
La llegada de Barack H. Obama a la presidencia de Estados Unidos ha llenado de esperanza a mucha gente, incluidos los ámbitos de energía y medio ambiente, donde el anterior gobierno aplicó una política de “negación y demora”. En un discurso en la Casa Blanca emitido el 26 de enero, Obama declaró que su gobierno “no va a negar los hechos sino que se guiará por ellos” y reconoció que, en la actualidad “no hay ninguna cuestión tan fundamental para nuestro futuro como la energía”.
El nuevo presidente ha situado a la eficiencia energética y las energías renovables en el centro de su plan. Con una inversión de 150.000 millones de dólares a lo largo de los próximos 10 años ( el 1% del PIB), planea desarrollar una nueva economía de energía limpia que ayudará a crear cinco millones de trabajo y a reducir las importaciones de petróleo en una cantidad similar a las que actualmente proviene de Medio Oriente y Venezuela. El plan también incluye un plan para implementar límites a las emisiones y establecer un esquema de comercio de derechos de emisión con vistas a reducir las emisiones de gases invernadero en un 80% en 2050. Además, pedirá al sector de la automoción que ponga un millón de coches híbridos en las carreteras para 2015 y que aumente la eficiencia de los nuevos modelos.
Para muchos esto representa un verdadero punto de inflexión en el campo de la energía y el medio ambiente. Como explica Chris Flavin, presidente de Worldwatch Institute, “la nueva visión tiene menos que ver con el control de la contaminación y más con crear nuevas industrias, tanto si es en renovables, eficiencia energética, nuevos sistemas de transportes o edificios ecoeficientes”.
Con el fin de asegurar de que su plan se lleva a cabo, Obama ha creado un “dream team verde”. En particular, el nombramiento del Premio Nobel de Física, Steven Chu, como Secretario de Energía es considerado como una de las mejores elecciones en la historia reciente. Ex dirigente del mayor centro público de investigación dedicado a las energías limpias en los EE.UU. (el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley), Chu es consiciente, más que cualquier otro miembro del gabinete, de la necesidad de luchar frente al cambio climático y la dependencia del petróleo y es perfectamente consciente del papel central que la eficiencia energética y las energías renovables deben jugar para abordar estos desafíos. Pero quizás su mayor fuerza tiene que ver con el hecho de que conoce a la perfección cómo funcionan las cosas en el Departamento de Energía de los EE.UU. (y cómo conseguir que se lleven a cabo lo antes posible).
Por el momento Obama ya ha firmado dos órdenes ejecutivas que podrían ser recordadas como el punto de inflexión en la lucha contra el calentamiento global y la dependencia del petróleo. Una de ellos aumenta significativamente los estándares de eficiencia para los vehículos nuevos a nivel federal (a partir de 2020), y la otra pide que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) reconsidere una solicitud de California para poder limitar las emisiones de los vehículos de manera incluso más estricta que a nivel federal. Esta petición ya había sido denegada por la administración Bush, pero los expertos confían en que esta vez las cosas serán diferentes, lo cual permitiría a otros estados del Nordeste y del Pacífico seguir el ejemplo y promulgar unos límites más estrictos para las emisiones de gases de invernadero en sus territorios. Esto es importante en el sentido de que permitiría a la coalición de estados “verde” liderar el camino y acabar por imponer sus estándares a los estados más rezagados, quienes dependen en mucha mayor medida de las energías tradicionales (principalmente el petróleo y el carbón). Sin embargo, no se puede infraestimar la capacidad de resistencia de los senadores demócratas de estos estados “menos limpios”.
Por otra parte, hay algunas voces que afirman que los compromisos de Obama no son tan ambiciosos, después de todo. En particular, el objetivo de duplicar la capacidad de generar alternativas de energía para el año 2011 se traduciría en un 4,8% de la cuota de capacidad de electricidad (desde el 2,4% en 2007) en su conjunto. En comparación con ello, la previsión realizada por la Agencia de Información de Energía(EIA en sus siglas en inglés) a finales de 2008 para 2011 es del 3,8%, sólo un punto porcentual por dejo del “ambicioso” reto de Obama. Sin embargo, en términos de energía producida (no sólo la capacidad instalada), el nuevo plan se ve mucho más ambicioso: mientras que establece que el 10% de la electricidad debe provenir de fuentes renovables para el año 2012 y un 25% en 2025, la EIA prevé sólo un 4% y un 7% respectivamente.
Nota: Información proporcionada por el Servicio de Estudios de BBVA
Foto kimberlyfaye


Comentarios
Obama llega con buenas intenciones y de momento está poniendo en marcha los planes más sencillos, pero habrá que ver cómo se las apaña para vencer la oposición de muchos estados a la energía verde.
Hace bien Obama en apoyar el medio ambiente ya no por un tema ecológico, sino como fuente de trabajo y riqueza.