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Razones por las que tenemos que invertir en las pymes

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La mentalidad inversora de nuestra sociedad tiene que cambiar. Este cambio se tiene que producir a marchas forzadas casi, pero en la actualidad optimizar y hacer rentables los ahorros familiares es una labor muy compleja.

En la actualidad, tenemos varios escenarios que rompen los esquemas habituales de ahorro de las familias, y la mejor opción para rentabilizar nuestras inversiones consiste en desviar una parte del ahorro familiar a inversiones en nuestras pymes.

Sé que muchos de vosotros no compartís mi visión del futuro de la rentabilidad de los ahorros pero creo que tenemos motivos más que suficientes para plantearnos esta opcïón en los momentos actuales. Veamos en qué criterios me baso.

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Tipos de interés bajos.
Cuando los tipos de interés bajan, las rentabilidades de los depósitos y de inversiones en deuda y renta fija caen por los suelos. Las rentabilidades altas o las hipotéticas guerras comerciales de tipos altos para depósitos, sólo sirven para inversiones a corto plazo.

Además, estas inversiones se utilizan fundamentalmente por las entidades financieras para captar nuevos clientes, con lo cual pasado el plazo inicial, vamos a obtener rentabilidades por nuestros depósitos a valor de mercado. El ahorro familiar en ese caso, se vuelve improductivo, puesto que es posible que siquiera se mejore en rentabilidad los parámetros del IPC.

La falacia del interés compuesto.
La visión que tenemos que tener sobre nuestra propia economía, pasa por adquirir mejor calidad de vida y mejorar nuestras posiciones en consumo. Es decir, el consumo responsable y el estado del bienestar, es una forma de vida a la que todos aspiramos. Si yo no puedo disponer de mis beneficios durante un largo periodo de tiempo ¿qué es lo que tengo en definitiva? Aumento de patrimonio, pero no mejoro mi bienestar.

Toda inversión que no me permita disfrutar de sus beneficios, no reporta ninguna ventaja adicional. En este blog ya hemos hablado largo y tendido de las bondades del interés compuesto y de los espectaculares aumentos de capital que nos puede generar la reinversión de los beneficios pero insisto, el beneficio tiene que tener un objetivo tangible, y salvo que sólo queramos aumentar nuestra cuenta corriente indefinidamente, estos mecanismos no son adecuados.

Renta variable: inversiones complicadas para gente de la calle
Invertir en bolsa es complicado. En los momentos actuales más aún. Depositar parte de nuestros ahorros en renta variable es una decisión arriesgada. Vale que o tengo el dinero o tengo las acciones, pero las acciones no materializan una valor tangible directo si sus diferencias si no ejercitamos su venta.

Los pequeños accionistas invierten en bolsa en espera de la ganancia patrimonial que se pueda producir en la venta de las acciones. No se invierte en busca del dividendo o rentabilidad anual que reportan muchas acciones cotizadas. Y las inversiones en espera de ganancia patrimonial presentan un incoveniente muy importante

¿Qué ocurre si el mercado decide operar por debajo de mis precios de compra? Entonces no tengo una inversión, tengo un problema. Este ejemplo lo tenemos visible para todos nostoros en las inversiones que se han producido en el mercado inmobiliario, por ejemplo.

La pyme como fuente rentable de inversión.
En definitiva, la empresa puede ser un buen recurso para canalizar parte de nuestras inversiones. La pyme peca de una estructura familiar en la mayoría de los casos, y este esquema familiar tiene que tender a hacerse más pequeño en el tiempo.

Todos los inconvenientes de la empresa familiar pueden ser superados con estructuras societarias de particulares independientes. Esta composición accionarial genera empresas con mayor potencial de crecimiento y mucho más competitivas. Si tengo 10.000 euros, poca empresa puedo montar o decidirme a invertir en ella, pero si cinco personas como yo disponemos de 50.000 euros, el concepto de empresa cambia radicalmente.

Invertir en una empresa tiene sus riesgos, por supuesto. No todos los negocios tienen porqué funcionar ni las sociedades son un bálsamo de aceite, pero las inversiones con mayor potencial de crecimiento, relativamente líquidas y con posibilidades importantes de crecimiento las tenemos al alcance de todos. Estas inversiones son nuestras propias empresas, que en realidad son el motor y sustento de todo nuestro tejido económico.

Remo, editor de Pymes y Autónomos y Ahorro Diario.

Imagen | Bachmont

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