
La creciente sofisticación del mercado financiero ha aumentando el número de productos a los que tiene acceso el inversor desde un plan de pensiones hasta un fondo de inversión pasando por los hedge funds. Las opciones para gestionar el ahorro son más que amplias y pese a todo hay productos que no pierden su vigencia ni su atractivo por mucho tiempo que pase. Este es el caso de los depósitos, todo un clásico dentro del panorama de gestión del pasivo, es decir, el dinero que el cliente deposita en la entidad para que esta lo custodie.
En primer lugar hay que distinguir entre dos tipos de depósito, a vista y a plazo. Los segundos son a los que habitualmente nos referimos cuando hablamos de depósitos bancarios, en tanto que los segundos son sobre los que se sustentan las cuentas corrientes, de ahorro y las cuentas vivienda. La diferencia principal es que en los primeros se puede disponer del dinero en cualquier momento sin ningún tipo de penalización. De hecho, esa es su principal función. Mientras, en los productos a plazos existe un periodo de permanencia del capital en el depósito previamente pactado. De todas formas, también suelen establecerse una serie de cláusulas que permiten a los clientes retirar el dinero antes de tiempo aunque casi siempre con algún tipo de penalización o comisión.
La operativa de los depósitos a vista es relativamente sencilla y casi todo el mundo le lleva a cabo todos los días sin apenas reparar en ella. Por eso, cuando se habla de depósitos bancarios generalmente es en referencia a los depósitos a plazo. Como se ha mencionado anteriormente, se trata de uno de los productos más veteranos de todo el sector que nunca dejará de estar de moda, especialmente para los inversores más conservadores. La principal característica de estas herramientas de ahorro radica en su fiabilidad. El cliente sabe que siempre recuperará todo su capital, salvo quiebra de la entidad bancaria. Además su liquidez, es decir, la capacidad disponer del dinero en cualquier momento, los ha convertido en uno de los refugios preferidos por los inversores en momentos de turbulencia en las bolsas. Esto es especialmente cierto en momentos de tipos de interés altos.


Comentarios
La verdad es que estoy utilizando la vía del depósito para intentar sacarle partido a mis ahorros, pero la verdad es que comparando con rentabilidades ofrecidas por otros bancos, que en no pocos casos ofrecen rentabilidades que rondan el 5,25%, mi banco que es el BBVA sólo me está ofreciendo un 3,75% en el depósito clic-e (en el que no interviene factor humano por ser online)… No es que se pida lo mismo, dado que no hay comisión por cancelación y porque hay más flexibilidad en plazos, pero el tipo de interés ofrecido es decepcionante.
La razón por la que las entidades ofrecen tipos de interés distintos en sus depósitos es bien sencilla. La calidad crediticia de cada entidad es diferente. Cuando los bancos y cajas acuden al mercado interbancario a financiarse, aquellos que tienen una calidad crediticia peor están obligados a pagar un tipo de interés mayor para obtener financiacion. Muchas de estas entidades prefieren financiarse con sus propios clientes, ofreciendoles un tipo superior al del mercado pero quizas inferior al que tienen que pagar a otros bancos para que les presten dinero. Por tanto, las entidades que gozan de una mejor salud financiera, pueden obtener esta financiacion a un tipo inferior que aquellas que no la tienen.