros.
Entre las coberturas también puede encontrarse la llamada responsabilidad civil que como en el caso de los automóviles, donde constituye el seguro obligatorio, cubre las reparaciones e indemnizaciones que el asegurado tenga que pagar a otras personas por daños que les ocasione. Esto incluye desde lesiones por el mal estado de la vivienda hasta un cigarro mal apagado que provoque un incendio. Sin embargo, esta quedaría excluida del riesgo que cubre el seguro básico.
La póliza
El contrato del seguro de hogar de incluir una serie de datos que reflejen por una parte los nombres y apellidos o denominación social de las partes contrates, así como la designación del asegurado y el beneficiario. Según informa Facua también hay que dejar constancia del concepto en el cual se asegura, es decir, los riesgos que se cubren y los objetos asegurados así como su situación. También es importante detallar la suma total asegurada o alcance de la cobertura y el importe de la prima, recargos e impuestos que habrá que pagar. Del mismo modo, hay que documentar cuando se produce el vencimiento de las primas y el lugar y forma de pago. Este último punto es importante, ya que se pueden reponer los bienes asegurados o abonar su valor.
Al tratarse de un entorno en el que hay infinidad de objetos que se pueden asegurar e igual número de riesgos, la prima final variará enormemente en función de la cobertura, así como de otros elementos como el estado de la vivienda. En este sentido, unas instalaciones deterioradas o el sistema de calefacción pueden incidir en el precio final del seguro.
Tipos de seguro del hogar
En la actualidad los seguros de hogar pueden cubrir prácticamente cualquier eventualidad. Sin embargo, pueden distinguirse principalmente dos tipos de seguros:
Seguro a todo riesgo: cubre todos los riesgos y accidentes más comunes como incendio, lluvias, daños eléctricos, robo, electrodomésticos… Las únicas excepciones serán las coberturas que explícitamente se eliminen.
Seguro multiriesgo: se han convertido en el seguro del hogar por excelencia. En realidad se trata de un seguro combinado que incluye distintos tipos de garantías sobre diversos riesgos relacionados con la vivienda. La gran mayoría cuentan con una serie de garantías básicas y otras optativas que permiten adaptar el seguro a sus necesidades concretas.
Entre las garantías básicas, que pueden variar en función de la compañía de seguros, suelen incluirse las siguientes:
- Incendio, explosión, humo, caída de rayos y daños eléctricos tanto del contenido como del continente y los asegurados.
- Daños por agua debido al mal funcionamiento de la instalación y que suele incluir la localización y reparación de la avería.
- Daños por fenómenos atmosféricos
- Rotura de cristales, lunas, mármoles, placas vitrocerámicas y loza sanitaria
- Robo, atraco, hurto y actos vandálicos sobre el mobiliario, a la que se puede añadir una cobertura adicional por atraco en la calle.
- Responsabilidad Civil sobre terceros
En cualquier caso hay que recordar que el precio de la prima del seguro estará directamente relacionado con la cantidad que se desee asegurar. Así, a mayor superficie o bienes a los que se desee dar cobertura mayor será la prima a la que después habrá que hacer frente. Además, algunas de las coberturas básicas ya incluyen una indemnización máxima para determinado tipo de riesgos.
Como con cualquier servicio, puede llegar un momento en que el asegurador desee dejar de estar cubierto o que simplemente las condiciones del seguro se hayan visto modificadas. Sin embargo, el asegurador también puede decidir dejar de prestar sus servicios. En este sentido, el asegurador puede cancelar el contrato y las coberturas que ofrece en caso de que el asegurado haya ocultado o mentido en los datos facilitados al contratar la póliza. Del mismo modo, también dejaría de ser válido si en algún momento durante la vida del contrato se agrava el riesgo que cubre la póliza, como por ejemplo porque aumentan notablemente los bienes de la casa o porque disminuyen las medidas de seguridad.
En el supuesto de venta de la casa también se cancelaría el contrato, en cuyo caso el asegurador debería devolver la parte de la prima pendiente.
Consejos para contratar un seguro
Existen algunas normas básicas que conviene tener en cuenta a la hora de contratar el seguro del hogar para que este se adapte a nuestras necesidades y para evitar futuros sobresaltos:
- Informarse adecuadamente: como con cualquier otra contratación conviene acudir a diferentes compañías para conocer su oferta.
- El precio no lo es todo, lo que importa son las coberturas que ofrece: generalmente cuanto mayores riesgos cubra mayor será también el precio.
- Valorar adecuadamente los bienes de la casa: hay que evitar situaciones de sobreseguro e infraseguro. Es conveniente estudiar qué bienes son los que más riesgo tienen y cuáles son los riesgos a los que se enfrentan.
- No duplicar seguros: muchas comunidades ya cuentan con seguros contra incendio sobre el continente que no es necesario replicar y lo mismo sobre los seguros ligados a las hipotecas.
Y es que en el caso de los seguros del hogar el precio es relevante, pero más lo es evitar posibles problemas en el futuro por falta de información.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
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