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Los seguros de automóvil, al descubierto

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Coches, motocicletas, furgonetas, camiones y todo tipo de vehículos motorizados se han convertido en una parte indispensable de la vida de muchas personas. Lo que antes podía ser un lujo ahora es un bien imprescindible para trabajadores como determinado tipo de comerciales, periodistas o empleados en fábricas situadas en las afueras. El desarrollo de la industria automovilística ha ayudado a reducir las distancias físicas y ha servido para el crecimiento de todo un sector paralelo, el de los seguros.

El seguro del automóvil es uno de los pocos seguros obligatorios junto con el del hogar. De hecho, conducir sin el seguro está penalizado por ley con multas que oscilan entre los 300 y los 3.000 euros. Se trata de un producto complicado, ya que debe cubrir daños por responsabilidad civil, personales y materiales, por lo que supone una mezcla de estos tres tipos básicos de seguro.

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Los elementos que componen una póliza de seguro de automóvil, es decir, el contrato que firman la aseguradora y el tomador, son los mismos que los de cualquier otro seguro. Así, deben aparecer las cláusulas generales, que son las que rigen las relaciones de las partes dentro del contrato del seguro, así como la relación de todas las coberturas que ofrece la compañía de seguros. Las particulares se refieren detallarán los riesgos y coberturas que contrata el asegurado en tanto que las especiales recogerán ampliaciones, modificaciones o anulaciones de algunas partes del seguro.

Las condiciones particulares de la póliza

La póliza del seguro debe reflejar quien es el tomador, el asegurado (vehículo y persona en caso de haberla), el beneficiario, el asegurador, el mediador (profesional que asesora al tomador), la prima (lo que se paga), el siniestro (contingencia que cubre el seguro) y el recibo de pago. La cobertura final, es decir, los supuestos en los que la aseguradora esté obligada a cubrir los daños, determinará el tipo de seguro.

Determinar la prima es siempre lo más complicado, ya que las aseguradoras suelen ofrecer descuentos progresivos a los conductores que año a año cumplen una serie de normas que se podrían denominar de buena conducta. Es decir, premia a sus mejores conductores. La hoja de condiciones particulares agrupa los elementos que finalmente determinarán esta prima:

  • El tomador: es la persona que tiene las obligaciones legales derivadas de la firma del contrato del seguro. En el fondo es la persona que responderá por el seguro y además suele coincidir con la persona que lo paga. Las condiciones particulares deben reflejar el NIF y la dirección del tomador, aunque a veces también se piden otros datos como carnet de conducir y número de teléfono. En este punto conviene distinguir entre el conductor y el propietario del vehículo.
  • El propietario no es más que el titular del vehículo según el permiso de circulación del mismo y no debe tener mayor relevancia desde el punto de vista del seguro. En este sentido, sólo es el dueño del coche y el único supuesto en el que se requerirá su presencia es cuando el conducto no aparezca como responsable del siniestro o no pueda ser identificado.
  • Sin embargo, quien verdaderamente importa a la aseguradora a la hora de establecer la prima del seguro es el conductor o conductores habituales del vehículo. Al final serán las características de este (edad, años de carnet, siniestralidad anterior…) junto con las del vehículo las que determinen el coste de la póliza. En este sentido, conviene aclarar que no es estrictamente necesario incluir a los denominados conductores ocasionales, aunque sí conveniente. Y es que el seguro sólo cubre respecto a todas las contingencias contratadas a quienes aparezcan en la póliza.
  • El vehículo: al tratarse de un seguro de automóvil el vehículo forma parte imprescindible de la póliza y por eso debe aparecer en la hoja de condiciones particulares. Ahí se reflejarán todos los datos del coche (marca, motor, modelo, extras…) así como su matrícula y número de bastidor. Esta información es la que determinará parte de la póliza y la que servirá para establecer eventuales indemnizaciones en caso de siniestro. Hay que recordar que no por asegurar (y pagar en la prima) un modelo superior la compañía abonará después el dinero correspondiente a ese modelo, ya que la aseguradora sólo indemnizará por el modelo realmente asegurado.
  • Las coberturas: como en cualquier otro seguro será lo que determine las contingencias que están cubiertas. Es decir, son los supuestos específicos en los que el seguro se hace cargo de los daños que puedan haber sufrido el vehículo y el conductor asegurado, así como las producidas a terceros, lo que se conocen como contingencias. Además de la cobertura civil obligatoria, existen otra ser de coberturas más o menos habituales que además servirán para determinar el tipo de seguro del que se trata. Estas son las que cubren la asistencia en viajes, seguro del conductor, defensa jurídica, robo, incendio, lunas, préstamo de reparación, defensa en multas, daño por retira del permiso de conducir, daños propios o vehículo de sustitución, entre otros.


Tipos de seguro

Entre las diferentes posibilidades que ofrecen el casi infinito número de coberturas que pueden firmarse, se diferencia entre dos grandes grupos de seguros. Por una parte los llamados seguros a terceros y por otro los seguros a todo riesgo, aunque hay subcategorías dentro de ambos.

  • Seguros a terceros básicos: este es el nombre que suelen darle las aseguradoras al que en realidad es el seguro de responsabilidad civil obligatoria que todo coche debe tener por ley. Se trata de un producto que cubre la responsabilidad civil del conductor frente a terceros, es decir los daños que se produzcan a otras personas. Sin embargo existen unos límites en este seguro, que no puede superar los 70 millones de euros por siniestro para atender los daños personales de un accidente ni los 15 millones para indemnizar los daños a los bienes. De esta forma, el seguro obligatorio no cubre los daños del conductor culpable del siniestro, para lo que es necesario un seguro del conductor, ni los daños que haya sufrido el propio vehículo o las propiedades del conductor. Sólo atiende los daños a terceros, tanto del otro vehículo siniestrado como de los ocupantes del coche asegurado.
  • Seguro de Responsabilidad Civil Voluntario: se trata de todos los seguros que cubren alguna contingencia no prevista por el de responsabilidad civil obligatoria (incluida a cobertura total). Sirven, entre otras cosas, para que cuando la indemnización a un tercero exceda los límites de capital fijados por el seguro obligatorio el conductor responsable no deba hacer frente a esta indemnización con sus propios vienes. Entre las coberturas más comunes se encuentran los daños a personas frente a un accidente con responsabilidad propia, los daños al vehículo, daños por objetos transportados o por coches robados, entre otros.
  • Seguro combinado: este producto supone un aumento de las coberturas respecto a los dos anteriores y ya empieza a incluir algunos daños sufridos por el conductor y su propio vehículo. El grado de seguridad dependerá de las coberturas contratadas y a quien afecten. Así se pueden añadir seguros para la defensa jurídica, del conductor, asistencia en viaje, daños propios, robo, incendio, lunas y las llamadas complementarias que cubren otros apartados como la defensa en multas, retirada del carnet de conducir, préstamo de reparación o vehículo de sustitución, entre otros.
  • Seguros a todo riesgo: es el seguro por excelencia y el más completo, ya que en teoría cubre cualquier eventualidad que pueda sufrir o causar tanto el vehículo como su conductor. En términos generales aquí no se incluyen las contingencias complementarias, que están más relacionadas con las consecuencias indirectas del siniestro. Además, no existe un modelo estandarizado, ya que cada compañía aseguradora cuenta con ofertas ‘a todo riesgo’ que hace más atractivas con alguna de estas garantías complementarias.
  • Seguro con franquicia: esta modalidad se reserva casi de forma exclusiva a los seguros a todo riesgo y permite el pago compartido de la indemnización entre el tomador y la compañía aseguradora. Su funcionamiento es sencillo. Las dos partes establecen una cantidad económica a partir de la cual los gastos correrán a cargo de la aseguradora. Cualquier contingencia ajena al seguro obligatorio que no alcance esa cantidad deberá abonarla el tomador. Por ejemplo, en un siniestro con unos gastos de indemnización de 1.000 euros una persona con una franquicia de 200 euros el seguro sólo se hará cargo de 800 euros. La póliza deberá recoger sobre qué coberturas existe esta franquicia y la cuantía de la misma. Esta es una de las opciones más habituales para ahorrar parte del dinero destinado al seguro del automóvil.


Cómo elegir el mejor seguro

En la elección del seguro de coche hay que tener en cuenta los elementos que se han explicado con anterioridad, aunque lo más importe será determinar las coberturas que cubrirá el seguro. Y es que esta es la principal diferente entre los productos que ofrece cada compañía. Evidentemente en este punto hay que tomar en consideración aspectos como los años del vehículo (no suele ser interesante contratar un seguro a todo riesgo para automóviles viejos) y el historia de siniestros del conductor (si ha sufrido varios percances puede que merezca la pena incluir coberturas adicionales).

Otro de los aspectos claves y que también afectan al precio son las bonificaciones que el conductor puede recibir. Todos los seguros cuentan con una serie de criterios definidos que permiten a los conductores rebajar su prima cada año hasta un límite. Generalmente están relacionados con el número de partes o siniestros que reportan a la compañía de seguros.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto montuno

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