
Brasil junto con Rusia, India y China forma parte del grupo de los
BRIC, un término acuñado en los últimos años y que hace referencia a las economías en desarrollo que potencialmente estarían entre las más grandes del mundo en 2050. Si bien durante algún tiempo la inclusión de Brasil en este grupo suscitó dudas, la evolución más reciente del país parece haber consolidado la opinión que Brasil es definitivamente parte integrante del grupo.
El PIB per capita brasileño en 2007 casi alcanza los 7.000 USD, más que triplicando la renta per cápita promedio de los otros BRIC y un 7% superior al promedio de los otros países latino americanos. El PIB de Brasil suma 1.314 mM USD, lo que representa 41% del PIB latinoamericano. Su población suma 40% del total de la región y su territorio, 44 % del territorio de América Latina. En comparación con los BRIC, el PIB de Brasil representa el 24% del PIB agregado de Rusia, India y China en su conjunto, el 7% de la población total y prácticamente el 30% del conjunto del territorio. En comparación con México, el PIB brasileño es ligeramente superior. El PIB per capita brasileño, sin embargo, es 18% inferior al mexicano.

Desde el punto de vista institucional, los indicadores de Desarrollo Humano (
IDH) y de democracia sitúan a este país en niveles comparables a los de México y a los del promedio de América Latina y bastante por encima del resto de
BRIC.
Transformación económica
La estructura productiva de la economía brasileña ha cambiado acentuadamente en las últimas décadas. En 1947, la participación de la actividad agropecuaria en el PIB era de un 21,4%. Treinta años después esta participación había pasado a un 13,7% y actualmente se sitúa en el 5,5%. Esta transformación es consecuencia de los procesos de industrialización y urbanización por los cuales ha pasado la sociedad brasileña en las últimas décadas.
La transformación de la base productiva tuvo un impacto en la matriz exportadora. En 1974, los productos básicos representaban un 59% del total exportado. En 1996, esta participación era de un 25%, recuperándose a partir de 1997 gracias a los aumentos de precios, llegando ahora a 33%.
Con respecto a los productos industrializados, las exportaciones de bienes de capital pasaron de 5% del total exportado en 1977 a 12% en 2007. Las participaciones de los bienes durables y no-durables se mantuvieron en 4-5% y 17-18% respectivamente en los últimos 30 años. Las exportaciones de combustibles, prácticamente inexistentes en 1977, sumaban cerca de 13% en 2007.
Las principales exportaciones brasileñas, por sector, son productos alimenticios y bebidas (17% del total), metalurgia básica (11%), agricultura y pecuaria (10%), vehículos automotores (9%), extracción mineral metálica (7%) y máquinas y equipos (6%), productos químicos (6%) y extracción de petróleo (5%).
De acuerdo con los estudios existentes, las ventajas competitivas de Brasil están relacionadas con la abundancia de capital, tierra y mano de obra no calificada. El país tiene ventajas competitivas en la producción de muchos productos agrícolas y, por tanto, puede sacar ventaja de la actual elevación de los precios de las materias primas. Además, Brasil aún tiene una grande disponibilidad de tierras no utilizadas (o subutilizadas).
El país tiene una ventaja competitiva importante en la producción de etanol a partir de caña de azúcar. Brasil es el segundo productor mundial (después de los EE. UU.) y el mayor exportador.
Con respecto al petróleo, el país redujo a prácticamente a cero su dependencia de las importaciones tras años de inversión en el sector. Los recientes descubrimientos de petróleo pueden hacer del país un importante exportador del crudo (ver apartado sobre Energía para más detalles sobre biocombustibles y petróleo).
SECTOR FINANCIERO
Brasil cuenta con uno de los sistemas financieros más grandes y diversificados de América Latina. Este desarrollo tan intenso ha permitido que los mercados de capitales se hayan convertido en la principal fuente de financiación de las empresas brasileñas, tras años de dependencia del sector público o de la autofinanciación.

Si bien el sistema financiero está dominado por la banca, la actividad no bancaria también se ha desarrollado visiblemente. Por ejemplo, el stock de los fondos de inversión en términos del
PIB se ha duplicado desde finales de los noventa (actualmente representa más del 40% del
PIB). Por su parte, el mercado bursátil se sitúa entre los más importantes, sino el más importante, de la región. El índice
BOVESPA de la Bolsa de Valores de Sao Paulo registra una variación acumulada del 400% desde 2002. Aumentos muy significativos se producen también en el volumen negociado, que pasa del 12,3% del
PIB en 2003 al 46,1% en 2007; o en el número de ofertas públicas de venta (
OPV), que pasan de 4 en 2002 a 59 en 2007. Todo apunta a que el liderazgo de la bolsa de Sao Paulo como principal mercado bursátil latinoamericano continuará en el futuro. Sobre todo después de que en mayo de 2008,
BOVESPA y la “Bolsa de Mercadorias y Futuros” (BM&F) anunciaran su fusión, lo que les convierte en la tercera bolsa de valores más grande del mundo.
Adicionalmente, son especialmente destacables los avances realizados en los últimos años para reducir las trabas al libre movimiento de capitales y las mejoras en el gobierno corporativo que avalan el compromiso de avanzar en el desarrollo financiero del país.
DEMOGRAFÍA
Según el último censo realizado, se estima que la población brasileña en 2007 llegó a 189,3 millones. Según las proyecciones de Naciones Unidas personas, la población superaría los 250 millones en 2050.
Transición demográfica

Actualmente la población está creciendo a una tasa media anual de 1,3%. Brasil está en la segunda fase de la transición demográfica que tuvo su mayor crecimiento entre las décadas de los setenta y noventa, cuando la población creció a tasas superiores al 3%. Se espera que para 2050, Brasil estabilice su población y esté ya en la tercera fase de la transición demográfica.
MERCADO LABORAL
En términos de tasa de actividad, Brasil ha convergido con los niveles observados en el resto de los BRICs, gracias a la incorporación de la mujer al mercado de trabajo (cuya tasa se ha elevado casi 20 puntos porcentuales desde la década de los ochenta).
El aumento de la tasa de desempleo (que se ha más que duplicado, desde niveles próximos al desempleo friccional a mediados de la década de los noventa, 4,6% en 1995, hasta niveles superiores al 10% desde 2000) explica que la tasa de empleo (ocupados/población mayor de 15 años) se haya reducido significativamente hasta niveles entorno al 60%.

A futuro no se advierten restricciones significativas sobre el crecimiento económico derivados del factor trabajo: la población disponible para trabajar seguirá aumentando y existe un amplio margen de reducción para reducir el desempleo.
ENERGÍA
Tras Venezuela, Brasil es el país mejor dotado de recursos energéticos de América Latina.
Actualmente posee el 1,2% de las reservas mundiales de petróleo, el 0,9% de las de carbón y el 0,2% de las reservas de gas natural (Enerdata) y se estima que los nuevos descubrimientos de petróleo y gas en la Bahía de Santos podrían conducir a reevaluaciones de las cifras actuales de hasta el 50% a partir de 2010.
Por otra parte, Brasil posee un elevado potencial de energías renovables. Es el segundo país del mundo por reserva hidráulica (260GW) y cuenta con un gran potencial de energía eólica y solar. De igual modo, el país tiene vastos recursos bioenergéticos y actualmente posee la industria de etanol más eficiente del mundo.
Demanda: situación actual y perspectivas
Brasil es el principal consumidor de energía de Latinoamérica, con más del 40% del consumo energético de la región. Tal y como muestra el siguiente gráfico el consumo de energía primaria ha aumentado 61% (3% anual) desde 1990, estando la matriz energética dominada por el petróleo, la biomasa y la energía hidráulica. Mientras que el gas natural está aumentando rápidamente su presencia, el carbón parece seguir una pauta inversa.
El 80% de la energía eléctrica de Brasil proviene de centrales hidroeléctricas. Asimismo, Brasil es un referente mundial en el uso de biomasa con tecnologías modernas. Más del 85% de la biomasa consumida se destina a la producción de biocombustibles para transporte (principalmente etanol de caña de azúcar), de carbón vegetal para uso industrial (madera de eucalipto) o para cogeneración eléctrica (bagazo de caña).
El uso intensivo de las energías renovales y la explotación de sus recursos fósiles autóctonos explican la reducida dependencia energética exterior de Brasil, así como su bajo nivel de emisiones contaminantes (si no se considera la deforestación de la Amazonía).
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Nota: información proporcionada por el Servicio de Estudios de BBVA
Comentarios
Muy completo.
Excelente trabajo, de lo mejor que he leído en mucho tiempo…