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Las reformas fiscales que se están planteando en el IRPF, tanto en la Ley de Presupuestos Generales del 2010 como en el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible tienen algunas particularidades importantes en relación con los sistemas de deducciones en el IRPF:
- Reducen sustancialmente todas las deducciones por vivienda habitual.
- Equiparan las deducciones en vivienda por alquiler y por propiedad.
- Presentan carácter regresivo, siendo menor la cantidad a deducir para bases imponibles más altas.
- Generan concentración de deducciones con las bases imponibles más bajas.
Esta concentración de deducciones genera que sea imposible materialmente llevar a cabo todas las deducciones previstas, dado que aunque se tenga derecho a las mismas, no va a existir cuota suficiente para aplicarlas todas.
Este efecto de concentración siempre ha existido, pero a efectos prácticos crear un sistema regresivo de deducciones en vivienda, perjudica por igual a las rentas medias, entendiendo por rentas medias a las bases imponibles comprendidas entre 12.000 y 24.000 euros anuales. No obstante, veamos el efecto de la modificación de la deducción por vivienda habitual.
Cálculo de la base imponible y la base liquidable
La base imponible se calcula como la suma de todos los ingresos computables menos los gastos deducibles, de tal manera que el total de ingresos que tiene una persona se integran dentro de dicha base imponible.
Para que nos hagamos una idea, una persona con unos ingresos por trabajo de 1.500 euros brutos mensuales en 12 pagas, tiene una base imponible de unos 14.200 euros. Esta cifra es la que se toma como base para aplicar las deducciones a las que tenga derecho, pero a efectos tributarios, la base efectiva de declaración, se obtiene restando a la base imponible, el mínimo personal y familiar.
Suponiendo que este contribuyente es soltero y no tiene cargas familiares de ningún tipo, su base imponible efectiva será de 9.049 euros, cantidad que obtenemos de restar a la base imponible, el mínimo personal de 5.151 euros como cantidad exenta de tributación.
El impuesto sobre la renta que se paga de manera efectiva es el 24% de la base imponible efectiva. Continuando con el ejemplo; 9.049 euros * 24%= 2.171,76 euros como cantidad a pagar en concepto de IRPF. Sobre esta cantidad líquida a pagar, se procede a aplicar el total de deducciones a las que el contribuyente tenga derecho, pero tomando como base de cálculo la base imponible de 14.200 euros.
Efectos de la regresividad de deducciones
La ley de economía sostenible disminuye a la mitad el porcentaje de deducción por vivienda habitual, pasando al 7,5% sobre las cantidades pagadas, con el máximo de base de deducción de 9.015 euros. Esta modificación aplica de entrada una reducción a la mitad de las deducciones por vivienda en el
IRPF.
Imaginemos que el contribuyente anterior tenía unos pagos por hipoteca de 500 euros mensuales. Hasta ahora, su base de deducción era de 6.000 euros, pudiendo deducirse en el IRPF 900 euros. Esta deducción disminuye su cuota fiscal desde 2.171 euros a 1.271 euros anuales.
Con la reforma planteada, se aumenta la base de deducción a 9.040 euros, pero el máximo deducible es de 678 euros, correspondiendo con el 7,5% de la base de deducción. Para el ejemplo descrito, este contribuyente sólo podrá deducirse 450 euros, con lo que su cuota efectiva a pagar pasa a 2.171 – 450 = 1.721 euros anuales.
Si a esta modificación le sumamos la desaparición de la deducción por los 400 euros junto con los cambios de tributación en los rendimientos del ahorro, es obvio que los máximos perjudicados por estas modificaciones son las rentas más bajas, dado que el esfuerzo fiscal es mayor para rentas bajas que altas.
En El Blog Salmón | ¿Cómo se calcula la declaración de la renta o IRPF?
En Actibva | Declaración de la renta 2009: cómo disminuir la factura fiscal
Imagen | Marfis75
Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Comentarios
Uhm, interesante, cuestión a mirar con lupa desde luego, me afecta.