
El Premio Nobel no suele otorgarse por motivos obvios, pero en muchos aspectos la labor de Paul Krugman – ganador del premio de economía este año- parece tan sencillo y obvio que es posible pensar que realmente no aporta nada nuevo a la mesa. Pero sí lo hace, y mucho. De hecho, su habilidad para plasmar modelos simples y explicar los aspectos más complicados en palabras que todo el mundo puede entender es una de las virtudes de Krugman. Cuando habló de él tras recibir la Medalla John Bates Clark en 1991 el profesor Dixit precisó que “si Krugman no fuese demasiado valioso para la profesión con su propio trabajo, deberíamos nombrarle el traductor permanente de los diarios económicos al lenguaje normal.
Su principal contribución al desarrollo de los modelos de comercio internacional fue reconocer y construir un modelo que incorpora el hecho de que las industrias no son perfectamente competitivas y que tener una mayor escala productiva permite menores costes de producción. Además incorporó la variedad de productos, una visión más realista, dado que los consumidores aprecian el tener acceso a una variedad de productos donde elegir. Estas contribuciones que realizó a una edad muy temprana nos permiten explicar el comercio intra-industrial, es decir, que los países importen y exporten los mismos bienes (coches, por ejemplo). De esta forma. Países similares comercian enter ellos sin contar con ventajas comparativas aparentes para hacerlo. Por lo tanto, esto ayuda a explicar los patrones del comercio entre los paíeses industriales europeos que los modelos anteriores no podían reflejar.
Asegurando que el comercio internacional era sólo un aspecto de una teoría más general de localización productiva, Krugman incorporó las mismas ideas de la organización comercial (y las economías de escala) para explicar la geografía económica. En resumen, ayuda a explicar por qué las firmas se localizan en ciertas regiones y, es más, por qué el trabajo y el capital se localizan en determinadas regiones y no en otros. El argumento mantiene que las empresas tenderán a acudir a áreas muy pobladas para aprovechar las economías de escala. De esta forma, los consumidores afrontarán precios más bajos y una mayor diversidad de productos. Así, si dos países son idénticos en todos los aspectos, pero uno está más poblado que el otro, este último ofrecerá salarios más altos y dará lugar a la migración. Los consumidores tenderán a moverse a las regiones más pobladas porque los precios inferiores y la mayor diversidad aumentan su bienestar.
La teoría de la geografía económica junto con la asunción de que existen una serie de costes de transportes que deben tener tenerse en cuenta en la relocalización del trabajo y el capital, ayudan a explicar procesos de urbanización como el que actualmente está atravesando China McKinsey prevé que en una generación habrá 320 millones de personas más viviendo en las ciudades chinas (que se añadirán a los 600 millones actuales), de los cuales 230 millones serán inmigrantes.
Por encima de todo, Krugman ha sido un activo defensor del comercio internacional y ha pasado la mayor parte de su tiempo convenciendo a los estadounidenses, así como al resto de nosotros, de que hay clichés erróneos y engañosos que él resume como “internacionalización pop”. De hecho, ¿podría apuntar qué está mal o es engañoso en cada una de las afirmaciones del siguiente párrafo? (la respuesta, aquí):
“Necesitamos un nuevo paradigma porque hoy en día EE.UU. es parte de una economía verdaderamente global. Para mantener nuestros estándares de vida, EE.UU. debe aprender a competir en un mercado global todavía más duro. Por eso la productividad y la calidad del producto se han convertido en algo esencial. Necesitamos mover la economía estadounidense hacia sectores de alto valor que generarán trabajos en el futuro. Y la única forma en la que podemos ser competitivos en la nueva economía global es forjando un nuevo acuerdo entre el Gobierno y los negocios”.
Nota: Información proporcionada por el Servicio de Estudios de BBVA


Comentarios
Toda una gran aportación, simple, lógica y necesaria a las teorías del comercio internacional. Krugman nos ha mostrado una vez más que no hace falta modelos complejos para describir el comportamiento de las industrias, empresas y consumidores. La arquitectura matemática de algunos modelos llega a ser tan compleja que los hacen prácticamente inservibles e incomprensibles. Un modelo simple siempre es la mejor opción. Mi enhorabuena.
Estoy de acuerdo. Es el tipo de economista que te hace apreciar la economía porque la plantea de forma simple y accesible para todo el mundo.
Yo valor muchísimo su faceta comunicadora y didáctica, la verdad es que sus artículos en El País me han explicado cosas que eran un auténtico misterio. Se nota que es profesor