
¿Es una América guiada por la tecnología una realidad o sólo un destello de la era puntocom? Para analizarlo hemos utilizado una base de datos sectorial desarrollada el pasado año por la Comisión Europea. Los resultados exponen que cerca del 22% del crecimiento experimentado en la década que va desde 1005 hasta 2005 fue debido al sector manufacturero (especialmente el de hardware TI), seguido por el comercio minorista y retail (16% – A todo el mundo le gusta Wal-Mart) y las actividades inmobiliarias (12%). Estos resultados contrastan con los de otros países como el Reino Unido, donde en ese mismo periodo las telecomunicaciones (¿Dios salve a Vodafone?), los servicios de profesionales (abogados, consultores…), servicios financieros y comercio minorista guiaron el crecimiento. En suma, las TI parecen haber sido el motor de crecimiento más importante para EE.UU. en la última década. En la que próxima su papel debería ser absorbido por otros sectores como el de las energías renovables y la biomedicina.
La cuestión es: ¿cómo afectará la actual crisis financiera a este patrón de crecimiento? Los sectores de alta tecnología necesitan conseguir grandes sumas de capital en base a beneficios futuros. Donde el canal de crédito se bloquee debido a la caída del crédito, muchas start-up pueden verse en problemas. De acuerdo con el estudio Perspectivas 2008 sobre Ciencia, Tecnología e Industria de la OCDE, los préstamos bancarios tradicionales o las acciones cotizadas en Bolsa pueden tener una importancia limitada en las firmas innovadoras, que generalmente tienen flujos de caja negativos e inciertas perspectivas de futuro. El capital riesgo es la principal fuente de fondos para muchas de estas y la evolución del sector es todavía incierta.
Lo que sí está claro es que la innovación requiere capital. Más allá del 2%del PIB dedicado a I+D científica, los EE.UU. gastan un 2,6% en derechos de autor, exploración minera y desarrollo de productos, un 4,2% en la marca y estructura organizativa y un 1,7% en información. Sólo en el ámbito de la biotecnología se gastaron más de 14.000 millones en 2003. En 2006 se destinaron 344.000 millones a I+D (2,6% del PIB), de los cuáles sólo el 11% procedía del Gobierno.
En caso de que el sector privado no fuese capaz de sostener el proceso, voces como la de Schmidt aseguran que el Gobierno debería liderarlo. Del mismo modo que Internet fue inicialmente desarrollado por la DARPA (Defense Advanced de la Agencia de Proyectos de Investigación), la administración Bush lanzó el año pasado una nueva Energía-ARPA con el objetivo de impulsar la investigación en nuevas fuentes de energía. Tal vez los Estados Unidos escapen de la crisis actual con los sólidos cimientos de un nuevo modelo de crecimiento basado en las energías alternativas y la biotecnología. Pero está claro que la tecnología, como la comida, no es libre.
Nota: Información proporcionada por el Servicio de Estudios de BBVA
Foto stacina


Comentarios
Buena teoría. Sería un error dejar de invertir en I+D por la crisis.