
La jubilación se ha convertido en una de las grandes incógnitas para buena parte de los españoles ante la incertidumbre de hasta dónde llegarán las aportaciones de la Seguridad Social de aquí a unos años. Pese a todo, los españoles son los europeos menos previsores a la hora de planificar su jubilación, y eso que cuentan con infinidad de opciones de inversión en productos para el ahorro.
Sin duda alguna uno de los productos más recurrentes en este sentido los los planes y fondos de pensiones. Como no podía ser de otra forma, la opción más tradicional sigue convenciendo a buena parte de los españoles. Se trata de una herramienta de ahorro que permite contar con un capital complementario en el momento de la jubilación gracias a las aportaciones que el partícipe (término técnico con el que se conoce a quienes lo contratan) va realizando al plan durante su vida laboral.
Su funcionamiento básico es relativamente sencillo: el partícipe se compromete a realizar una serie de pagos periódicos para crear un capital que recuperará, junto con el rendimiento que éste haya generado a su jubilación. Lo que en realidad hace el partícipe al contratar un plan de pensiones es participar en un fondo de pensiones. Al igual que ocurre con el resto de los fondos de inversión e instituciones de inversión colectiva, aprovecha la fuerza que le dan su número de partícipes para invertir en condiciones favorables en diferentes activos.


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Está bien saber que nunca es pronto ni tarde para prepara la jubilación.