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fiscalidad

Los distintos tipos de tributos: impuestos, contribuciones y tasas

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Todos pagamos tributos, incluso aquellos que no alcanzan el mínimo para tener que hacer la declaración a hacienda. Cuando somos pequeños y compramos cromos pagamos el IVA, cuando nos formamos tenemos que pagar tasas por la expedición de los títulos, cuando trabajamos y ganamos el IRPF. En esta entrada vamos a hablar sobre los distintos tipos de tributos que pagamos.

Un tributo no está definido por ley, aunque los distintos tipos de tributos (impuestos, tasas y contribuciones) si lo están definidas. No obstante podemos definir un tributo como prestaciones (algo que damos) patrimoniales (porque disminuyen nuestro patrimonio) obligatorias que debemos hacer a las entidades públicas. Los tributos surgen de la necesidad de financiar a las administraciones públicas, aunque en ocasiones también se persiguen otros fines. Con excepciones los tributos se pagan mediante prestaciones monetarias. Los tributos se pueden agrupar en tres categorías: impuestos, contribuciones y tasas.

Una figura importante antes de explicar lo que es un tributo es el hecho imponible. El hecho imponible es aquello (el hecho jurídico) que nos obliga a el pago del tributo según la normativa legal vigente. Por ejemplo para el IRPF será la obtención de renta o para el Impuesto de Bienes Inmuebles la posesión de un bien inmueble.

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La Ley General Tributaria dice que los impuestos son tributos exigidos sin contraprestación cuyo hecho imponible está constituido por negocios, actos o hechos de naturaleza jurídica o económica que ponen de manifiesto la capacidad contributiva del sujeto pasivo como consecuencia de la posesión de un patrimonio, la circulación de bienes o la adquisición o gasto de la renta. Lo que viene a decir que los impuestos son pagos que hacemos porque demostramos que somos capaces de hacer el pago y financiar la administración pública.

La ley además define que no hay derecho a contraprestación, por lo que no podemos exigir nada (un bien o un servicio) a cambio de pagar impuestos. Por tanto no se tiene derecho a circular por una carretera, que nuestros hijos vayan a un colegio o utilizar el servicio de urgencias por pagar impuestos. La financiación de la administración y los servicios que presta son completamente independientes.

Los impuestos se pueden clasificar en directos (como el IRPF) e indirectos (como el IVA), en personales (porque el contribuyente paga por su capacidad global) y reales (el contribuyente paga por un hecho que demuestra su capacidad), en objetivos (no tienen en cuenta la capacidad del contribuyente) y subjetivos (la tienen en cuenta) y por último se pueden clasificar en periódicos (se pagan más de una vez en el tiempo) y en instantáneos (se pagan una vez por unos hechos).

El siguiente tipo de tributos son las contribuciones especiales. Según la ley general tributaria se trata de aquellos tributos cuyo hecho imponible consiste en la obtención por el sujeto pasivo de un beneficio o un aumento de valor de sus bienes por la realización de obras públicas o el establecimiento o ampliación de servicios públicos. Es decir, se trata de tributos (pagos a la administración) que hacemos porque hemos recibido una contraprestación, siendo esta la mayor diferencia que hay con los impuestos. Por ejemplo si se construye una obra pública como pueda ser una parada de metro que revalorice un terreno. Este tipo de contribuciones no ha de ser superior al coste del establecimiento o ampliación del servicio. Asimismo los ingresos recaudados han de dedicarse a sufragar los gastos de la obra o servicio que han hecho exigir la obra.

Por último tenemos las tasas, que la la semana pasada comentamos en mayor detalle son tributos que pagamos porque utilizamos para nuestro beneficio privado un bien público, porque la administración nos da un servicio o porque se realicen actividades en régimen de derecho público. También están los precios públicos, pero estos no son tributos ya que no obligatorios, sino que se trata de un pago por un bien o servicio prestado por la administración pública en el que también incurre el sector privado.

El estudio de los tributos no sólo es importante para aquellos interesados en sus finanzas personales, sino que también sirve para entender muchas de las decisiones que se toman desde el ente público ya que su fnanciación depende casi exclusivamente de lo que recauda con los tributos. Además entender el tipo de tributo que estamos pagando nos ayuda a la hora de saber el porqué se nos está cobrando y cuanto debe ser el pago.

Imagen | Paul Keleher, Flickr
En Actibva | Cómo cumplir con Hacienda sin pisar por sus oficinas, Preparar la declaración de la renta

Javier Navarro, editor de El Blog Salmón

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