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Consejos económicos para treintañeros

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Envejecer y cumplir años puedes ser motivo de alegría en la juventud (por ejemplo la mayoría de edad con los 18 años) pero no tanto según se van quemando etapas en la vida. De hecho, existen puntos clave que por un motivo u otro afectan de forma especial a la psicología humana y que generalmente coinciden con el cambio de decenio. Así por ejemplo alcanzar los 30, 40,50 ó 60 años suele celebrarse de forma especial. En muchos casos estas cifras también llevan aparejado algún tipo de crisis, especialmente si nos referimos a los 30 y los 40.

La llamada ‘crisis de los 30’ suele estar motivada por la sensación de no haber cumplido los objetivos que uno se había marcado en la vida en el plano personal y laboral. El motivo es que la sociedad identifica la treintena como la edad de la llegada definitiva de la adultez y un momento clave para definir el proyecto vital de cada persona. Mucho de esto tiene que ver con los tiempos que marca nuestro reloj biológico, especialmente en lo que a temas de pareja y paternidad se refiere. Al margen de estas consideraciones lo que sí está claro es que conforme se van cubriendo etapas en la vida y surgen nuevas aspiraciones, retos, obligaciones… cambian las necesidades financieras y con ellas la gestión que debe hacerse de las finanzas personales

En teoría hasta los 30 años una persona ha tenido tiempo de sobra para empezar a conocerse a sí mismo, cometer unas cuantas locuras financieras y sobre habituarse a la gestión de su dinero. Ahora es cuando, también en teoría, se deben asumir nuevas responsabilidades financieras como la compra de una vivienda (si es que no se ha iniciado antes) o ahorrar para formar una familia, además de empezar a planificar la jubilación, por poner algunos ejemplos.

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En definitiva, la entrada en los 30 es el punto en el que comenzar a pensar el futuro financiero a largo plazo pero sin dejar de lado el presente. Esto son una serie de consejos para hacerlo:

  • Termina con las deudas no hipotecarias: la treintena suele el momento escogido por muchos jóvenes para comprar su primera vivienda gracias a una mayor estabilidad laboral y unos mayores ingresos. Pero para poder hacerlo antes conviene terminar con las deudas de la anterior etapa como por ejemplo los créditos universitarios o para la compra del coche. En cualquier caso lo más importe será eliminar la llamada ‘deuda tóxica’ que es la que generan tarjetas de crédito o préstamos rápidos, aunque también se puede definir como la que tenga unos intereses por encima del 10%.
  • Panifica tu endeudamiento: aunque en principio lo ideal es no contar con ninguna deuda también hay que ser realista. Es complicado adquirir una casa y oras compras de gran valor sin endeudarse. Por eso es mejor planificar cómo hacerlo y para eso el primer paso es establecer cuáles serán estos grandes gastos a lo largo de los próximos años de forma que se pueda empezar a ahorrar para conseguirlo. Un buen truco puede ser acumular el dinero de la deuda que vayamos pagando para después invertirlo en esas compras. Así, por ejemplo, una vez terminemos de pagar el crédito del coche esos 100-200 euros se pueden empezar a ahorrar para la compra de la casa o las reformas necesarias en el hogar y otros gastos asociados a la llegada de los hijos.
  • Empieza a planear la jubilación: España es uno de los países europeos donde más tarde se comienza a ahorrar para la jubilación. Además apenas un 39% lo hace con cierta planificación y menos de un 20% de los menores de 35 años ha contratado algún producto específico para su jubilación. Los datos son claros, pero también la necesidad de acumular dinero para el futuro, sobre todo teniendo en cuenta las dudas que persisten sobre la viabilidad a largo plazo del sistema de pensiones de la Seguridad Social. El primer paso es determinar cuánto capital necesitarás llegado el momento (la mayoría de españoles creen que con 100.000 euros será suficiente) y empezar a trabajar para lograr esa cantidad. Contratar un plan o un fondo de pensiones suele ser el movimiento más lógico, pero no es la única opción y siempre se pueden combinar diferentes inversiones.
  • Diversifica tus inversiones: aunque todavía hay tiempo de enmendar errores, conviene empezar a ser algo más conservador, no tanto respecto al riesgo que se asume en una determinada inversión, sino respecto a la distribución del patrimonio activo. Hay que diversificar las inversiones para mitigar el riesgo en caso de caídas en un sector determinado. Hay que tener en cuenta que en esta etapa pueden surgir ciertas necesidades económicas que antes no había y que generalmente las obligaciones económicas también son mayores. Para los inversores en bolsa conviene distribuir los activos entre blue-chips y small caps, además de buscar opciones en mercados extranjeros, pero tampoco hay que centrarse sólo en bolsa y se pueden buscar otras alternativas como depósitos, materias primas o fondos de inversión.
  • Protege tu patrimonio: la madurez suele llegar acompañada de nuevas obligaciones económicas y familiares. Contratar un seguro del hogar, de vida asociado a la hipoteca o de protección frente al desempleo puede ser una buena solución para protegerse frente a los imprevistos. Lo que hay que hacer es valorar el coste mensual frente a la posible eventualidad. Sin embargo, nada mejor para proteger nuestro patrimonio y estar seguros que crear un fondo de emergencia apropiado a nuestros gastos. Lo ideal es contar con un capital mínimo que cubra los gastos fijos durante un periodo de seis meses.
  • Conserva un estilo de vida ‘simple’: básicamente se puede resumir como ‘no vivas por encima de tus posibilidades’. En este caso no se trata de llevar un estilo de vida monacal, sino de ser consciente de nuestras posibilidades económicas y actuar en consecuencia. Es decir, que las decisiones que tomemos respecto a gastos e inversiones se adecuen a los ingresos para evitar endeudarnos más allá de lo necesario.
  • Haz testamento: puede sonar un tanto lúgubre para una persona de treinta y tantos, pero conforme se acumulan posesiones y se asumen obligaciones (tanto financieras como familiares) más conviene dejar todo bien atado. Y puestos en la peor de las suposiciones un testamento es la mejor solución. A esto se le puede añadir un seguro de vida, especialmente en caso de contar con hijos y deudas.
  • Continúa aprendiendo: este es sin duda el mejor consejo de todos. Nunca hay que dejar de formarse para ser un mejor gestor y sobre todo un inversor más fiable. Cuantos más conocimientos se adquieran mayores posibilidades habrá de llevar una vida tranquila (presente y futura) en el apartado económico con todo lo que esto implica para el resto de aspectos personales.


La entrada en los 30 suele marcar el paso definitivo hacia la madurez pero tampoco hay que ‘volverse loco’ al respecto. En el apartado económico sólo hay que gestionar el patrimonio con más cabeza, asumir algunos riesgos menos y ser un poco más previsor. En cierta forma se puede definir como un momento de contrición económica en la conviene ser comedido, pero ya llegará la ‘crisis de loso 40’ para volver a ‘desmelnarse’.

Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto Chuck Nhorus

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