Si se toman los acontecimientos de principios de septiembre de 2001 (la destrucción de las Torres Gemelas) y los de septiembre de 2008 (la crisis en Wall Street), ¿cuál de los dos tendrá mayores consecuencias globales a largo plazo? Esta fue la pregunta planteada por Michael Cox, profesor de London School of Economics, en un reciente seminario sobre relaciones internacionales celebrado en Madrid.
Cox se mostró reacio a realizar comparaciones directas, pero insistió en que ambos eventos tiene que ver en el análisis de las nuevas y complejas relaciones geopolíticas que se están desarrollando en el siglo XXI. Sus observaciones sobre el impacto internacional de las actuales turbulencias económicas se enmarcan en el contexto de un debate más amplio entre los analistas de política exterior. Uno de los aspectos del debate se refiere a la relación simbiótica entre la crisis y las instituciones internacionales: las turbulencias económicas impactan en los gobiernos y en los organismos internacionales de igual manera y la forma en la respondan ayudará a moldear el entorno comercial en el que las empresas operen en el futuro. Uno de los primeros ejemplos ha sido la inclusión de los países en desarrollo en proceso de Brenton Woods II para adaptar el actual marco financiero y la próxima reunión en Londres (en abril de 2009) podría extender la invitación a otros países más allá del G-20 que se reunió en Washington.
Un apartado popular del debate es la forma en que un amplio número de valores se están poniendo en tela de juicio como consecuencia de la crisis. Tras la caída del comunismo, la hegemonía de Estados Unidos y sus valores de igualdad, democracia, y libre mercado parecían incuestionables. Un famoso académico planteó si este dominio suponía ‘El fin de la Historia’ en el sentido en que ya no había alternativas ideológicas. Sin embargo, el programa estadounidense de promoción de la democracia se ha visto recortado por las dificultades encontradas en Iraq, que han expuesto los límites del poderío militar norteamericano. Y ahora la crisis financiera destacada por el sector de las hipotecas subprime puede tener un efecto similar en el atractivo del libre comercio y no intervencionismo en una economía de mercado abierto. Como señalaba un reciente artículo de Financial Times, “la respuesta de Washington a la crisis financiera complicará los esfuerzos de EE.UU. para persuadir a otros países de los beneficios de la deregularización”. El desafió global al liberalismo es evidente.
Pero si un principio fundamental de la política exterior de EE.UU. está siendo desafiado por la crisis, este es la respuesta europea, que precisamente es el tema del informe ‘¿Cómo afectará la crisis financiera a la política exterior de la Unióen Europea?’ desarrollado por Richard Youngs, think tank FRIDE con base en Madrid. Youngs cuestiona el efecto de los acontecimientos de las últimas semanas en el modelo liberal en general y en particular examina los posibles efectos de la crisis en la UE. Defiende que la crisis actual representa una enorme deficiencia del mercado debido a la regulación asimétrica y la laxitud de supervisión en diferentes partes del propio sistema financiera. Aunque es necesaria una corrección de este fallo, a Young le preocupa como puede afectar al cumplimiento europeo de alcanzar un mercado único según los plazos que marca la agenda de Lisboa (para acometer más reformas del lado de la oferta y la inversión) y a la ronda de Doha y sus conversaciones para lograr una mayor libertad de comercio internacional (véase también el último artículo de Martin Woolf sobre la forma en que los desequilibrios globales pueden llevar al proteccionismo).
Si por una parte existe el temor de que los países en desarrollo rechacen las ideas liberales de apertura de mercados, libre comercio y democracia, el miedo de Young es que ahora pueden no tener elección.
Nota: información proporcionada por el Servicio de Estudios de BBVA


Comentarios
Un gran análisis. La verdad es que al crisis ha puesto en el disparadero a todo el sistema estadounidense.