Magazine

Anunciate aquí
estudios-bbva

Inversión no residencial: desciende, pero resiste

2 comentarios

inversion no residencial
La última víctima de la desaceleración económica es la inversión no residencial. La variable exhibió desde el primer trimestre de 2008 una tendencia bajista y experimentó un descenso interanual (a/a) del 5,2% en el cuarto trimestre de 2008 por vez primera desde el primer trimestre de 2003. Con una demanda erosionada, un acceso restringido a los créditos y una perspectiva económica poco halagüeña, las empresas están adoptando estrategias conservadoras con la esperanza de aguantar la recesión.

La inversión no residencial ha probado ser un impulsor importante del crecimiento económico al apuntarse en torno al 12% del PIB. Consecuentemente, su reciente descenso es preocupante porque podría hacer caer el PIB incluso cuando el consumo comienza a recuperarse. Al examinar las tendencias de sus componentes, resulta evidente que existen otros riegos además de la inversión no residencial. Por tanto, la pregunta que persiste es cuándo y cómo se recuperará este tipo de inversión.

Anunciate aquí

Tomando la delantera

La inversión no residencial (la inversión privada en equipos y software y estructuras) viene jugando un papel cada vez más importante con el paso de los años en el crecimiento económico. La cuota del PIB correspondiente a los componentes se multiplicó prácticamente por dos entre 1967 y 2008, un salto del 6,7% al 12,1%. El periodo de crecimiento más intenso se produjo entre 1992 y 2000 donde la cuota de PIB se disparó del 7,9% al tope histórico del 12,6%. Los principales impulsores del crecimiento fueron los componentes de equipos y software, que año tras año mostraron ser cada vez más relevantes para la inversión no residencial y el PIB.

En 1967, los equipos y el software se subordinaron a las estructuras y dieron cuenta de tan sólo el 45,5% de la inversión privada y del 3,0% del PIB. Posteriormente, gracias a grandes adelantos tecnológicos, los componentes dieron un giro radical en 1986 cuando los equipos y el software emergieron como los impulsores del gasto de capital, y finalmente comenzaron a ver su auge en 1992. En 2008, el componente representó hasta el 74,5% de la inversión no residencial y el 9,0% del PIB.

Es interesante señalar que el boom en equipos y software no se repartió entre sus componentes, sino que se concentró en los equipos de procesamiento de la información. Los equipos industriales, de transporte y otros (donde se incluyen mobiliario y guarniciones, además de maquinaria agrícola, minera, para la construcción y para el sector de los servicios) han contribuido sistemáticamente con un 1-2% del PIB desde hace cuarenta años, mientras que los equipos de procesamiento de la información (donde se incluyen ordenadores, software, equipos de comunicaciones y otros) progresaron al alza hasta suponer un pico del 6% del PIB en 2006 y un 5,6% en 2008.

Los años 90 fueron un periodo de creciente avance tecnológico, en particular, en lo que respecta a las tecnologías de la información. El principal catalizador resultó ser un avance significativo en semiconductores que desembocó en el desarrollo de la producción de productos de alta tecnología, junto con un declive importante de los precios. Los efectos acarrearon un repentino aumento de las entradas dirigidas a TI. 1 El resultado fue que los equipos y software experimentaron un periodo de fuerte desarrollo sostenido.

A pesar de que a partir de la Segunda Guerra Mundial, el gasto de capital representó un impulso importante para el crecimiento, la inversión desde 1995 hasta 2000 contribuyó significativamente al crecimiento económico con al menos un punto porcentual cada año, donde la mitad de éste provenía únicamente de la inversión en equipos de procesamiento de la información.

Una vez se hubo recuperado la economía de la explosión de la burbuja “punto-com”, la inversión no residencial mostró un crecimiento sostenido durante todo 2007, sin embargo, a menor velocidad. El desarrollo tecnológico continuó avanzando, lo cual acarreó más inversión, pero no había nada para potenciar un boom como aquel de la década de los 90.

Las tendencias recientes indican riesgos a corto plazo

Es preciso aunar muchos factores para que se recupere la inversión privada, pero las tendencias de muchos indicadores de alta frecuencia señalan que el debilitamiento de la economía podría acarrear un impacto incluso más desfavorable. El primer paso sería avivar la demanda, la cual ha venido sufriendo dentro y fuera de las fronteras según refleja la marcada caída de las importaciones, exportaciones y nuevos pedidos de bienes de capital.

Esta ausencia de demanda afecta negativamente a las empresas de todos los sectores. Los beneficios corporativos cayeron un 21,5% interanual en el cuarto trimestre de 2008, el mayor descenso desde que se creó el índice en 1960, por otra parte, el índice de quiebras está en aumento. A su vez, las precarias condiciones empresariales están inhibiendo el gasto de capital.

Se podría lograr una renovación de la demanda si se estabiliza el mercado de trabajo. Un mercado de trabajo sólido infunde confianza en los consumidores y favorece el gasto, lo que a su vez sirve de catalizador para el crecimiento de las empresas y para la inversión. Este efecto se puede ver en la estrecha correlación existente entre las tendencias históricas de las plantillas fuera del sector agrícola y la inversión no residencial.

Más recientemente, hemos presenciado cierta estabilización en los datos del desempleo, no obstante, se siguen produciendo altas tasas de despidos, de forma que anticipamos una recuperación lenta del mercado del trabajo, lo que podría impedir una tímida recuperación de la inversión. Junto con la demanda y el floreciente entorno empresarial, un mercado crediticio próspero es un factor necesario para revitalizar la inversión privada.

Sin embargo, la continuada situación restrictiva de los mercados crediticios supone un obstáculo para que las empresas accedan al capital. Disponer inmediatamente de capital a bajo coste es un impulsor importante para la inversión, de forma que las condiciones actuales han hecho tambalear los planes de inversión de las empresas.

Los datos más recientes de la encuesta sobre prácticas prestatarias “Fed’s Senior Loan Officer Opinion Survey” indican que aunque las condiciones hayan mostrado cierta mejoría, el acceso al crédito sigue siendo restringido. Con una perspectiva de la demanda que sigue siendo débil y las empresas luchando para obtener beneficios y financiación, las compañías no disponen del líquido o de los incentivos para invertir.

Información extraida del Servicio de Estudios Económicos de BBVA
Informe competo en PDF

Imagen | Rob20

Anunciate aquí
Anunciate aquí
+ Deja tu comentario

Comentarios

Síguenos

Destacados

Herramientas Actibva - Gestiona tus finanzas personales con eficacia