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Guía práctica para un uso inteligente de los planes de pensiones

1 comentario

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Estamos en plena campaña de presentación del IRPF. Así mismo, nos encontramos con la enésima vez que se avisa sobre la crisis del modelo de reparto de la Seguridad Social. En nuestra mente se unen ideas como las de las ventajas fiscales de los planes pensiones y la necesidad del ahorro individual. Sin embargo, surgen numerosas dudas, reales unas, autoengaños otras. de ahí que hayamos creído oportuno publicar una guía para un uso inteligente de los planes de pensiones.

Nuestro principal interés es desmontar las pegas y objeciones habituales que impiden que contratemos un plan de pensiones, a la vez que señalamos opciones y posibilidades que nos brindan no habitualmente difundidas. Si queréis perder el miedo a los planes de pensiones, dejando las excusas para no empezar a ahorrar, éste es vuestro post.

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Hablemos de rentabilidades

Una de las principales pegas que se suele sacar a relucir es su nula rentabilidad, o que dan perdidas, etc. A este respecto, y partiendo de que en España este tipo de productos no han alcanzado la madurez de otros lugares, conviene hacer varias precisiones para poner esta afirmación en su justo lugar.

Si cogemos el último informe publicado de Inverco, la patronal de fondos de inversión y planes de pensiones, podemos tener algo claro(individual, colectivo o asociado): a 22 años ningún plan tiene rentabilidades negativas. Se mueven entre un 2,40% y un 6,43% anual de media.

Tampoco a 20 o a 15 años hay rentabilidades negativas. Unicamente a partir de los 10 años, en los planes de renta variable individuales, podemos encontrar perdidas. ¿Conclusión? Éste es un producto de largo plazo, algo lógico teniendo en cuenta su finalidad. ¿Y cual puede ser el plazo de referencia? Sin duda el de una una vida laboral media. Y hoy por hoy,incluso con megacrisis por medio que distorsiona los resultados, ya vemos que a plazos cercanos a la misma las rentabilidades son positiva.

Si esto no te basta, siempre podrás recurrir a los planes garantizados, en los que existe una garantía expresa del capital, y que, eso si, exigen una permanencia mínima de entre 3 y 10 años.

¿Y las pensiones públicas?, ¿y otros productos financieros?

A estas alturas, es obvio que comparar las posibles y eventuales rentabilidades negativas de los planes de pensiones con las pensiones públicas del modelo español no se sostiene. En este ultimo caso lo que esta en duda no es la rentabilidad de las mismas (inexistente por definición, al ser un modelo de reparto). Lo que se cuestiona es la viabilidad de las mismas en un futuro: convine recordar que no tenemos derecho, como cotizantes, a ninguna capital más alla del que la legislación nos reconozca en cada momento. No hay ningún fondo público de pensiones individualizado a favor nuestro. No son realidades comparables.

También hay quien critica la rentabilidad de los planes desde la óptica de preferir otro tipo de productos financieros, y que entienden que son rentabilidades bajas, incluso negativas si las comparamos con las tasa de inflación. Los que defienden esta postura se olvidan que:

  • Los planes de pensiones no son incompatibles con invertir en esas alternativas. Es más, puede darse una buena complementariedad.
  • Los planes gozan de ventajas fiscales importantes, que en algunos perfiles de inversores conceden una rentabilidad financiero-fiscal de lo más jugosa.
  • Los planes tienen ventajas que van más allá de la rentabilidad obtenida o del ahorro fiscal. Lo veremos con calma.

La clave está en el tiempo

Ala hora de invertir en planes de pensiones no hemos de perder nunca de vista que se trata de un ahorro finalista, de que está destinado a atender nuestras necesidades cuando nos jubilemos. Ese horizonte temporal, los años que teóricamente nos faltan para la jubilación es el que debemos tener en cuenta a la hora de fijar una estrategia de inversión en planes. Un modelo clásico podría ser el siguiente.

Cuanto más lejos estemos de dicha jubilación más peso debemos tener en renta variable. Conforme nos vayamos acercando a la jubilación perderá peso esa partida y la ganará la renta fija, hasta que en los últimos años nos volquemos al 100% en planes garantizados o de tesorería.

Habrá quien prefiera seguir una estrategia más activa, saliendo e ella renta variable cuando estime que el mercado se puede dar dar la vuelta a pesar de que le queden muchos años, o también habrá quien opte por estrategias sumamente conservadoras tirando siempre de garantizado. Esta por ver que unos u otros batan la estrategia clásica previamente definida.

En todo caso conviene recordar que, la posibilidad que nos ofrecen los planes de traspasar saldos entre planes y gestoras, debe ser aprovechado si o si. Lo que no tendría sentido es acabar con el mismo plan que con el que empezamos a ahorrar.

¿Y si necesito el dinero?

Una de las excusas típicas para no abrir un plan de pensiones es su falta de liquidez. Frente al argumento de que se trata de un ahorro destinado a la jubilación y de ahí sus incentivos fiscales y especiales medidas de protección, surge el miedo de que pasaría si necesitásemos el dinero más allá de las coberturas previstas (jubilación, invalidez, fallecimiento, dependencia severa o gran dependencia) Lo cierto es que, desde un principio la ley fijo unos supuestos de liquidez para casos concretos, que se han ido ampliando/dulcificando con el tiempo.

Por un lado, se podrá disponer de los derechos del plan cuando él participe (titular) del mismo , su cónyuge, o cualquiera de sus familiares en primer grado o persona que en régimen de tutela o acogimiento, conviva con el partícipe o de él dependa, sufra una enfermedad grave que suponga una disminución de su renta disponible, bien porque aumenten los gastos, bien porque se reduzcan sus ingresos, y que no de lugar a una pensión de incapacidad permanente ¿Pero qué es una enfermedad grave?

  • Cualquier dolencia o lesión física o psíquica que incapacite temporalmente para la ocupación o actividad habitual de la persona afectada durante un periodo continuado mínimo de tres meses y que requiera intervención clínica de cirugía mayor en un hospital o tratamiento en el mismo.
  • Cualquier dolencia o lesión con secuelas permanentes que limiten parcialmente o impidan totalmente la ocupación o actividad habitual de la persona afectada, o la incapaciten para la realización de cualquier ocupación o actividad, requiera o no, en este caso, asistencia de otras personas para las actividades más esenciales de la vida humana.

Además de este supuesto tenemos el de desempleo, que tras la última reforma habida en la materia, difícilmente se puede calificar como anteriormente de desempleo de larga duración: basta con acreditar estar en desempleo, inscrito como tal en los servicios públicos de empleo, y carecer de derecho a prestaciones contributivas (si se puede estar cobrando otro tipo de ayudas).

Conviene tener claro que, para poder acogerse a estos supuestos, los mismos deben estar reconocidos en los reglamentos de los planes de pensiones en los que estemos (si no lo estñan lasalida es tan fñacil como trasladarlo a alguno que si lo tengan reconocido como tal). Es bastante frecuente que, en dichos casos, se limite la precesión de los derechos a la forma de rentas.

Por si esto nos pareciese poco, se está volviendo a estudiar la posibilidad de poder acceder a los planes en los supuestos de embargo de la vivienda habitual.

¿A quién le interesa aportar al plan de pensiones?

Generalmente, la voz de la calle dice que los planes interesan a aquellos que a los que la declaración les da positiva. Se trata de una verdad a medias: los planes, fiscalmente hablando, pueden resultar interesantes tanto en las declaraciones positivas como en las negativas. ¿Cómo es eso? para entenderlo os recomiendo la lectura de este post de EBS.

En nuestra declaración del IRPF, tenemos por una lado las retenciones y pagos a cuenta, lo que el Estado nos ha ido cogiendo a cuenta a lo largo del año. Lo que hacemos al liquidar el IRPF es restar dicha cifra de la cuota que nos toca pagar efectivamente. Si lo que nos han retenido es más de lo que debemos pagar, nos devolverán la diferencia. Si es al revés, nosotros deberemos ingresar dicha diferencia.

Con los planes de pensiones, lo que conseguimos es “restar” las cantidades que aportamos de los ingresos que obtenemos. Eso nos lleva a tener que pagar finalmente una cuota inferior a la que deberíamos pagar. Por tanto, es posible que a alguien a quien le de a devolver le interese un plan, ya que conseguiría que le devolverían aún más.

¿A quién no interesan los planes? Evidentemente a aquellos que o no tienen ingreso por rendimientos del trabajo o actividades empresariales o profesionales, o son muy bajos. Fuera de estos supuestos los o planes suelen resultar sumamente beneficiosos.

¿Cuándo cobro voy a tener que pagar lo que no he pagado?

Es cierto que con la normativa actual lo que tenemos en los planes es un diferimiento fiscal, un aplazamiento: cuando aporto esas cantidades se borran de mi irpf, pero al resacatarlas he de pagar por ellas y por los rendimientos que haya obtenido. ¿Lo comido por lo servido? No exactamente.

Lo más frecuente es que nuestros ingresos al rescatar el plan sean inferiores a los que teníamos en activo. Por tanto los tipos que nos aplicarán, en una escala progresiva, serán menores. Al diferemieno9t fiscal se le une una reducción fiscal. Pero para conseguir esto debemos tener en cuenta:

  • No conviene rescatar en único pago el plan de pensiones nada más nos jubilemos. No hay prisa, esperemos como mínimo al siguiente ejercicio fiscal.
  • Una vez estemos en dicho ejercicio fiscal, lo más recomendable suele ser el cobrar dicha cantidad de forma fraccionada, complementado los ingreso por pensiones. Es posible, si las cantidades son muy bajas, que nos salga gratis fiscalmente hablando.
  • Una excepción a la regla anterior es la de aquellos que tengan derecho a una exención del 40% por las cantidades aportadas hasta el 2007. Es posible que les traiga a cuenta en forma de pago único o, lo más frecuente (pago parcial+pagos periódicos).

Siguiendo estos consejos, no solo evitaremos pagar impuestos hoy, que ya de por si es muy aconsejable, si no que reduciremos los que pagaremos el día de mañana (todo ello sujeto a como este el tratamiento fiscal cuando nos toque rescatar).

¿Qué otras ventajas tienen?

Con anterioridad comentábamos que los planes tienen otras ventajas, de las que no gozan muchos de las alternativas de inversión que se comparan con los mismos. Más allá de la fiscalidad, y de la propia flexibilidad que nos permite en cuanto aportaciones, paralizaciones, traspasos, etc, se concretan en dos muy llamativas: su inembargabilidad y su tratamiento “hereditario”.

Los planes de pensiones son inembargables. Esto significa que, hasta el momento en que los rescatemos, nadie podrá quitarnos las sumas acumuladas. Nadie. Si nos ponemos en lo peor, en un supuesto de bancarrota personal, podemos optar por doblar la apuesta con los planes, invertir en lo más arriesgado y rentable que haya disponible para ver si podemos recuperarnos .

Por otro lado, los planes que no se han empezado a cobrar no forman parte de la herencia. Habrá que estar a la designación de beneficiarios, y éstos tributaran por el IRPF, como si fuesen rendimientos del trabajo: ¿Qué implica esto?

  • Los planes permiten saltarse los limites de la ley en materia de legitimas hereditarias.
  • Al no tener que esperara a liquidar la herencia, podemos hacer caja primero con los planes para poder pagar los gastos de dicha liquidación hereditaria.
  • En ocasiones, para pequeños importes y determinado tipo de herederos, es más rentable dejarles una suma vía plan de pensiones que vía legado dentro de la herencia.
  • Permiten, sin perdida de las ventajas fiscales, beneficiar a terceras personas: cónyuges sin ingresos, discapacitados, etc.

¿Alguien da más? Se trata, sin duda, de una opción a considerar seriamente.

En Actibva | Campaña planes de pensiones: cómo aprovechar sus ventajas fiscales, ¿Me conviene traspasar mi plan de pensiones a otra entidad?
Más información | El blog de Echevarri, finanzas.com
Imagen | LifeHouseDesign

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Comentarios

  • 1

    Avatar de yonderboy !

    Que interesan más por el chanchullo jurídico que por otra cosa...

    La rentabilidad es muy baja, pero es que a la gente no le gusta arriesgar, y luego no obtienen rentabilidad ninguna. El mio está al 100% en renta variable, la idea es ir teniendo en renta fija poco a poco.

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