Constituyen un elemento vital de nuestra actividad cotidiana para el pago de recibos, recepción de nuestra nómina, pago de préstamos y para manejar nuestro dinero en general. De hecho, sólo uno de cada cinco europeos carece de cuenta corriente, aunque el porcentaje es mayor en los nuevos estados miembros de la Unión Europea (UE) que entre los ya consolidados.
Pero al parecer sabemos muy poco acerca de cómo funcionan nuestras cuentas bancarias y qué beneficios pueden aportarnos. Esta es por lo menos una de las conclusiones que pueden obtenerse del hecho de que el 42% de los españoles tenga depositados sus ahorros en cuentas que no ofrecen rentabilidad, según el Banco de España. El dato ‘habla’ por sí sólo del nivel de educación financiera del ciudadano medio, que al parecer hasta desconoce qué rendimiento puede obtener de su capital sólo por depositarlo en el banco.

