
Ya están en macha los preparativos para la reunión de los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos central del Grupo de los 20 (G20) que tendrá lugar el 14 de marzo para preparar la cumbre de Jefes de Estado del 2 de abril en Londres. Existe un consenso por lo menos en teoría de que la crisis mundial requiere una respuesta coordinada y cimentada sobre la base más amplia posible: el G20, que representa cerca de dos tercios de la población mundial, el 80% del comercio y el 90% del PIB mundial, se adapta a este requisito.
El G20 se fundó hace casi una década pero sus actividades pasaron desapercibidas para los medios de comunicación hasta el año pasado. Sin embargo, la crisis económica ha hecho que haya llegado su momento como organización. La medida exacta en la que la crisis actual ha dispersado el poder se hizo evidente en la reunión de Roma del G7 El pasado fin de semana. Hasta hace apenas unos años el G7 era uno de los foros económicos internacionales más poderosos, pero la reunión de la pasada semana no pareció más que el preludio a la cumbre del G20. La constante llamada a estar en guardia frente al proteccionismo y los elogios al plan de China para impulsar el consumo doméstico fueron bienvenidos del mismo modo que la comunicación de que el debate se había centrado en preparar el marco para un “nuevo Brenton Woods’. Sin embargo esto sólo supone reiterar mensajes antiguos, ya que la cumbre de Roma no pudo impugnar los fallos del G7 para ofrecer una respuesta más coordinada a la crisis o hacer frente al cuasi proteccionismo que amenaza con filtrarse en el sistema de comercio internacional – a menudo procedente de los países industrializados que condenan esta práctica.
Una de las prioridades de la cumbre de Londres será revisar los progresos del plan elaborado en la cumbre del G20 en Washington el pasado noviembre. En colaboración con el Fondo Monetario Internacional y el Foro de Estabilidad Financiera el plan de actuación requiere que se hayan tomado medidas sobre determinados aspectos clave como el fortalecimiento, transparencia, regímenes regulatorios, reforzamiento de la cooperación internacional y reforma de las instituciones financieras internacionales para el 31 de marzo de 2009. En función de estos informes, la cumbre de Londres tratará de alcanzar un acuerdo sobre acciones coordinadas que permitan reavivar la economía global y la reforma financiera y las instituciones de financiación internacional. Es una agenda muy ambiciosa y el tiempo es corto. Simplemente fortalecer la transparencia, por ejemplo, requerirá mucha más uniformidad en las prácticas contables. Pero que un gran número de países apruebe e implemente las nuevas prácticas no es algo que se vaya a conseguir rápidamente.
Además, el gobierno británico está decidido a ir más allá de los mandatos de la cumbre de Washington en cuanto a la crisis financiera. El evento londinense está adquiriendo mucha más relevancia en términos de referencia y se está promocionando como el evento para ‘estabilidad, empleo y crecimiento’. El gobierno británico insisten en que “estas conversaciones mundiales deben ir más allá de cómo las economías avanzadas y emergentes trabajarán juntas para estabilizar la economía global. Los planes de recuperación no pueden ejecutarse a expensas del medio ambiente o de los países pobres. La forma en la que gestionemos la prosperidad global en el futuro debe tener en cuenta progresar constantemente en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que prevé una reducción del crecimiento basado en el carbón y asegurar la seguridad climática al tiempo que se protege a los más pobres… nuestros líderes deben empezar el proceso de establecer una visión a largo plazo para la gestión de la economía mundial en la era global”. El Secretario de Asuntos Exteriores británico, David Miliband, sugiere que la compre aborde tanto las consecuencias inmediatas de la crisis del crédito como lo que él denomina ‘crisis de recursos’ que afronta la economía mundial.
Nota: información elaborada por el Servicio de Estudios de BBVA.


Comentarios
Vamos, que Londres como siempre quiere tener su cota de protagonismo extra.