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Los riesgos a medio plazo derivados de situaciones fiscales insostenibles en otras regiones desarrolladas posiblemente se estén subestimando. Como podrá verse en la Sección 4, los planes de consolidación de Europa están en una fase de implementación generalizada. Uno de los factores positivos es que el ajuste planificado está siendo rápido y se inclina hacia la reducción del gasto, lo que mejorará la confianza y prácticamente compensará los efectos negativos sobre el crecimiento de la reducción de la demanda pública.
Otras economías avanzadas, como la estadounidense, en las que los estímulos fiscales han sido sustanciales y cuyos niveles de endeudamiento crecieron a igual ritmo que el europeo, se muestran relativamente lentas en hacer frente a la obligación de reducir sus déficits o, al menos, estabilizar sus niveles de su deuda. Existe un riesgo a medio plazo que se está subestimando, ya que la experiencia demuestra que los efectos de una política fiscal laxa sobre los tipos de interés son altamente no lineales, existieno el riesgo de un súbito incremento de los tipos a largo plazo y de un desplazamiento del gasto privado, exactamente el efecto opuesto que pretenden los paquetes de estímulos fiscales.
Aunque se han reducido los riesgos, las posibilidades de un retroceso como consecuencia de la reanudación de las tensiones siguen siendo significativas. Los riesgos financieros, derivados de los problemas de la deuda soberana, formaron un círculo vicioso que acabó aumentando el riesgo de mercado y absorbiendo la liquidez, en especial en Europa.
No obstante, el fuerte aumento de las tensiones financieras del segundo trimestre está empezando a mermar (véase el Gráfico de cabecera). La publicación de los resultados de las pruebas de solvencia a bancos europeos (stress tests) ha tenido el efecto positivo de bajar las tensiones, aunque se ha observado una clara diferenciación entre países.
En particular, pueden obrar como un potente impulso para disipar la incertidumbre sobre el sistema financiero español, pues la implementación de las pruebas ha sido rigurosa y sus resultados, muy informativos, parecen creíbles. A pesar de ello, los riesgos para Europa y para la economía global procedentes de los mercados financieros siguen siendo sin duda el principal motivo de preocupación.
El incremento de la incertidumbre llevará a la Fed y al BCE a retrasar la retirada de los estímulos monetarios. Por contraposición, en gran parte de Asia y en América Latina ya ha comenzado el alza de tipos de interés. Las tensiones financieras de Europa y la incertidumbre con respecto al ritmo de recuperación de EE.UU. obligarán a los bancos centrales de ambas regiones a retrasar sus primeros aumentos de tipos de interés, manteniendo así tipos de referencia muy bajos durante un período de tiempo prolongado.
Las presiones inflacionistas en ambas regiones seguirán controladas, lo que les permitirá mantener políticas monetarias flexibles. No obstante, una recuperación más rápida en EE.UU. llevará a que la retirada del estímulo monetario se inicie antes que en Europa, y ambos factores pesarán sobre la evolución del euro. Por otra parte, en las economías emergentes ya han comenzado las alzas de tipos de referencia, tras la pausa (en especial en Asia) provocada por la crisis de la deuda europea.
Esto contribuirá a reducir las presiones inflacionarias en Asia —donde habían comenzado a dispararse— e impedirá que se produzcan posibles presiones en Sudamérica más avanzado el año. Una importante excepción es el Banco de México, que posiblemente mantenga sin cambios los tipos de interés hasta el segundo trimestre de 2011.
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Información extraida de BBVA Research