Magazine

Anunciate aquí
guias-practicas

La jubilación: cinco razones que sustentan nuestro ahorro privado para el retiro laboral

2 comentarios

jubilados.jpg
Llevamos unos años en los que la jubilación y las pensiones está en el debate económico todos los días. Los efectos de la crisis, las proyecciones de inversión de la pirámide poblacional, las hipotéticas modificaciones en los sistemas de cálculo de las pensiones son un debate abierto en el que todo indica que las pensiones públicas van a endurecer los requisitos de acceso y es más que probable que los que nos encontramos en la edad activa, veamos cómo nuestra futura pensión de jubilación es mucho menor a la que cuentan actualmente nuestros mayores.

En esta tesitura, complementar la hipotética pensión pública a la que tengamos derecho es una necesidad de primer orden si no queremos ver cómo nuestra calidad de vida y nuestro poder adquisitivo se vea seriamente mermado en el momento que tengamos la finalización de nuestra vida laboral. Por este motivo, plantearnos el ahorro a largo plazo para jubilarnos es un punto que se tiene que comenzar a plantear en la horquilla entre los 30 – 35 años como máximo y por ello, vamos a establecer una serie de directrices que nos sirvan para marcar el ahorro a largo plazo destinado a nuestra jubilación.

Anunciate aquí

El aumento de la esperanza de vida y el ritmo de gasto que toleramos


Si miramos atrás, hace 50 años era mucho más probable morir por enfermedades y dolencias que hoy día se curan con relativa facilidad. Es decir, la Sanidad ha avanzado a un ritmo tan sumamente bueno que la esperanza de vida ha subido por encima de los 75 años dentro de la población. Sobre esta afirmación, existen tendencias que marcan que el aumento se debe a la reducción de la mortalidad infantil.

Discrepo, dado que si analizamos el crecimiento vegetativo de la población y analizamos las variables sociosanitarias y los factores de mortalidad de las décadas pasadas, podremos comprobar como ahora vivimos más y mejor mayoritariamente. Esta tesitura nos lleva a considerar que la jubilación futura nuestra va a ser mucho más larga que las jubilación de nuestros padres.

Si no se rompe el ciclo de vida natural, la lógica debe ser que vivamos más años que nuestros antepasados y además de vivir más, nuestra calidad de vida ha aumentado de manera sustancial por lo que nuestro nivel de gasto es muy superior al que presentaban nuestras generaciones anteriores.

La incertidumbre del a jubilación pública


Tal y como hemos expuesto anteriormente, los sistemas de pensiones públicos no cuentan con las coberturas suficientes para dotar de una jubilación cuantiosa por si solos. Si tenemos en cuenta los siguientes factores que se encuentran en el debate político y social:
  • Aumento de la edad límite de jubilación
  • Aumento de los años a considerar para calcular el importe de la pensión
  • Disminución de las cuantías por jubilación y endurecimiento de las condiciones de acceso

Estos factores que se encaminan a garantizar la sostenibilidad futura del estado de bienestar van encaminados a disminuir globalmente los derechos por las pensiones públicas. Tan solo con los factores de incertidumbre que se plantean, debemos ser conscientes de la batalla en solitario que afronta nuestra economía para nuestro futuro retiro.

No podemos confiar plenamente en el sistema actual, porque es cambiante y aunque exista una prestación pública de jubilación dentro de 30 años, probablemente su configuración será diametralmente opuesta a la jubilación que conocemos hoy.

La regla de los 25 años previos a la jubilación


Cualquier medida de ahorro de una cuantía importante, como es el caso de la jubilación, debe tener una duración acorde con las cantidades que queremos ahorrar. Por tanto como mínimo debemos considerar un periodo mínimo de planificación de 25 años para nuestro retiro y aunque con 35 años nos parezca que somos muy jóvenes para planificar nuestro retiro, es el momento límite para comenzar a ahorrar con el propósito de la jubilación.

No debemos pasar por alto, que la planificación del ahorro de la jubilación debe situarse dentro de los fondos ilíquidos y solamente disponibles para su gasto en caso de fuerza mayor. Hemos hablado ya varias veces de las estructura idónea para nuestras finanzas personales y el capítulo de la jubilación, debe representar una parte intocable de nuestros ahorros mensuales.

Juega con tus ahorros


Las cantidades que se destinen para nuestro retiro deben de ser unas cantidades productivas a efectos financieros. Hemos debatido largo y tendido sobre las ventajas e inconvenientes de los planes de pensiones, pero nuestra educación financiera debe llegar más allá y por tanto, cualquier vehículo de inversión nos puede servir como instrumento de ahorro siempre y cuando sea líquido al momento de nuestra jubilación.

La habilidad para mover nuestros ahorros y nuestro patrimonio son los que van a conseguir que podamos contar con una fuente dgresos extras complementarios a las cantidades que depositamos cada mes. Renta fija, renta variable, activos mobiliarios o inmobiliarios… todas las opciones que seamos capaz de rentabilizar con plusvalias son fuentes de ahorro válidas en el largo plazo.

Diversificación como distribución del riesgo


A pesar de la validez de cualquier vehículo, debemos partir de la premisa de la diversificación para nuestro retiro. Es preferible obtener unos rendimientos ponderados inferiores por la composición variable de nuestras inversiones a asumir un nivel de riesgo excesivamente alto en las decisiones que llevamos a cabo con nuestro dinero.

Diversificar es una tarea propia de cada ahorrador y que debe ir en línea con el perfil de inversor y patrimonio acumulado que cada persona tiene. Este análisis es personal y no vale de un individuo a otro por lo que cada unoi debe tomar en cuenta su propia situación para diseñar sus niveles de riesgo y los deseos de diversificación que considere adecuados.

Ni todo tiene que estar diversificado ni la concentración es la ruina, siempre y cuando asumamos unos límites razonables de beneficio/riesgo para las inversiones destinadas a ser gastadas en nuestro retiro.

Conclusiones


Tal y como hemos visto, tenemos una lista de buenos motivos y las pistas clave para afrontar una planificación financiera acorde con nuestro retiro laboral. Pensemos que el día que dejemos de trabajar totalmente vamos a tener una cantidad de tiempo inmensa en la que los previsibles niveles de gasto superiores o trasladados en el tiempo nos pueden dar una mayor estabilidad emocional en los años finales de nuestra vida.

Imagen | Bichuas

Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón

Anunciate aquí
Anunciate aquí
+ Deja tu comentario

Comentarios

  • 1

    Avatar de lopez !
    lopez | 2 estrellas

    Como siempre interesantisima exposición

  • 2

    Avatar de antoniogh !

    Cuando hablamos de los planes para la jubilación, no acabo de ver la diferencia entre las aportaciones al sistema público y las aportaciones a un sistema privado como concepto general (aparte de quien lo gestiona, claro). Si recomendáis apartar una parte adicional de nuestros ingresos a cambio de recibirlos en el futuro ¿por qué no se podría hacer eso mismo en el sistema público? (aumentar mis cuotas a la SS a cambio de una mejor pensión en el futuro).

Síguenos

Destacados

Herramientas Actibva - Gestiona tus finanzas personales con eficacia