En caso de que todavía no se hayan dado cuenta, el pasado martes Barack Hussein Obama se convirtió en el presidente número 44 de los Estados Unidos. Hay un consenso general sobre el carácter histórico de esta elección: sus origen urbano y afroamericano, sus inicios como candidato ‘outsider’ del Partido Demócrata, su capacidad oratoria y su mensaje de unidad, esperanza y cambio. Pero ahora ha llegado el momento de tomar decisiones políticas y los retos son tan históricos como su elección. En los últimos días de campaña Obama aseguró que sus dos prioridades serían “arreglar la economía y promover la independencia energética” y añadió que “la prioridad número tres será la reforma sanitaria”. Esto contrasta con su posición en la agenda de Bush, pese al capitulo y medio que se le dedica en el Informe Económico del (ex) Presidente 2009.
Los lectores de BBVA Global Highlights ya están al tanto de la estrategia básica de reforma sanitaria del nuevo presidente. Los planteamientos de la campaña de Obama (ahora reproducidos en la página web de la Casa Blanca) se sustentan en el actual sistema basado en la cobertura a través de la empresa, al que añadirían una mezcla de nuevos programas y regulación. El nuevo presidente propone establecer un nuevo plan sanitario público (financiado por los ciudadanos, empresas y el Gobierno), la expansión de Medicaid y SCHIP, un seguro obligatorio para niños y un reaseguro federal para catástrofes. Además propone un nuevo mercado de seguros para facilitar la contratación de nuevos seguros privados o conjuntos. Los últimos informes sugieren que jugará fuerte en este campo.
Obama ha elegido a Tom Daschle, antiguo senador por Dakota del Sur, como secretario de Salud y Bienestar. Esta elección ha tenido un impacto (opuesto y comprensible) en los medios liberales y conservadores. En primer lugar, la experiencia política de Daschle sugiere que los demócratas han aprendido del pasado: la parte más dura de cualquier gran reforma es lograr la aprobación en el Congreso. Como ex senador en minoría y líder de una mayoría, conoce bien los caminos del Congreso.
En segundo lugar, en el libro ‘Critical. Qué podemos hacer en la cisis del sistema sanitario‘, del que fue coautor en 2008, expresa su diagnóstico y perspectivas de la reforma del sistema sanitario. El libro destaca la complejidad del problema sanitario y lo heterogéneo de sus protagonistas y grupos de interés (pacientes, Estado, médicos, hospitales, aseguradoras, compañías farmacéuticas, investigadores…) y propone un plan de reforma. El planteamiento de Daschle básicamente coincide con las propuestas de Obama para extender la cobertura y recortar los costes. Sin embargo, añade un aspecto diferencia clave: el establecimiento de un nueva organización cuasi gubernamental, la ‘Federal Health Board’ (algo así como la Junta Federal de Salud). Esta institución estaría diseñada de forma similar a la Reserva Federal (Fed) y se encargaría de diseñar los estándares (incluyendo primas, medicamentos, tratamientos y procedimientos de pago) de la sanidad. Estos estándares se aplicarían a los programas federales y podrían servir como modelo para las aseguradoras privadas. Sus miembros (médicos, administradores de beneficios sanitarios, economistas e investigadores) serían independientes del poder político, aunque rendirían cuentas a funcionarios y ciudadanos. Los beneficios potenciales de esta proposición pasan por el aumento de la investigación, un sistema centralizado de información y una visión menos partidista de la reforma de la sanidad. De todas formas, habría que esperar hasta tener una evaluación definitiva de la propuesta, ya que la incertidumbre sobre su diseño (o incluso sobre su creación) es todavía demasiado alta.
En definitiva, parece claro que el periodo de la “audacia de la esperanza” ha terminando. Muy pronto se empezarán a implementar políticas profundas y reales y la reforma sanitaria permanece entre las tres primeras prioridades.
Nota: Información proporcionada por el Servicio de Estudios de BBVA


Comentarios
Me gusta el enfoque: plantea las posibilidades pero deja claro que el momento de las teorías ha quedado atrás.