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Cómo dominar nuestra economía doméstica en seis pasos

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Dentro de la educación financiera y doméstica, el control de las finanzas personales y nuestra economía doméstica es uno de los retos a batir por cualquier individuo. Vale que la economía no es plato de buen gusto para muchos individuos pero carecer de los conocimientos básicos es más problemático que ventajoso para muchas economías domésticas.

Dentro de la literatura de autoayuda para el control e independencia financiera, muy típico de paises anglosajones, destaca Robert Kiyosaky, conocido a nivel mundial por su libro “Padre rico”. Dentro de este texto, podemos encontrar los pasos vitales para controlar al dedillo nuestra economía doméstica, como marco base para la gestión financiera a nivel personal.

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1.- Dedícale tiempo a tus finanzas personales


Tomar decisiones requiere conocimiento y planificación en el diseño de estrategias. Vivimos por encima de nuestras posibilidades y a un ritmo muy elevado, dejando siempre en segundo plano aquellas tareas o actividades que no nos reportan un beneficio a corto o medio plazo o no tenemos la obligación de llevar a cabo, como puede ser nuestro trabajo o nuestros ratos de ocio.

Aprender sobre finanzas, sobre organización, diseñar estrategias y controlar nuestra economía doméstica requiere tiempo; tiempo que tenemos que marcarnos en función de nuestras necesidades para controlar fielmente nuestra situación y para aprender sobre todo aquello que no sepamos. El aprendizaje y la reflexión son los pilares principales de una correcta organización financiera.

2.- Calcula tu patrimonio, busca el punto de partida


Todas las estrategias tienen que partir de una salida. Nuestra salida financiera consiste en calcular nuestro patrimonio, nuestros bienes y derechos y nuestras obligaciones.

Hemos planteado diversos métodos para contabilizar nuestro patrimonio, nuestro dinero invertido en activos y la resta de nuestras deudas pendientes. Esta sencilla operación arrojará una cantidad líquida, positiva o negativa, por cierto, dado que nos podemos encontrar también con la desagradable sorpresa de partir de una economía en quiebra técnica.

Este balance de situación se puede llevar a cabo con un simple lápiz y papel o con programas informáticos. Da igual el método empleado, lo importante es determinar a cuanto ascienden nuestros activos menos las deudas que tengamos contraidas. Ese es el paso importante a llevar a cabo.

3.- Disponibilidad de gasto y presupuesto


La situación patrimonial que hemos determinado anteriormente no nos dice nada por si sola, dado que el patrimonio no deja de ser una mera fotografía de una situación concreta de nuestro patrimonio. El segundo punto consiste en determinar la periodicidad de nuestros ingresos y gastos y elaborar una tabla con el cash flow o liquidez disponible en cada momento.

Para realizar esta tabla, debemos partir de un presupuesto de ingresos y gastos. La primera vez que se lleva a cabo esta tarea, es sumamente complicado dado que la mayoría de nosotros no sabemos responder a preguntas básicas sobre nuestros gastos, tales como la cantidad de dinero que nos gastamos en alimentación, ropa o los ingresos mensuales que tenemos.

Basta con realizar en una hoja de cálculo cuánto dinero ingresamos y cuánto gastamos, asumiendo de manera realista nuestra situación, sobre todo por el ladfo de los gastos. Una vez plasmados todos nuestros gastos, simplemente debemos conseguir que nuestro cash-flow de cada periodo sea positivo y que mensualmente consigamos incrementar sustancialmente nuestro patrimonio calculado en el punto anterior.

4.- Elabora tu plan de acción


Una vez conocemos el flujo de caja seremos capaces de determinar qué puntos de nuestras finanzas necesitan mayor atención y en cuáles podemos realizar recortes.

Las posibilidades son prácticamente infinitas, pero casi siempre pasan por moderar el consumo y los pequeños gastos. Ojo, moderación no significa aplicar el factor latte tampoco en todos nuestros gastos. El objetivo a batir es conseguir gastar sólo un 70% de lo que ingresamos, ahorrar un 20% y destinar el 10% a imprevisto o desvíos presupuestarios.

Los porcentajes anteriores son orientativos y por ello, el factor de ahorro puede ser más flexible, pero nunca debe ser inferior al 10% de mis ingresos. Es decir, si mis ingresos netos son de 1.500 euros, como mínimo debo ahorrar 150 euros mensuales.

5.- Busca tu meta financiera


Ahorrar no es sencillo e incluso se puede decir que va en contra de la naturaleza humana. Además, la sociedad en la que vivimos nos está constantemente impulsando al consumo. A pesar de ello, el ahorro por ahorro no tiene sentido y cada persona debe identificar una meta para la acumulación de riqueza que realiza.

¿Qué meta es la que nos marcamos? Va a depender profundamente del momento de nuestra vida en el que nos encontremos, de las perspectivas que tengamos a medio o largo plazo y de los miembros de la familia que dependan de nosotros. La búsqueda de nuestra meta es una labor que requiere reflexión, que funciona como recompensa al esfuerzo y que nos va a servir como premio al final del camino que hayamos escogido recorrer.

6.- Si tu trabajas, tu dinero también tiene que hacerlo


El dinero que no genera rendimientos es dinero que se deteriora, se estropea, caduca. Esta pérdida de valor en el tiempo es latente si nbo somos capaces de pensar una serie de sistemas que hagan generar a mi dinero más dinero.

La base de las finanzas se encuentra ahí; el dinero debe circular, transformarse, pasar de un activo a otro sin pereza con el objetivo de mejorar cada día la rentabilidad que me generan mis ahorros y mi patrimonio líquido.

Estas fórmulas para hacer trabajar el dinero son muy variadas. Tengamos presente que entramos en el campo de las inversiones, en asunción de niveles de riesgo y en la capacidad que puede tener cada producto para generar mayores rendimientos monetarios.

En Actibva hemos hablado lagor y tendido de todos los vehículos existentes en la inversión y un buen detalle de todos ellos, veremos en siguientes guías.

Como podemos ver, hacernos con el control de tus finanzas personales no es tan complicado, sólo exige un poco de dedicación y una buena dosis de disciplina para mantener a raya los gastos y maximizar tu dinero.

En Actibva | Manual para organizar tus finanzas personales
Imagen | Killian Sanchez

Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón

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