Magazine

Anunciate aquí
guias-practicas

Cómo terminar con la deuda

0 comentarios



La deuda es el mayor enemigo para lograr la llamada independencia financiera que postula Robert Kiyosaki en su libro Padre Rico, Padre Pobre. La teoría es sencilla: el capital destinado al pago de los intereses que generan préstamos y créditos es dinero ‘tirado a la basura’ pero que podría haber servido para invertir.


Evidentemente, existen formas de endeudarse más y menos beneficiosas e incluso hay ocasiones en las que puede incluso ser recomendable adquirir algo de deuda para poder invertir. El truco está en empeñarse ‘con cabeza’ y de forma racional. Pero como no todo el mundo lo hace, siempre habrá personas y familias acuciadas por sus obligaciones fiscales. Incluso en el peor de los casos es posible romper el círculo de créditos y escapar de la deuda. Sólo hace falta saber como.


1- Reducir gastos: adiós a las tarjetas de crédito


El primer paso para poder terminar con los compromisos económicos es inevitablemente reducir los gastos para poder acelerar el pago de la deuda. En este punto hay que reorganizar todo el presupuesto familiar, limitar el consumo innecesario y tratar de optimizar al máximo los gastos del día a día como puede ser la cesta de la compra, el consumo energético o el gasto en gasolina. Básicamente se tratar de hacerse con el control de la situación financiera y de conocer cuál es la relación entre gastos e ingresos y el papel que juega la deuda.


Anunciate aquí


Una parte importante de este proceso es no adquirir más deuda y la mejor fórmula es evitar las tentaciones. Las tarjetas de crédito se han convertido en uno de los medios más comunes y rápidos para que endeudarse. Aunque permiten controlar mejor cuándo y dónde se gasta el dinero, también es más difícil dominar el ansia consumista con una en el bolsillo. Además, sus intereses son muy superiores a las de otras opciones de financiación, por lo que no son una buena alternativa desde un punto de vista financiero. Por eso la recomendación más sencilla es guardarlas en un cajón y olvidarse de ellas, aunque siempre conviene contar por lo menos con una tarjeta de crédito para obtener dinero de forma inmediata ante cualquier imprevisto.


2- Estudiar la estructura de la deuda


Una vez se conoce la situación financiera y se han tomado las primeras medidas para no seguir endeudándose y gastar de forma adecuada (esto es más que nada un complemento) hay que enfrentarse directamente a los demonios de la deuda. Al igual que ocurre en el momento de valorar una compañía ‘por fundamentales’ hay que conocer la estructura de la deuda. Es decir, el tipo de deuda en función de su procedencia (hipoteca, préstamo para el coche, tarjetas de crédito), los intereses que cobra y su plazo.


La estructura de estas obligaciones es determinante para después trazar un plan de actuación. En este sentido, hay cierto tipo de deuda que se puede considerar como parte normal de la vida. Este es el caso de los préstamos hipotecarios, para un coche o para estudios, por ejemplo. Sin embargo, hay otra deuda que se podría catalogar como ‘mala’ o a evitar y que tiene que ver más con el consumo. Es la que se produce a través de préstamos personales, para la compra de un coche que supera nuestra capacidad financiera, créditos al consumo para pagar las vacaciones y sobre tarjetas de crédito.


En general, es mala la que cuenta con unos intereses más altos y obedece a gastos innecesarios. Habitualmente los primeros a evitar serán los llamados préstamos y créditos rápidos seguidos de las tarjetas de crédito. En cualquier caso, también habrá que informarse sobre detalles como la comisiones que cobra cada préstamo y crédito o las opciones de flexibilidad de pago, entre otros.


3- Reducir los tipos de interés


Aunque puede resultar algo obvio, contactar con la entidad financiera en busca de una solución debe de ser la primera opción. No se trata de buscar aplazamientos de la deuda o su reunificación, sino de tratar que rebajen los tipos de interés que se están cobrando. Esto es prácticamente imposible en algunos tipos de préstamos como el hipotecario, donde incluso suelen existir comisiones por el cambio de condiciones. Pero no ocurre lo mismo con las tarjetas de crédito y con alguno de los préstamos rápidos. En este sentido es posible solicitar a entidad que emite la tarjeta una rebaja en los tipos de interés. Otra cosa es que la respuesta sea positiva pero como suele decirse, “por preguntar no se pierde nada”.


4- Crear un plan de acción: formas de acabar con la deuda


Una vez se han reunido todos los datos sólo queda preparar la estrategia de ataque. Existen diferentes formas de acelerar el pago de la deuda, aunque la más común es la conocida como Debt Snowball que podría traducirse al castellano como ‘bola de nieve’ y consiste en ir cerrando consecutivamente los préstamos desde los más perjudiciales (generalmente los de mayores intereses) hasta los más asequibles e incluso indispensables (por ejemplo la hipoteca). En este punto también hay que tener en cuenta el plazo en el que expira el préstamo, ya que será más sencillo deshacerse de estos últimos.


Para poner en marcha esta estrategia también existen diferentes fórmulas:




  • Ahorrar para pagar la deuda. Al igual que se ahorra para comprar un coche, ir de vacaciones o cambiar el televisor se puede atesorar dinero para eliminar deudas a través de amortizaciones parciales e incluso la cancelación anticipada. En un principio siempre será más interesante terminar antes con el préstamo que más intereses cobre aunque también hay que vigilar las comisiones por cancelación.




  • Aumentar las cuotas mensuales. Es muy similar a la anterior, sólo que en este caso el ahorro no se va acumulando, sino que se gasta mensualmente para pagar más rápido el préstamo. Esta táctica es especialmente útil en el caso de las tarjetas de crédito.




  • Aplazar pagos. Depende de las condiciones de cada préstamo pero solicitar un aplazamiento o un periodo de carencia en los créditos con un tipo de interés más bajo permite aumentar las cantidades destinadas a los más perjudiciales. Eso sí, a costa de que elevar el TAE de los primeros.




  • Pedir un préstamo. No es la opción más recomendable, pero sí una de las más efectivas de hacer frente a la deuda en su conjunto. Para que así sea el préstamo que se pide debe de reunir mejores condiciones (intereses) que el préstamo que se pretende cancelar. De lo contrario sólo contribuirá a aumentar la deuda.




  • Ampliar el plazo del préstamo. Tampoco es la mejor opción desde una perspectiva puramente financiera ya que a largo plazo se terminan pagando más intereses. Sin embargo, también libera una parte del pago mensual a corto plazo que se puede utilizar para ir pagando los peores préstamos.




  • Unificar la deuda. Esta alternativa es muy útil para los créditos derivados de la tarjeta de crédito, que se pueden agrupar bajo una única tarjeta. Sin embargo, el uso más habitual pasa por unificar todos los préstamos bajo un mismo crédito (habitualmente la hipoteca) para tener que pagar unos intereses más bajos. Además, casi siempre suele combinarse con una ampliación del plazo pago. Al final no es más que una solución para pagar menos cada mes pero que termina aumentando el total de intereses satisfechos a largo plazo.




  • Otras alternativas. Vender activos para pagar la deuda, deshacerse de un plan de pensiones e incluso cancelar los seguros de protección de pagos son otras técnicas para ganar liquidez a corto plazo y acelerar el pago de la deuda, aunque sólo hay que tenerlas en cuenta en casos de máxima necesidad. En realidad, se trata de cualquier medio para aumentar el dinero que se puede destinar al pago de la deuda con mayores intereses.




5- Cambiar los hábitos de consumo


Todo este trabajo habrá sido en balde si después se recuperan los viejos hábitos de consumo y se vuelve a recurrir a créditos y préstamos sin ningún tipo de planificación. Y es que en el fondo sólo hay que hacer buenas las máximas de la finanzas personales: control y planificación para evitar gastos innecesarios e invertir con ‘cabeza’.


Para quienes este camino hacia el fin de la deuda resulte aburrido o tedioso siempre pueden fijarse algunas metas a corto y medio plazo, así como pequeñas recompensas por ir cubriendo objetivos. No existe una fórmula exacta y 100% fiable, así que cada ahorrador debe ir encontrando el camino que mejor se adapte a su forma de ser y a sus necesidades.


 


Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com


 


Foto | Mint Software

Anunciate aquí
Anunciate aquí
+ Deja tu comentario

Síguenos

Destacados

Herramientas Actibva - Gestiona tus finanzas personales con eficacia