
En las últimas semanas se han intensificado los debates sobre la posibilidad de que la producción de petroleo esté cerca de su máximo y lo que esto puede implicar para el futuro. Los ejecutivos más pesimistas prevén que este pico se alcance en un plazo de 12 años con una producción de entre 90 y 100 millones barriles diarios, en tanto que los más optimistas extienden el plazo hasta más allá de 2030 con una producción similar. Hasta ahora los segundos habían dominado el sentimiento del mercado pero últimamente los primeros están ganando adeptos.
Aunque la Agencia Internacional de la Energía nunca se ha posicionado claramente, confía en que los más optimistas tengan razón y en que la capacidad productiva sea capaz de soportar el incremento en la demanda que en 2030 será de 120 millones de barriles diarios. Hasta ahora Rusia ha aglutinado gran parte de las esperanzas de entre los productores ajenos a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Sin embargo, el martes 14 de abril la producción rusa cayó por primera vez en una década. Todavía se especula con que la causa se deba a un descenso de la inversión más que a un problema relacionado con la reserva, pero el propio ministro de Energía ros ha precisado que la capacidad de producción del país permanecerá en torno a los 10 millones de barriles diarios durante mucho tiempo. Es decir, no seguirá creciendo.
Ahora algunos expertos han vuelto la vista hacia Arabia Saudí, que siempre podría extraer más petróleo si el mercado realmente lo necesitase para cubrir la demanda mundial, con aumentos que puedan llegar incluso hasta 20 millones de barriles diarios. Sin embargo las autoridades saudíes sólo han asegurado que podrían mantener su nivel de producción actual de 10 millones de barriles e incrementarlo hasta los 12 millones en 2016 y seguir a ese ritmo hasta 2022. De esta forma, todavía seguirían siendo necesarios ocho millones de barriles diarios, que podrían llegar de Brasil, donde se ha descubierto un enrome yacimiento. Sin embargo, y pese a que todavía debe evaluarse su verdadero tamaño, el primer barril de petróleo ‘carioca’ no estaría en el mercado antes de 2013.
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Comentarios
Celebro que aborden un tema tan importante, no obstante, me gustaría hacer unas puntualizaciones. Lo que está cerca de su máximo no son las "reservas de petróleo", sino los flujos de producción que obtenemos de estas. Esta distinción es muy importante, ya que no todas las reservas son iguales. Lo que sucede hoy en día es que el agotamiento de los viejos y grandes yacimientos encontrados en el pasado no está siendo compensado con la explotación de los nuevos campos. Esto sucede porque primero se encuentran y explotan los yacimientos de mayor tamaño, calidad y accesibilidad. Ahora, justo en el momento en el que está explotando la demanda en Asia, estamos llegando a los límites de la capacidad de extracción (que no a las reservas).
Ese fenómeno la industria lo conoce como "cenit del petróleo" o "peak oil" en inglés. Hay más de 60 países en el mundo que han pasado su cenit petrolero, es decir, que a pesar de no haber agotado aún las reservas, su producción desciende de manera inexorable. Quizás el cenit del petróleo más conocido es el de los EE.UU., alcanzado en 1970. Se da la circunstancia de que este cenit fue predicho por un famoso geólogo del petróleo, Marion K. Hubbert, un geofísico de la Shell que en 1956 predijo que los EE.UU. llegarían a un máximo en su extracción en 15 años. ¡Y acertó!
La Agencia Internacional de la Energía, en su Medium-Term Oil Market Report de julio de 2007 ha advertido de que antes de 2015, y de no descender drásticamente la demanda de petróleo, no podremos cubrir la demanda.
De ninguna manera el reciente descubrimiento de Brasil podría compensar una caída de la producción en Arabia Saudita. La cifra de 8 mbd citada en el artículo es absolutamente imposible, dado que hoy en día Brasil extrae 1,8 mbd, y en los propios pronósticos (muy optimistas, por otra parte) del gobierno brasileño se citan los 4 mbd como posible volumen de extracción para 2015.
El panorama petrolero mundial ha cambiado para siempre. Los aumentos de la capacidad de producción, pese a conservar aún un volumen de reservas importante, será muy difícil que aumenten, debido al agotamiento de los yacimientos gigantes, la dificultad técnica y menor tamaño de los nuevos yacimientos, la concentración de las reservas en zonas geopolíticamente inestables y el nacionalismo energético de las naciones poseedoras de estas reservas (además de su propio consumo en aumento, que limitará las exportaciones).
Al final parece que las petroleras y los países no se aclaran sobre si hay o no petróleo y sobre todo si podrán o no sacar el suficiente. Esto suena a que es mejor no abastecer al mercado para mantener los precios altos.