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Situación Extremadura: previsiones para el 2010

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Como en el resto de economías, en España se ha moderado significativamente el ritmo de contracción de la actividad económica. En el conjunto de 2009 experimentó un retroceso en su PIB del 3,6%, similar al que se registrará en la UEM. Pero Extremadura ha logrado experimentar, hasta la fecha, una corrección más suave del crecimiento, con una caída del PIB del -2%, e incluso con una tasa de crecimiento intertrimestral del +0,4% en el último trimestre, por lo que en términos técnicos habría salido ya de la recesión.

Pese a la existencia de elementos que lastran el crecimiento español diferencialmente frente a Europa (particularmente el mayor proceso de desapalancamiento y el ajuste del sector inmobiliario), lo cierto es que la economía española ha podido acotar la fase más aguda de la recesión y evitar que su caída fuera superior a la europea debido a dos razones.

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Por una parte, la economía española ha sido más incisiva en la utilización de la política fiscal con fines contracíclicos. Por otra parte, el sector exterior ha jugado un papel esencial para moderar el grado de caída del PIB, de manera que el positivo comportamiento de las exportaciones netas ha contribuido notablemente a compensar parte de la caída en la demanda interna.

El impacto de estas medidas, pero especialmente las referentes a la política fiscal (dada la relevancia menor del sector exterior), parece haberse notado especialmente en Extremadura. La contracción del empleo de los últimos dos trimestres ha sido algo menor que en el conjunto de España, pese a que los desequilibrios de la economía española se observan, en mayor medida, en la extremeña, en donde la tasa de paro se encuentra claramente por encima de la media nacional.

Los ajustes en curso de la economía extremeña y su especialización productiva condicionan la recuperación


A pesar de la moderación que se ha producido en el ritmo de contracción económica, existen pocos elementos que permitan prever que en 2010 pueda entrarse en un periodo de sólida recuperación.

Las razones detrás de estas perspectivas son varias. El proceso de desapalancamiento del sector privado y de reducción de las necesidades de financiación de la economía española ha continuado ganando en intensidad a lo largo de 2009 y se extenderá a
2010, singularmente protagonizado por los hogares, como refleja el intenso aumento de la tasa de ahorro y, de una forma recíproca, la caída del consumo.

Además, la disminución en la riqueza financiera e inmobiliaria, la mayor incertidumbre en el mercado de trabajo y las menores perspectivas de crecimiento futuro de los ingresos harán que la tasa de ahorro en 2010 se mantenga en niveles muy elevados impidiendo una recuperación sólida del consumo a corto plazo.

El segundo factor que condiciona las perspectivas de crecimiento es el proceso de redimensionamiento del sector inmobiliario que continuará en 2010. La actividad del sector se encuentra limitada por el exceso de oferta, que, sin embargo, ya sólo a comienzos de 2010 ha empezado a reducirse. La mejora en la accesibilidad de las familias a la compra de vivienda, derivada de unos tipos de interés bajos en comparación histórica y de previsibles caídas en los precios de la vivienda, podría dinamizar la demanda en 2010 y acortar el proceso de ajuste pendiente.

Finalmente, la recuperación se ve lastrada por un mercado laboral que muestra un alto nivel de desempleo estructural. Previsiblemente la destrucción de empleo irá reduciéndose paulatinamente a lo largo de 2010, pero el crecimiento de la actividad a finales del próximo año será insuficiente para crear empleo de forma sostenida.

Aunque estos factores impactan también sobre la economía extremeña, sólo el relativo al desempleo estructural tiene una relevancia diferencial negativa en Extremadura, y por el contrario, factores como el menor nivel de endeudamiento relativo de las familias suponen un soporte respecto al resto de España.

No obstante, Extremadura parte en una posición de relativa desventaja para aprovechar algunas de las fuentes de crecimiento de esta recuperación, toda vez que ésta debería llegar por el sector exterior, tanto por la mayor demanda de las economías emergentes como por una especialización de productos distinta a la que disfruta la economía extremeña.

Rafael Doménech Vilariño y Miguel Cardoso Lecourtois

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Información extraida del Servicio de Estudios de BBVA

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