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Durante la expansión anterior a 2008, la economía española reorientó una parte significativa de sus factores productivos hacia sectores productores de bienes no comercializables (principalmente, inversión residencial) y experimentó un crecimiento de su demanda interna muy superior al de la oferta agregada, que se satisfizo mediante importaciones.
La crisis económica ha dado lugar a un proceso de ajuste rápido e intenso de los desequilibrios acumulados. Dado que una parte del ajuste del sector de construcción residencial es de carácter permanente, las ramas de actividad menos relacionadas con él, y cuya evolución futura esté principalmente determinada por factores externos o nuevas demandas, exhibirán un comportamiento más favorable a corto y medio plazo.
Sin embargo, cambiar la composición sectorial creando empleo suficiente como para reducir rápidamente el desempleo y, al mismo tiempo, aumentar la productividad relativa del trabajo sería un hecho sin precedentes en nuestra historia reciente.
Dada la magnitud de este reto, el cambio en el patrón de crecimiento exige acelerar la implementación de medidas de política económica. La introducción de reformas en el mercado de trabajo, que reduzcan la temporalidad y mejoren el sistema de negociación colectiva, las mejoras en la regulación de los mercados de productos, que permitan un aumento de la competencia entre empresas y un incremento de su competitividad exterior.
Una solución urgente y definitiva del proceso de reestructuración del sector financiero español son medidas que proporcionarían incentivos a las empresas para crecer en nuevos mercados, mejorar sus niveles de eficiencia y crear empleo más productivo y estable.
Rafael Doménech – Juan Ramón García
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Información extraida del Servicio de Estudios BBVA
Imagen | Visualpanic
Comentarios
Pero ¿por qué no se afronta la reforma financiera de una vez?