El efecto sobre varios paÃses europeos de la disputa por el gas entre Ucrania y Rusia resalta la importancia de asegurar el suministro y, una vez más, cuestiona la fiabilidad de Rusia como suministrador apropiado.
La Unión Europea importa de rusia un cuarto del gas que consumo. Produce otro cuarto e importa el resto de Noruega (cerca del 15%), Argelia (15%), Libia, Qatar, Nigeria y Asia central. En el cómputo global, la dependencia europea del gas ruso no es dramática, pero hay grandes diferencias entre sus miembros. Mientras por ejemplo España no importa gas ruso, este cubre casi el 100% de las necesidades gasÃsticas de Polonia, Estonia, Letonia, Lituana y Finlandia.
Actualmente el 80% de las exportaciones de gas ruso se hace a través de Ucrania y la pasada semana el flujo de gas a través del paÃs descendió un 60%, algo sin precedentes. Mientras ambos paÃses continúan culpándose mutuamente por los cortes en el suministro (Ucrania reclama que Rusia ha dejado de suministrar gas, mientras que Rusia acusa a Ucrania de desviar el gas y de cortar sus gaseoductos hacia la UE), un número cada vez mayor de paÃses europeos sufren las consecuencias. Los gobiernos de Europa del este han declarado el estado de emergencia y han ordenado el cierre de las fábricas. Cientos de miles de personas de Europa del Este están tratando de superar una ola de frÃo polar sin ningún sistema de calefacción en sus casas o en otros edificios.
Los expertos reconocen que gracias a la intermediación de la Unión Europea la actual disputa podrÃa resolverse pronto. Rusia es el mayor interesado en zanjar el asunto y retomar las exportaciones a Europa (su mercado más lucrativo) para restaurar su credibilidad como un suministrador fiable. A lo largo de los últimos años Rusia ha intentado subir los precios que pagan por el gas la mayorÃa de antiguos estados soviéticos en el ámbito “europeo” y Ucrania ha sido tradicionalmente el más reacio a aceptar esos aumentos. Ahora la economÃa global y la crisis financiera (que está azotando especialmente a Rusia), junto con la caÃda de los precios del petróleo y los problemas de liquidez de su monopolio de gasista (Gazprom) han exacerbado las necesidades de ingresos extraordinarios por parte de Rusia. Pero aunque el paÃs esté necesitado de un incremento de precios por parte de Ucrania para equilibrar sus cuentas, probablemente también estará dispuesto a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo pronto. Por otra parte, la cantidad de inventarios de gas y la caÃda del precio del gas natural hacen que los incentivos para alcanzar un acuerdo a corto plazo no sean muy altos para Ucrania. De todas, Ucrania tampoco querrá dar a Rusia y la UE ninguna excusa para construir nuevos oleoductos que eviten su territorio.
El oleoducto de Nabucco, uno de los proyectos bandera de la UE, espera suministrar gas del Caspio a Viena desde Georgia e Irán vÃa TurquÃa, Bulgaria, RumanÃa y HungrÃa. Existen continuas dudas del sector privado sobre la financiación del proyecto (su coste inicial excede los 10.000 millones de dólares y hay serias incertidumbres respecto a la disponibilidad real de gas para llenar los conductos antes de 2020). Mientras la guerra entre Georgia y Rusia en agosto de 2008 contribuyó a aumentar el ya incierto futuro de Nabucco, los recientes cortes en el suministro pueden servir para convencer a los gobiernos de la UE de la necesidad de financiarlo para mandar un claro mensaje polÃtico a Rusia.
Pero Rusia también tiene cartas que jugar y cuenta con dos grandes proyectos sobre la mesa. El proyecto Nord Stream (Corriente Norte traducido al castellano), que comenzó en 2006 (se trata de una asociación entre Gazprom y las alemanas E.ON y BASF), planea construir un oleoducto que una directamente Rusia con Alemania del Norte a través del Báltido. El proyecto cuenta con la aprobación de la UE, pero ha suscitado criticas internacionales, especialmente de Polonia, Suecia y los paÃses bálticos relacionados con cuestiones de seguridad y medio ambiente. Por otra parte, el proyecto South Stream (Corriente Sur traducido al castellano), creado en 2007 por la italiana ENI y la rusa Gazprom, llevarÃa el gas ruso bajo el Mar Negro a Italia y Austria a través de Bulgaria, Grecia, Serbia y Croacia. Se le considera un rival para Nabucco y algunos expertos incluso aseguran que sólo se trata de un proyecto polÃtico para expandir la presencia rusa en la región.
Nota: Información proporcionada por el Servicio de Estudios de BBVA
Foto gazprom


Comentarios
Un análisis muy completo de la situación y de los intereses financieros a cada lado.