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Dada la incertidumbre existente en los mercados financieros, se hace particularmente complicado evaluar los efectos sobre el crecimiento a corto plazo de la aceleración de las políticas de ajuste fiscal que han emprendido muchos países europeos. Sin embargo, en un entorno de elevada incertidumbre en el que las expectativas no mejoren rápidamente, el ajuste fiscal puede incidir negativamente sobre el crecimiento lo que, en el contexto actual, se traduciría en un mayor desacople entre la economía europea y la americana.
No obstante, estos efectos negativos a corto plazo del ajuste fiscal pueden verse compensados por la rápida depreciación que ha experimentado el euro en los últimos meses y la consiguiente mejora de las exportaciones netas. Las consecuencias de todos estos factores que están condicionando la recuperación en la UEM serán en primer lugar, la creciente probabilidad de que se produzca una divergencia en las expectativas de política monetaria entre Europa y EE.UU. y, en segundo, una consolidación del tipo de cambio euro/dólar en niveles cercanos a los actuales que, a diferencia de lo que ocurría hace unos trimestres, se encuentran próximos al nivel de equilibrio de largo plazo.
En este entorno de tensión en los mercados financieros, la economía española registró por primera vez desde el inicio de la crisis una tasa de crecimiento intertrimestral positiva en el primer trimestre de 2010. Dicha estabilización de la economía viene, además, apoyada por una composición más virtuosa de los elementos subyacentes al crecimiento, en la que
la demanda privada sustituye a la del sector público.
En particular, se observa una recuperación del consumo de los hogares, en momentos en los cuales se agotan los impulsos fiscales. Adicionalmente, las exportaciones españolas han logrado crecimientos superiores a los de la mayoría de los países europeos, que parecen apoyarse en incrementos significativos de la productividad del trabajo.
Este crecimiento del primer trimestre podría tener su continuidad en el segundo, puesto que la información disponible a principios de junio permite anticipar una tasa de crecimiento nuevamente positiva (0,2 por ciento), si en junio se consolidan las tendencias de los dos meses anteriores.
Por lo tanto, la recuperación de la actividad continúa a un ritmo excesivamente lento, y es incapaz de generar todavía crecimiento del empleo de forma sostenida. Esta lentitud, se debe en parte, a los ajustes en curso que se están observando en las economías europea y española.
En primer lugar, como se ha señalado anteriormente, la recuperación en Europa continuará siendo débil y volátil. A pesar de las medidas ya mencionadas, el incremento en la incertidumbre en los mercados de capital ha sido acusado y no es de descartar una transmisión relativamente rápida de dicha incertidumbre a la economía real, tanto a través del canal financiero como a través de la confianza.
En segundo lugar, mientras que el ajuste del sector privado está muy avanzado para reducir su elevado endeudamiento, el sector público ahora tiene que hacer un ajuste fiscal riguroso. Por ejemplo, ante el exceso de inversión en ciertos sectores, las empresas han emprendido un proceso de ajuste que habrá reducido la tasa de inversión en 9 puntos del PIB entre 2007 y 2010 (algo más de la mitad se explica como consecuencia del ajuste en el sector inmobiliario).
Por el lado de los hogares, la tasa de ahorro terminará 2010 más de 7 puntos de la renta disponible de las familias por encima de sus niveles de 2007. Hacia delante, se espera que la parte más importante de los ajustes del sector privado se hayan producido ya.
Respecto al ajuste del sector público, durante el tercer trimestre del año, se implementarán una serie de medidas de política fiscal contractivas que podrían afectar negativamente al crecimiento de la demanda interna. En particular, al incremento previsto del IVA a partir de julio se unen las nuevas medidas tendientes a acelerar la convergencia del déficit público al objetivo del 3% del PIB a 2013.
Respecto al primero, es probable que los efectos sobre la economía ya se estén percibiendo en estos momentos, puesto que los agentes probablemente estarán adelantando algunas decisiones de consumo de bienes duraderos y de inversión, bajo el supuesto de que el aumento en el IVA conllevará un incremento en los precios. Este efecto intertemporal sobre las decisiones de gasto afectará, por lo tanto, negativamente la actividad del tercer y, en menor medida, del cuarto trimestre de este año.
En segundo lugar el Gobierno ha dado un paso muy importante en la dirección correcta aprobando una serie de medidas de disminución del gasto público (reducción de 5% de salarios públicos, disminución de la inversión, etc.) que aceleran el ajuste fiscal previsto en el Programa de Estabilidad aprobado en enero y que incrementan la credibilidad del proceso de consolidación fiscal.
Sin embargo, por las razones discutidas anteriormente, es probable que, aunque muy limitado, el efecto inmediato que tengan estas medidas sobre la demanda interna sea negativo. En particular, nuestras estimaciones apuntan a una reducción acumulada de 4 décimas de crecimiento del PIB en 2010 y 2011.
Ver revista Situación España Junio – 2010
Información extraida del Servicio de Estudios BBVA
Comentarios
Previsiones sumamente optimistas, la verdad