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Una semana más, el mercado tuvo dos focos de atención fundamentales: calibrar el calendario más probable de la salida de las políticas monetarias actuales y la preocupación por la situación fiscal griega, en el contexto de las alternativas para su posible rescate.
En cuanto al primer asunto, el suceso clave de la semana fue la intervención de Bernanke en el Congreso, que sirvió para reforzar el mensaje de que los tipos permanecerían bajos durante un período prolongado. La ratificación de este mensaje, potenciado por el tono débil de los indicadores económicos en Estados Unidos, contribuyó a que los tramos largos de la curva americana volvieran a niveles inferiores al 3,70 en el 10 años.
En general, este movimiento viene a poner de manifiesto que las tasas de crecimiento de la economía americana – positivas, pero no muy elevadas– van a dificultar los repuntes de rentabilidades en la primera mitad de 2010. No obstante, las curvas de futuros aún anticipan una subida prematura de los tipos de interés, en torno a septiembre-octubre de 2010.
Grecia continua en el punto de mira
La cuestión griega, por otra parte, ejerció de nuevo como inhibidor de las rentabilidades de los bonos alemanes, que volvieron a situarse por debajo del 3,20. Asímismo, las cuvas de implícitos del
EONIA suponen que este tipo de interés permanecerá por debajo del oficial al menos hasta diciembre de 2010.
Varios elementos jugaron de nuevo a favor de una mayor preocupación por la evolución del problema griego:
La actuación de las agencias de rating, que avisaron de que si los griegos no cumplen con las medidas acordadas podrían rebajar adicionalmente la calificación griega. Especialmente preocupante fue el aviso de Moody’s, pues la agencia no descartó incluso realizar una rebaja de dos categorías si la falta de cumplimiento era muy acusada.
Puesto que Moody’s es la única agencia que aún mantiene los bonos griegos como colateral elegible con los criterios tradicionales, esta rebaja supondría un dilema para el BCE y crearía un impacto negativo ante la posibilidad de que Grecia perdiera su status como colateral elegible en 2011.
La preocupación por los bancos griegos. Algunos bancos publicaron resultados negativos y Fitch rebajó el rating de varias instituciones financieras. Hubo, además, rumores sobre una posible fuga de capitales en el país.
Las declaraciones de oficiales europeos y rumores sobre el tamaño del programa que se podría aprobar. Bini-Smaghi señaló que el programa probablemente sería menor de lo que se estaba especulando, lo cual generó inquietud en los mercados.
La falta de noticias respecto a una posible subasta griega, que sigue sin tener fecha definida, pese a la cercanía de vencimientos muy significativos en abril y mayo.
En este contexto, los diferenciales soberanos tendieron a ampliarse de forma significativa, rompiendo con la tendencia de la semana previa. En concreto, el diferencial griego a diez años se incrementó entorno a 30 bp hasta los 349 pb, afectado fundamentalmente por los eventos acaecidos durante la semana.
En Portugal y España, por su parte, el incremento de los diferenciales fue más moderado, por debajo en ambos caso de los 10 pb hasta los 118pb y 80pb, respectivamente. En cuanto al mercado de CDS soberanos, la tónica fue similar.
Descensos de la curva americana tras las subastas de bonos a dos, cinco y siete años
Esta semana, el departamento del Tesoro americano emitió 126 mM $ en bonos a dos, cinco y siete años (44 mM $, 42 mM $ y 32 mM $ respectivamente) y 8 mM $ en bonos indexados a la inflación (
TIPS) a 30 años. Por un lado, la subasta de bonos a cinco años tuvo una acogida débil, mientras que la demanda de bonos a dos y siete años se comportó bastante mejor. De esta manera, las rentabilidades de los bonos a 2 y 5 años cayeron esta semana cerca de 8 y 11 pbs, y la rentabilidad del bono a 10 años de cerca de 13 pbs.
Daniel Navia, Nicolás Trillo – Servicio de Estudios BBVA
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Información extraida del Servicios de Estudios BBVA