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Invertir en arte

1 comentario


El mercado del arte no ha dejado de crecer en estos últimos años. De hecho, las turbulencias del los mercados financieros lo han convertido en una especie de refugio para multitud de inversores. Sin embargo, antes de lanzarse hay que tener en cuenta las particularidades que rodean este negocio, cuyos engranajes siguen siendo relativamente desconocidos.


Las cifras del mercado


Después de una temporada de relativa tranquilidad desde 2004 el mercado del arte ha experimentado una notable subida que algunos expertos califican incluso de ‘burbuja’. Se estima que sólo en el ámbito privado este mercado generó 19.500 millones de euros en transacciones, aunque la cifra podría ser incluso más alta teniendo en cuenta que entre las galerías subastas Christie’e y Sotherby’s ya sumaron un volumen de negocio de 12.000 millones de euros.

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En españa, ferias y galerías de arte así como casas de subastas han aumentado sus beneficios hasta en un 32% durabte los dos últimos años, entanto que el prcio de las obras de arte ha subido casi un 20% de media en los últimos diez años. Según un informe de la Asociación de Artistas Visuales de Catanlunya (AAVC), el sector de la creación plástica genera 1.468 millones de euros anuales con un valor bruto de 824 millones de euros sobre la economía española. Además, emplea de forma directa a 19.000 personas a través de 1.226 instituciones vinculadas a la comercialización de obras de arte.


En qué invertir


Este es el mayor problema para quienes se acercan al negocio del arte. Existe un profundo desconocimiento acerca de artistas, tendencias e incluso estilos de pintura. La falta de formación alcanza incluso los tipos de obras, ya que generalmente se identifica como parte de este mercado las pinturas y esculturas, cuando en realidad también se pueden incluir otros artículos de coleccionismo más relacionados con el mundo de las antiguedades.


En los últimos tiempos hay quienes postulan que otras obras como determinados comics también deberían tener cabida dentro del mercado del arte, algo que ya ocurre con algunas obras literarias o con los productos filatélicos. Como ocurre en el ámbito empresarial, cada uno de estos sectores tiene sus propias particularidades y de hecho incluso dentro de un mismo tipo de obra el valor y la forma de comerciar difieren notablemente. Así, por ejemplo, el público objetivo interesado en arte contemporáneo generalmente no será el mismo que esté dispuesto a adquirir una obra renacentista, además, por supuesto, de las diferencias en cuanto a la rentabilidad y gastos asociados deribados de su conservación.


En cualquier caso sí que existen una serie de elementos comunes que conforman las características esenciales de la inversión en arte. El más importante es que la inversión en arte se realiza siempre a largo plazo. La obra de un artista tarda años en revalorizarse, si es que llega a hacerlo. En este sentido, también hay que recordar que como toda inversión existe un riesgo inherente por lo que es posible perder dinero. Lo positivo es que el perfil de riesgo es moderado, ya que el mercado del arte no es demasiado volátil, por lo que la pérdida nunca será excesiva, aunque lo mismo ocurrirá con la revalorización.


De todas formas, para este primer gran paso lo mejor es contar con asesoramiento profesional y no sólo desde una perspectiva económica, sino también porque un buen consultor de arte permitirá crear una colección diversificada que además permita combinar el objetivo de la inversión con los gustos estéticos del inversor.


Cómo invertir


Aunque pueda parecer curioso el proceso de inversión en obras de arte es relativamente similar al de la compra de acciones. Evidentemente, es posible comprar una obra directamente a su autor o a su dueño, algo imposible en el caso de las acciones, pero no suele ser lo más común ni tampoco lo más recomendable si no se es un entendido. Lo más normal es buscar asesoramiento antes de comprar una obra de arte, comic, sello, libro…. Es decir, comprar a través de un intermediario que también hará las veces de asesor.


Entre los intermediarios habituales se encuentran las galerías de arte y las casas de subasta. En ambos casos se suele informar no sólo del precio sino también de la trayectoria del artista y dependiendo del local, también de su proyección y posible revalorización. En cualquier caso, también existen compañías especializadas en asesoramiento y marchantes que se dedican tanto a representar a a artistas como a gestionar el patrimonio de clientes particulares. Al final todo dependerá del capital disponible para la inversión.


De todas formas, siempre conviene tener unas nociones básicas sobre cómo valorar una obra de arte:



  • Comprobar la autenticidad de la pieza y su estado de conservación

  • El prestigio del artista, su proyección y su producción: si se trata de un autor muy prolífico su obra valdrá menos que la de otro que ha producido menos.

  • La calidad artística de la obra en concreto y su relevancia dentro del trabajo global del artista.

  • El apoyo y seguimiento por parte de la crítica

  • El apoyo y seguimiento por parte de catedráticos de estética, personalidades del mundo académico y otros personajes relevantes lejos de la crítica habitual.


Por fortuna, también existen algunas herramientas que pueden servir para evaluar el grado de aceptación de un artista o de una corriente a lo largo de los años, como por ejemplo el Mei Moses Fine Arte Index, un índice que trata de emular a los de la bolsa y seguir así el precio alcanzado por una obra de arte a lo largo del tiempo. Lo mismo puede decirse del Art Market Confidence Index que elabora la publicación Art Price. Sin embargo, los métodos más fiables siguen siendo los tradicionales, empezando acudir a ferias de arte como Feriarte, Almoneda o Arco, entre otras, que se deben compaginar con diferentes exposiciones.


El coste de la inversión y los gastos asociados


Aunque tradicionalmente se considera que la inversión en arte está sólo al alcance de unos pocos provilegiados con fuertes ingresos, la realidad es bien diferente. Hay opciones para todos los bolsillos, lo que ocurre es que la revalorización suele ser menor o hay que asumir algo más de riesgo. Por poco más de 7.000 euros al año y en apenas un lustrose puede crear una colección de la que obtener beneficios y que sea del gusto del comprador. De todas formas, también hay piezas que rondas los 300 o 400 euros y desde apenas 1.000 euros se pueden conseguir obras de autores ya consagrados.


A partir de ese momento, además de admirar la obra, hay que tomar las medidas para su correcta conservación, un elemento que pocos coleccionistas noveles tienen en cuenta. Las piezas de arte necesitan permanecer en un entorno concreto para no deteriorarse, especialmente las pinturas. Algunos consejos básicos al respecto son los siguientes:



  • Ubicar la obra lejos de puertas y objetos punzantes

  • Ubicar la obra lejos de zonas húmedas y por supuesto de tuberías

  • Ubicar la obra en una estancia que no vaya a sufrir cambios bruscos de temperatura

  • Iluminar la obra con luz indirecta o con una luz no demasiado fuerte (para pintura y papel)

  • Ubicar la obra lejos de sistemas de calefacción tales como radiadores, chimeneas y otros conductos de ventilación.

  • Limpiar la obra para eliminar el polvo y no utilizar ningún producto de limpueza sobre la misma.


Además, dependiendo de la cuantía puede ser conveniente firmar un seguro por robo, lo que supondrá un gasto extra que sumar al coste la pieza.


Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com


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Comentarios

  • 1

    Avatar de silviamartinez !

    Hay que ser muy cuidadosos a la hora de invertir en arte. Es un mercado muy especial donde la revalorización de las obras no está siempre garantizada, especialmente de las que están al alcance del ciudadano medio.

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