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Las cifras disponibles para el primer semestre, tanto a nivel de cuentas nacionales como de indicadores parciales más recientes, dan cuenta de un rápido crecimiento de la demanda interna, especialmente en Argentina, Brasil, Chile y Perú y con aumentos más moderados en Colombia y México. En todos estos países hemos visto aumentos mayores a los anticipados, especialmente en lo que respecta a inversión y consumo de bienes durables, que a su vez se han traducido en aumentos de dos dígitos en las importaciones.
Esta reactivación responde en parte a la recuperación de la confianza, pero también es una respuesta a los fuertes estímulos monetarios y fiscales aplicados por estos países desde comienzos de 2009. Factores como las bajas en las primas de riesgo a nivel internacional y los elevados precios de materias primas han contribuido a dar sustento a este proceso.
Como estos últimos en alguna medida están reflejando temores sobre el abastecimiento futuro en un contexto de rápido crecimiento de los gigantes asiáticos, se ha desatado una carrera global por exploración y desarrollo de recursos naturales y la región está recibiendo elevados flujos de
IED asociados a proyectos mineros y de energía, especialmente en países como Brasil, Chile, Colombia y Perú que han mostrado una mayor receptividad a estos flujos.
Resumen de los principales rasgos económicos observados
Las principales economías de América Latina aceleran su crecimiento más allá de lo esperado.
Revisamos previsión de crecimiento de la región en su conjunto desde 4,6% a 5,2% en 2010. La demanda interna es el motor de la recuperación, apoyada por la recuperación de la confianza, políticas fiscales y monetarias todavía expansivas, y sostenida por altos precios de materias primas. El impulso de crecimiento continúa en 2011 y 2012, cuando la región crece a un ritmo del orden de 4,5% anual, cercano a su potencial.
Los bancos centrales están reaccionando con prontitud para prevenir posibles brotes inflacionarios, pero enfrentan una difícil tarea por la asimetría con el ciclo de los países desarrollados. El contagio de las turbulencias europeas fue limitado y transitorio. Hoy las primas de riesgo, precios de materias primas y precios de acciones se encuentran a niveles iguales o mejores que a inicios de año.
La región está recibiendo fuertes flujos de capital, con un peso fuerte de la IED que llega atraída por mejor clima de receptividad y altos precios de materias primas. Presiones apreciatorias de las monedas están forzando a los bancos centrales a intervenir y podrían eventualmente complicar la tarea de prevenir alzas de la inflación. A mediano plazo esto podría llevar a revisar el aporte de las políticas fiscales.
El diseño de políticas económicas se ve complicado además porque aún no se disipan los riesgos de un aumento de la aversión al riesgo global, lo que podría significar una amenaza importante a la recuperación de la región.
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Información extraida de BBVA Research