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La guía del transporte y el ahorro de combustible

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El desarrollo de los vehículos de carretera En apenas siete u ocho horas es posible plantarse en cualquier parte del país cuando hace dos décadas eran necesarios viajes de más de 12 o 14 horas. Los coches se calentaban, el autobús paraba e repetidas ocasiones, las carreteras estaban en mal estado… La mayoría de estos problema ya se han subsanado y esto ha mejorado la comunicación no sólo de larga distancia sino también la más cotidiana.


Cada vez hay más personas dispuestas a recorrer largas distancias para acudir a trabajar gracias a vehículos más eficientes y la mejora general de las infraestructuras de transportes. El AVE se ha convertido en un elemento democratizador para muchos y hoy en día no es raro ver cómo personas de Ciudad Real, por ejemplo, acuden a trabajar a Madrid pese a los 200 kilómetros que separan ambas ciudades. Al final, el AVE es capaz de cubrir esta distancia en apenas una hora y media, poco más de lo que puede tardar un habitante de Las Rozas (dependiendo del atasco) en llegar a su puesto de trabajo todos los días.


Paralelo a este fenómeno también ha ido creciendo el gasto en transporte en las finanzas domésticas hasta convertirse en una partida imprescindible. La cifra total varía en función de la ciudad (precio del carburante, transporte público, frecuencia de los atascos…), lugar de trabajo (plaza de garaje, estacionamiento limitado…) y del recorrido a efectuar, pero puede suponer entre 200 y 400 euros mensuales.

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El coche, principal gasto


No son pocos los conductores que trabajan en las afueras de las grandes ciudades y comienzan el mes utilizando su coche para ir al trabajo pero terminan acudiendo en transporte público o como ‘pasajero’ de algún compañero. Y es que mantener un vehículo no es precisamente barato, sobre todo por las constantes subidas en el precio del carburante.


Para ahorrar la medida más drástica pasaría por eliminar el coche y utilizar el transporte público, (el ahorro ronda los 120 euros mensuales) pero esto no siempre es posible. Demasiada distancia, ‘mala conexión’ de transportes o simplemente una mala relación dinero-tiempo invertido pueden ‘obligar’ a acudir a trabajar en el vehículo propio. Si este es el caso y al margen de consejos clásicos como compartir el coche, lo mejor será limitar el gasto lo máximo posible:



  • Mantener la presión de los neumáticos en el nivel adecuado. Unas ruedas en mal estado pueden incrementar el consumo hasta un 10%. Además, también aumenta la seguridad en carretera durante desplazamientos largos.

  • No posponer la revisión del vehículo. Unos filtros o aceite en mal estado aumentan el consumo. Revisar el vehículo cuando la revisión del coche cuando toque.

  • Apagar el motor cuando el vehículo vaya a estar parado más de un minuto. A diferencia de los coches antiguos, los modernos apenas consumen durante el arranque pero sí lo hacen cuando el motor está encendido.

  • Aparcar a la sombra. Por muy peregrino que pueda parecer se evapora menos combustible y al hacer menos calor se reducen las tentaciones de utilizar el aire acondicionado.

  • Evitar el uso del aire acondicionado. Aunque hay estudios que restan importancia a su incidencia en el consumo, el consenso es que se puede reducir entre un 20% y un 25% el gasto de carburante si se apaga. Es más recomendable usar el ventilador y en caso de poner el aire acondicionado, no hacerlo por debajo de los 23ºC.

  • Conducir con las ventanas subidas. En teoría aumenta la fricción con el aire y disminuye la aerodinámica.

  • No cargar en exceso el vehículo y evitar el uso de la baca. Al igual que en el punto anterior, la baca aumenta la resistencia al aire y disminuye la aerodinámica del vehículo. En cuanto al peso, cuanto mayor es más potencia debe desarrollar el motor y mayor es el consumo.

  • Arrancar el coche sin pisar el acelerador y arrancar la marcha acto seguido sólo si el coche es de gasolina. En el caso de los diésel es mejor esperar cinco segundos.

  • Escoger rutas sin semáforos y evitar los atascos. Las marchas cortas, especialmente la primera y la segunda, son las que más consumen y es mejor en términos de consumo recorrer más distancia que usar repetidamente esas dos marchas.

  • El uso de marchas largas reduce drásticamente el consumo. Así, por ejemplo, circular en cuarta en lugar de en tercera ahorra un 110% mientras que con la quinta marcha el porcentaje sube hasta los puntos porcentuales.

  • Tratar de mantener el motor entre las 2.000 y las 2.500 revoluciones puede ahorrarle cerca de 18 euros al mes. En cualquier caso no hay que superar las 3.000 revoluciones porque es entonces cuando se dispara el consumo.

  • Conducir de forma relajada y a una velocidad constante puede ahorrar hasta un 15% en el consumo. El gasto se produce en la aceleración y la frenada. Así, por ejemplo, es mejor no pisar el freno para decelerar, ya que se pierde una potencia que se ha consumido. Es más rentable en términos de consumo dejar que el vehículo pierda velocidad (siempre que sea posible).

  • Moderar la velocidad. El consumo de carburante se dispara conforme aumenta la velocidad, especialmente a partir de los 100 kilómetros por hora. Así, por ejemplo, un coche a 110 consume un 30% menos de media que a 140. El ahorro puede ser de hasta 30 euros mensuales.


Y a la hora de llenar el depósito de gasolina:



  • Acudir a la gasolinera a primera hora. La temperatura del ambiente y del suelo es más baja y la densidad del carburante menor. Se llenará más depósito con el mismo dinero.

  • Hay que cerrar bien el depósito para minimizar la evaporación del carburante.

  • Pulsar con suavidad la manilla del surtidor. Cuanto más lento sea el vertido menos gases se originan y menos ‘gasolina’ vuelve de esta forma al surtidor.

  • Utilizar la gasolina recomendada por el fabricante. Una de menor octanaje empeorará el rendimiento del vehículo pero la de mayor no lo mejorará.

  • Llenar el depósito antes de que llegue a la mitad. Aunque disminuye la carga del coche también baja el rendimiento y se crean posos de residuos. Además, y todavía más importante, cuanta más gasolina tiene el depósito menor es la tasa de evaporación.

  • Consulte los precios de las gasolineras más cercanas o de camino al trabajo. El ahorro puede superar el euro por tanque. La página web del Ministerio de Industria, Turismo y Consumo ofrece una herramienta muy útil con los precios de todas las gasolineras.


Otros medios de transporte


Aunque el coche es el gran ‘agujero negro’ en términos de transporte no es el único medio de ahorro. También es posible añadir restar algún euro a los gastos incluso si se utiliza el transporte público. Como es lógico, lo más fácil es ir a trabajar por tus propios medios: andando, en bicicleta, monopatín… Cualquier medio es válido. La distancia, qué hacer con la bici o aspectos relacionados con la apariencia personal son los mayores impedimentos.


En lo referente al transporte público existen demasiadas diferencias entre ciudades como para establecer unas pautas de actuación concretas, aunque sí hay una serie de constantes que se repiten en casi todos los lugares.


En primer lugar aunque la mayoría de grandes urbes disponen de un servicio de abono de transporte. Su efectividad no siempre es la misma (puede ser válido sólo en la ciudad y no en toda la región, afectar sólo a un determinado medio de transporte…). En líneas generales siempre será rentable utilizar estos abonos, especialmente si se utiliza el mismo medio a diario.


En caso de duda, los autobuses suelen ser más baratos que el tren en la mayoría de los casos, aunque también pueden tardar más y no siempre están sujetos a un horario tan rígido como el ferrocarril.


Foto | Heart Industry


Autor: José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

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