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En España, después de haber cerrado el primer semestre del año en positivo, la economía afrontaba la posibilidad de volver a registrar tasas de crecimiento intertrimestral negativas. Dichas expectativas se fundamentaban en cuatro elementos que condicionaban el momento coyuntural de la economía:
- la persistencia de la incertidumbre y de la volatilidad en los mercados financieros,
- el debilitamiento previsto de las exportaciones ante el agotamiento de impulsos fiscales en Europa,
- la esperada aceleración del proceso de consolidación fiscal en España desde finales de 2T10 y
- la debilidad de la demanda doméstica privada como consecuencia de los procesos de ajuste en marcha.
Si bien estos elementos continúan presentes,
se ha producido una mejoría de las expectativas que permite afirmar que el crecimiento durante el tercer trimestre del año habría estado
en un PIB cercano al 0%. En primer lugar, aunque continúan existiendo incertidumbres en los mercados financieros, se ha observado una clara
diferenciación positiva de los activos españoles respecto a los de otros países europeos y una suavización de las tensiones de liquidez, lo que, dadas las necesidades de financiación de la economía española y su dependencia de los mercados de capital extranjero, supone una menor presión negativa sobre el crecimiento previsto a comienzos del 3T10.
Evolución macroeconómica española
En segundo lugar, la economía europea, principal motor de las exportaciones españolas, ha registrado una recuperación mayor de la esperada. En tercer lugar,
la consolidación fiscal podría estar teniendo un impacto negativo menor al que se hubiera producido en caso de no haberse visto acompañada de acciones como la reforma laboral o la reestructuración del sistema financiero.
Finalmente, a pesar de la debilidad de algunos de sus fundamentales, la demanda interna tuvo un comportamiento bastante positivo durante el primer semestre, por encima de lo que puede explicarse por la anticipación de las decisiones de gasto como consecuencia del aumento del IVA a partir de julio. Esta evidencia es consistente con la visión de BBVA Research sobre los efectos que se esperaban de la consolidación fiscal, tal y como se presentó en nuestra revista de junio.
En todo caso, a corto plazo la economía continúa estancada, con tasas de crecimiento insuficientes para generar empleo, y se mantienen las dudas respecto a la sostenibilidad de algunos de los factores que han estado detrás del mejor desempeño de la economía durante los últimos meses. En particular, por el lado externo, la incertidumbre en los mercados financieros es todavía elevada mientras que la recuperación en Europa podría verse afectada negativamente por diversos factores tales como la apreciación del euro, la consolidación fiscal o la lentitud del proceso de reestructuración de algunas entidades financieras.
A nivel doméstico, el aumento de la demanda interna durante la primera mitad del año puede explicarse, en su mayoría, por factores transitorios tales como un menor ahorro precautorio, en un contexto de menor incertidumbre, y un adelantamiento de las compras provocado por la implementación de algunas medidas de consolidación fiscal (por ejemplo, el aumento del IVA, la finalización del Plan 2000E y la eliminación de la deducción por compra de vivienda a comienzos de 2011).
Adicionalmente, la necesidad de continuar con el proceso de consolidación fiscal de manera rigurosa por parte de todas las AA.PP. supondrá que la contribución del gasto público al crecimiento sea negativa, lo que unido a los ajustes en marcha de la economía española harán que, aunque positivo, el crecimiento se mantenga todavía débil durante 2011.
Previsiones para la economía española
Hacia delante,
la economía española enfrenta todavía riesgos importantes y es necesario mantener el sentimiento de urgencia con el que se acogieron varias de las reformas implementadas durante el verano. En particular, es preciso afianzar y avanzar en el proceso de reestructuración de una parte acotada del sistema financiero español acelerando, en lo posible, su transformación y redimensionamiento, y asegurando la adopción de niveles de capitalización consistentes con las tendencias que marca la nueva regulación bancaria a nivel mundial.
Asimismo, las AA.PP. necesitan continuar garantizando que los objetivos de déficit fiscal son una prioridad. La buena marcha de los ingresos públicos augura que el Estado cumplirá con su compromiso de alcanzar un déficit del 5,9% del PIB a fin de año y que éste se podría lograr incluso con cierta holgura.
En caso de ser así, cualquier mejora debería ser utilizada de cara a garantizar el cumplimiento del objetivo de 2011 y en ningún caso para relajar el gasto. El proceso de consolidación fiscal requiere también una importante participación de las CC.AA. y de los gobiernos locales, que debe ir acompañado de reglas más eficientes que garanticen la estabilidad presupuestaria en los diferentes niveles de gobierno, y de más y mejor información sobre la ejecución presupuestaria a la opinión pública, en general, y a los mercados, en particular.
En ausencia de esta política proactiva de mayor información y transparencia por parte de todas las AA.PP., y no sólo por el Estado, las incertidumbres respecto a la calidad de las finanzas del conjunto de AA.PP. podrían continuar, manteniendo innecesariamente las tensiones de los mercados financieros sobre una parte de la deuda pública española.
En otras palabras, la rigurosidad en el ajuste fiscal es una condición necesaria pero no suficiente: los mercados también exigen una información puntual y abundante de la ejecución presupuestaria, que muestre claramente que la consolidación fiscal avanza al ritmo previsto y que los objetivos anuales de estabilidad presupuestaria se alcanzarán satisfactoriamente. En estas circunstancias, los gobiernos regionales tienen que hacer de la necesidad virtud.
Las incertidumbres sobre la reforma laboral
Finalmente, aunque la
reforma del mercado laboral supone un avance relevante, la
incertidumbre sobre su desarrollo e implementación sigue siendo elevada, por lo que es difícil valorar todavía su potencial impacto sobre la tasa de paro y sobre el crecimiento de la economía. El Gobierno tiene ante sí la oportunidad de mejorar estas expectativas y acelerar la recuperación disminuyendo la incertidumbre de empresas y familias, persiguiendo una implementación ambiciosa de esta reforma y realizando una activa campaña de información sobre los beneficios de la misma.
Asimismo, esta medida tiene que ser complementada con otras que continúen diferenciando a España respecto a otros países. Las reformas deben ayudar a permitir un proceso ordenado de desapalancamiento de familias y empresas, al mismo tiempo que garanticen la sostenibilidad de las finanzas públicas a medio plazo, mejoren la regulación de los mercados de bienes y servicios, potencien un sistema impositivo más eficiente, reduzcan las necesidades de financiación de la economía y promuevan una población activa mejor cualificada.
Avanzar en estas medidas estructurales y afianzarlas resultará crucial para crear un entorno más favorable a la inversión de las empresas, a la financiación exterior y a la creación de empleo, acelerando la salida de la crisis de la economía española hacia un potencial de crecimiento mayor.
Comentarios
Bueno, sobre la transparencia de las AAPP podemos escribir rios de tinta en todos los sentidos